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En la Mira: Diagnósticos y escenarios

En la Mira: Diagnósticos y escenarios

Jul 3, 2018

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Por Oscar Constantino //

La frialdad de los números no siempre cancela el calor de la política: este primero de julio votaron más de 45 millones de personas, en 31 de 32 estados de la república ganó el mismo candidato a la presidencia y su coalición partidista obtuvo la mayoría absoluta en ambas cámaras federales. No, en este caso los números reflejan el calor del país.

El candidato triunfador a la presidencia fue electo por 53 por ciento de los que fueron a votar. Y no fueron a votar pocos: el porcentaje de participación ciudadana fue superior a 63 por ciento de los ciudadanos inscritos en el Padrón Electoral con credencial vigente. En términos más sencillos: fueron a votar más de 45 millones de personas y, de ellas, 23 millones escogieron a Andrés Manuel López Obrador como su presidente.

Sin embargo, esta amplísima mayoría no borra el hecho de que la mitad de los electores votaron contra él. Su triunfo es enorme, el más grande desde que hay alternancia en el país, pero sólo implica que cuenta con la mayoría más tres puntos de los electores. En democracia formal con eso basta y sobra… pero un candidato que calificó a sus críticos de fifís, señoritingos, miembros de la Mafia del Poder, peleles, blanquitos, capitalistas rapaces (y otras lindezas), está obligado a buscar la unión nacional… y nosotros tenemos el deber de corresponder con generosidad y honor a esos intentos de unidad, para lograr la paz social bajo el respeto de la Constitución vigente.

Empresarios, críticos y opositores han aceptado el resultado de las urnas con institucionalidad y respeto. Sin embargo, eso no significa que la larga lista de promesas asistencialistas de AMLO haya quedado aceptada por arte magia. Seguimos pensando que sus propuestas no son factibles, que empeorarán el estado de cosas y que las vamos a terminar pagando los mismos de siempre. Por otra parte, las mayorías absolutas en el Congreso le garantizan a López la posibilidad de actuar siempre dentro del marco de la ley… porque podrá cambiarla tanto como quiera. Existe un fraseo preocupante en su expresión «no subirán los impuestos en términos reales», eso implica que sí habrá cambios fiscales, pero que el gobierno siempre alegará que no se cobra más (cosa que es de dudarse).

Hasta en Jalisco, el efecto AMLO se sintió, tanto que será la primera fuerza opositora. Los diques al morenismo se encuentran en Guanajuato y Jalisco, pero debe tenerse presente que la fuerza presupuestal de la federación puede, con mucha facilidad, doblar voluntades para que el poder reformador de López rebase su mayoría para cambiar leyes y alcance el suficiente para cambiar la Constitución. En ese escenario, los contrapesos del bloque gubernamental de izquierda serán los empresarios, la sociedad civil, los intelectuales libertarios y de derecha, el Banco de México y la Suprema Corte.

A partir de este momento, Enrique Alfaro se convierte en el candidato natural a la presidencia en 2024 y la esperanza blanca del centro (así como de todo el espectro que no es de izquierda). Ricardo Anaya es el equivalente de Pirro, el rey de Epiro que logró vencer a los romanos a un costo altísimo. La candidatura de Anaya dividió al PAN, lo dejó mal parado en la asignación de escaños parlamentarios y, ante su evidente derrota, deja justificados a los calderonistas para su venganza: ¿regresarán al PAN o fundarán un Partido Liberal? Parafraseando a John Wetton y Geoff Downes, sólo el tiempo lo dirá, pero es claro que uno de los grandes perdedores de este proceso es Anaya.

El PRI cosechó su siembra de seis años de errores, ineficacia, corrupción, autoritarismo, incapacidades y empobrecimiento de todas las clases sociales. Podría decirse que hasta le salió barato el voto de castigo (y eso es porque, aunque le duela a los morenistas y anayistas, Meade era el mejor candidato de los cuatro en contienda). Después de un milagroso regreso en 2012, el tricolor no entendió que la cultura de «se hace lo que yo digo», los subordinados como fusibles del jefe, las lealtades hasta la ilicitud, el gobierno para reprimir y los negocios al amparo del poder ya no son tolerables. Tenemos 60 años de represalias políticas contra gobernantes que caen en desgracia, con reacciones furiosas de la masa, harta de los abusos de los parientes de los políticos: pareciera que los políticos no han entendido que no es nueva la irritación de la gente respecto al autoritarismo.

Otro gran perdedor de este proceso es Pedro Kumamoto y la Wikipolítica. Como Ícaro, apostaron demasiado alto y quemaron sus alas por intentar llegar al Senado. El sentido común marcaba que, por extensión, población y geografía electoral, la contienda por el Senado era tan compleja como la de gobernador, porque son los mismos electores. Con satisfacción ayer aprecié que Surya Palacios dijo lo mismo que señalaba yo hace más de un año, cuando Kumamoto anunció que iba por la senaduría: no es lo mismo el distrito 10 en Zapopan, que todo Jalisco. El Kuma es un candidato urbano, neochairo, hípster, ese es su mercado: no es el producto milagro que venden sus amigos (como Chumel Torres), propone leyes inconstitucionales y basadas en ocurrencias —su historial en el Congreso lo demuestra—. Es decir, por la cal de la iniciativa #SinVotoNoHayDinero,Kumanoto impulsó varias arenas —que son materia de otra columna—. Otro gallo le cantaría a Wikipolítica si Kumamoto hubiera buscado una diputación federal o la alcaldía de Zapopan… y se hubiera buscado asesores que sí supieran de los temas que trata.

En suma, a México le toca enfrentar un enfoque distinto de los asuntos públicos. No tenemos certeza de que las voces autoritarias y represivas, que ya se oyen entre las filas del morenismo, vayan a tener eco en el gobierno de AMLO. No obstante, los radicales ahí están: Ackerman, Salmerón, Taibo II, Mendieta, Arkonada y los Sandoval gozan de cabal salud… lo que toca del otro lado es serenidad, invocación de la Constitución y voluntad de consenso. Esperemos que eso sea suficiente para que todos trabajemos juntos por un país seguro, con Estado de Derecho, paz y economía estable. Jalisco tiene primera voz en este tema y su gobernador electo está llamado a ser el defensor de las libertades y derechos que aún tenemos. Busquemos la unidad del país, pero para eso se necesita que cada parte tenga voluntad de concordia, más allá de los discursos. Hagamos votos por ello.


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