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EN LA MIRA: Opacidad en Oportunidades

EN LA MIRA: Opacidad en Oportunidades

May 19, 2012

Por Óscar Constantino

Por más que se den baños de pureza en la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), resulta muy grave que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) haya encontrado irregularidades en el Programa Oportunidades y otros padrones sociales registrados por esa Secretaría. Como suele suceder en México, pareciera que la transparencia es un extra no obligatorio, una especie de adorno de la gestión pública y no un elemento esencial de las políticas de gobierno. A final de cuentas, son 272 mil millones de pesos cuya aplicación clara y correcta queda en duda.

En una excelente nota de Lilia Saúl, El Universal dio cuenta de que la ASF detectó que padrones sociales como Oportunidades, Apoyo Alimentario, 70 y Más, tenían duplicidades, no incorporaron datos en las bases documentales y no aplicaron los lineamientos establecidos para su funcionamiento conforme a Derecho. No sólo eso, al analizar la ASF la Cuenta Pública 2010 de la Sedesol, se detectó que la secretaría carecía de un programa calendarizado para la actualización de la base de datos.

La nota de la periodista es demoledora: “de los más de 272 mil millones de pesos aprobados para 131 programas, no se contó con información completa y confiable para analizar la política distributiva del país mediante el otorgamiento de subsidios, así como su entrega en forma equitativa, transparente y eficiente”.

Si se considera que este año 2012 se destinaron 340 mil millones de pesos para 132 programas federales de subsidio y de prestación de servicios públicos y que, de ellos, “105 programas no cumplían con las normas para reducir la pobreza o se desconocía si habían logrado el objetivo”, aunque costaron 130 mil millones de pesos del erario, se podrá apreciar que carecen de certeza los supuestos blindajes para evitar el uso político o electoral de los programas sociales.

En los gobiernos panistas parece una epidemia el asunto de las irregularidades del gasto: tanto en Jalisco como en la federación, el uso de los recursos públicos no atiende a criterios que construyan confianza pública. Mucho de este problema radica en las pésimas leyes para regular el presupuesto con que cuenta el país, mismas que dejan un altísimo margen de discrecionalidad a los poderes ejecutivos lo que, en la práctica, se traduce en poder sustancial, más allá de lo legal, para presionar a los otros poderes, organismos autónomos, municipios y sociedad civil.

Aunque Sedesol reaccionó con un comunicado, en el que recuerda que el Secretario de Desarrollo Social considera que es deleznable usar los programas sociales “para acusar sin sustento”, la ASF y El Universal dan sustentos bastante precisos: hay programas con duplicidades, que no aplicaron los lineamientos vigentes y que en suma son opacos, por lo que carecen de credibilidad. Si la transparencia fuera un acto de fe, no necesitaríamos de la ASF, órganos garantes de acceso a la información ni tribunales. El mismo comunicado recuerda que “los legisladores de la Subcomisión de Blindaje Electoral solicitaron que también se castigue a quien denuncie mal uso de los programas sin sustento alguno”. Habría que recordarles a esos legisladores que fue el Congreso de la Unión quien derogó los delitos de injuria, difamación y calumnia, así que “castigar” es una palabra excesiva para referirse a lo que el marco jurídico permite en caso de que no hubiera sustento para señalar la opacidad de estos programas, además de que las observaciones las hace la ASF, por lo que en todo caso ese exhorto de los legisladores debería dirigirse a la Auditoría Superior de la Federación.

En suma, los argumentos que expresa el comunicado de Sedesol sólo evidencian que son mayores el berrinche y la amenaza por verse exhibidos, que las razones para justificar sus acciones, por la simple y sencilla razón de que una dependencia que maneja cientos de miles de millones de pesos debería contar con sistemas transparentes, automáticos y confiables (el comunicado 342/12, con rasgado de vestiduras incluido, puede consultarse en la liga http://www.presidencia.gob.mx/2012/05/sedesol-informa-castigo-a-quien-acuse-sin-sustento-de-mal-uso-de-los-programas-sociales/).

Además las medidas que Sedesol tomó para evitar influencias electorales, no tienen la mayor eficacia: reprogramar los apoyos directos para que dejen de entregarse 40 días naturales antes de los comicios y reanudarlos después de las elecciones, tiene muy poca utilidad práctica, ya que el riesgo de presión es muy alto si en plenas campañas y hasta el 22 de mayo se entrega dinero a los ciudadanos.

Que el Programa Oportunidades, tan cacareado por el Gobierno Federal por su transparencia, se encuentre entre los que cuentan con irregularidades, evidencia nuevamente ese doble discurso panista de la transparencia teórica y la opacidad práctica.

 

Sedesol sostuvo, en el ya referido comunicado, que el Programa Oportunidades ha sido reconocido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) por su transparencia e impacto en la reducción de la pobreza e inequidad, “por lo que se ha convertido en modelo para países como Brasil y ciudades como Nueva York”.

Menos mal que al Programa Oportunidades lo reconoció el PNUD, el mismo que le da dinero al Yunque para vigilar las elecciones mexicanas: ya había perdido el sueño por no contar con ese valioso aval para los programas sociales…

 

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