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EN LA MIRA: Calidad política

EN LA MIRA: Calidad política

Feb 11, 2017

 

Por Óscar Constantino Gutiérrez

«Todo aquel que aspira al poder ya ha vendido su alma al diablo».

Johann Wolfgang von Goethe.

 

EN SÍNTESIS, EL PROBLEMA DE LA CLASE POLÍTICA MEXICANA ES QUE NO VIENE DE UN PLANETA DISTINTO: EMANA DE LA MISMA SOCIEDAD QUE NO LEE, ES MORALINA, NO SABE MATEMÁTICAS, NO CONOCE CIENCIAS Y SE NUTRE DE OCULTISMOS.

 

¿Qué enseñanza nos deja la sarta de manazos judiciales que recibió Donald Trump durante estos días? Una fundamental: en el Estado de Derecho no hay cabida para los excesos del poder.

Por tanto, más allá de la corrección política y de la aspiracionalidad hípster, el Estado de Derecho sería muy útil para que México se liberara de la mayoría de las lacras que padece.

El problema con el Estado de Derecho es que algo que no se construye con puro esfuerzo y ganas, sino que requiere de talento y capacidades. No se puede tener con diputados que confunden el nombre de las secretarías de Estado, con burócratas que están más preocupados en normar la moral que en evitar los desfalcos, ni con senadores que desconocen las nociones más rudimentarias de Derecho Constitucional.

Y no, no son ejemplos abstractos, en esta semana fuimos testigos de las muestras de estulticia referidas. Pero, ¿podemos esperar una clase política responsable si México está, desde hace 15 años, en el último lugar de los resultados de la evaluación PISA, entre los países miembros de la OCDE? ¿Resulta realista suponer que la generación de recambio dejará los vicios políticos si, según el INEGI, los mexicanos compran en promedio 3.8 libros al año, pero en licenciatura no pueden leer 7 páginas semanales por asignatura y, en posgrado, son incapaces de leer un libro pequeño a la semana?

Pero esta mala situación no es propia de una sola carrera, ¿cómo podemos contar con administradores y gente de empresa con visión global, si sólo 5 por ciento de los mexicanos hablan inglés o lo entienden? ¿En verdad podemos enfrentar el reto de un nuevo modelo de comercio si no dominamos los idiomas de Holanda, Alemania, Francia, Rusia, Japón, China y Corea?

Debemos formar más ingenieros y científicos, ¿pero será eso posible, si México está en el lugar 53, de 65 países evaluados, en rendimiento escolar de matemáticas, lectura y ciencia? ¿Si el rendimiento de un alumno promedio en Japón equivale al desempeño del más competente de los alumnos mexicanos?

En síntesis, el problema de la clase política mexicana es que no viene de un planeta distinto: emana de la misma sociedad que no lee, es moralina, no sabe matemáticas, no conoce ciencias y se nutre de ocultismos.

Cuando escucho a un egresado de una universidad privada confundiendo el nombre de secretarías o alegando la inutilidad de leer sobre Filosofía del Derecho, me convenzo de que Trump no encaja en la Casa Blanca porque parece un gobernante mexicano, acostumbrado a dictar órdenes ridículas y a que todos las acaten. Acá tenemos muchos Trumps, carentes de la calidad política para asumir la importancia del Estado de Derecho y el conocimiento científico. En suma, si queremos un país donde no haya gobernantes irracionales, debemos empezar por desterrar de la sociedad a la ignorancia comodina, a la holgazanería intelectual, a la estupidez moralina, al capricho supersticioso, a la arrogancia iletrada.

Sin esta voluntad de cambiar lo peor del país, no habrá reclamo ni protesta que nos salve del estado de riesgo en que se encuentra México. De hecho, el populismo que vende castillos en el aire hace su agosto ante este desastre: promete espejismos, alimenta ilusiones, lucra con el despecho de una sociedad resentida. Es esta demagogia la que tiene a Andrés Manuel López Obrador en el primer lugar de las encuestas, la de una falaz que promete quitar los exámenes de admisión a las universidades y que habrá cupo para todos. Solo le falta decir que en su gobierno habrá árboles que den tortillas…

E-mail: oscarconstantino@gmail.com