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EN LA MIRA | El abogado de Panamá

EN LA MIRA | El abogado de Panamá

Abr 9, 2016

(Con perdón de John LeCarré).

El escándalo de los Panamá Papers, consistente en la transferencia de millones de archivos del despacho Mossack Fonseca, puso en evidencia la facilidad con la que se pueden ocultar fortunas.

Sin embargo, las sociedades offshore no son esencialmente ilegales, aunque se pueden utilizar para realizar actos ilícitos, como la evasión fiscal. Quizá el tema principal radica en que la ingeniería financiera y la contabilidad creativa sirven para que no paguen impuestos aquellos que deberían pagar más contribuciones.

Planteado en expresiones sencillas: en la práctica, la clase media paga más impuestos que los ricos y superricos (que usan parte de su fortuna para eludir y evadir contribuciones).

El problema empieza desde el momento en que la legislación fiscal establece posibilidades de deducción a personas morales, mientras a las personas físicas les marca un régimen más restrictivo. Consecuencia: se incentiva que se constituyan empresas y se contraten servicios deducibles. En principio, no es nocivo que a través del leasing y otras figuras se busque deducir impuestos, lo perjudicial es que sea una medida solo al alcance real de aquellos que puedan invertir en diseños societarios y contables de carácter «creativo».

¿En verdad tiene sentido que las deducciones por leasing sirvan para que las empresas se compren una flotilla de Lincolns, en lugar de que contribuya al gasto público? Se puede argumentar que esas adquisiciones movilizan la economía, aumentan el consumo e incrementan el empleo, pero no deja de parecer un privilegio feudal que unos adquieran lujos mientras otros solventan impuestos sin excepciones. Si, amable lector, esta situación le recordó la de la Francia monárquica, donde solo el pueblo pagaba tributos (mientras la nobleza y el clero estaban cachetonamente eximidos de contribuciones), no está errado en la comparación.

La reacción de los políticos es tapar el pozo con declaraciones toscas: que hay que reducir las posibilidades de evasión, que hay que normar más a las offshores, seguido de un largo bla bla bla. El hecho es que los paraísos fiscales son consecuencia de una causa mal atendida: la de las pésimas regulaciones tributarias.

Cuando Adam Smith explicaba que los impuestos deben ser cómodos y económicos, no lo hacía solo por un mero interés de justicia, sino de eficacia: si los tributos son fáciles de pagar, tanto en su trámite como en su monto, existen menos incentivos para eludirlos o evadirlos. En lugar de optar por regulaciones parejas y claras, el gobierno le apuesta al garrote para inhibir la evasión fiscal… medida que suele ser selectiva y autoritaria. Además, el costo de oportunidad de evadir impuestos se vuelve más atractivo para aquel que maneja fortunas de varios millones de dólares. En suma, la política de los palazos no sirve para lograr que la gente pague más impuestos.

Y basta con considerar que los contribuyentes cautivos son mínimos y que los acaudalados pagan muy poco: para el decil más alto, la tasa efectiva en México es de 10%, mientras que en los países desarrollados se ubica entre 14% y 20%. Asimismo, en realidad es falso el alegato de que las exenciones estimulan la inversión: para contar con un ambiente adecuado de inversión se requieren bienes públicos esenciales (que solo se logran cuando se recauda más para el gasto público). Recomiendo leer esta nota de BBC Mundo que explica claramente el punto: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/04/160404_economia_panama_papers_pago_impuestos_ricos_pobres_ms

Por tanto, la solución está en un sistema tributario que cancele las excepciones y sea sencillo de usar por los contribuyentes. Todo lo demás es rollo de políticos que se benefician de la complicación fiscal, para asignar arbitrariamente favores y castigos: el río revuelto tributario tiene su ganancia en los pescadores gubernamentales y evasores. En realidad, el abogado de Panamá es consecuencia de un sistema impositivo en el que la equidad y proporcionalidad no existen…

oscarconstantino@gmail.com