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EN LA MIRA I López Portillo cabalga de nuevo

EN LA MIRA I López Portillo cabalga de nuevo

Ene 28, 2017

«El más irreprochable de los vicios es hacer el mal por necedad».

Charles Baudelaire.

Por Óscar Constantino Gutiérrez

Las relaciones entre México y Estados Unidos están marcadas por el signo indeleble del conflicto: cuando los medios lícitos han sido insuficientes para hacer prevalecer sus intereses, nuestros vecinos del norte han recurrido a la fuerza, al abuso de poder o a la violencia.

Por ello no sorprende el discurso cínico y delirante de Donald Trump, en el que se llama robado porque México tiene un excedente comercial de 60 mil millones de dólares. El Agente Naranja puede quejarse válidamente de las condiciones pactadas en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), pero resulta irracional que pretenda apropiarse (por la fuerza) de aquello legalmente no ganó. Su sandez se equipara a la de un tipo que asalta una tienda de abarrotes, para que el almacenista le regrese la ganancia que obtuvo al venderle algún producto. Cuando Trump sostiene que México «no trata justa y respetuosamente» a Estados Unidos, miente descaradamente. La idea de que «lo justo» es que un país siempre tenga superávit en sus relaciones comerciales, solo puede calificarse de absurda y mentecata.

¿Qué puede hacer México? La estrategia más racional es que aumente el costo de que Trump cambie las condiciones comerciales y migratorias: China es el único actor en la región que puede hacer sufrir a Estados Unidos; ante la falta de consideración de la Casa Blanca, la negociación de un Tratado de Cooperación Económica y de Seguridad entre México y la potencia asiática puede dar incentivos para que cese el bullying contra nuestro país.

No obstante, también existe la posibilidad de que, en ejercicio de la Doctrina Monroe, Estados Unidos envíe a los Marines, alegando que las bases e instalaciones chinas en México pondrían el peligro a la seguridad nacional americana. Si bien el gobierno de Xi Jinping no se aparta de la Doctrina de Destrucción Mutua Asegurada, tiene formas de inhibir las agresiones contra sus intereses en el continente: China aún es uno de los principales acreedores de Estados Unidos y puede causar mucho daño con el manejo de la deuda.

Existen otras medidas, igual de duras, que seguramente tendrán sus opositores en México (porque afectan intereses de grupos): ¿no es hora de que se sujeten a visa la entrada de los nacionales de países que exigen ese mismo requisito a los mexicanos? Si México es «tan injusto e irrespetuoso» con Estados Unidos, ¿por qué permanecemos en la Iniciativa Mérida? ¿No es tiempo de retirarnos de ese acuerdo de seguridad? Si tanto le molesta a Trump que se gaste dinero estadounidense en México, ¿por qué no le hacemos el favor de cancelar las oficinas de la DEA, CIA y NSA, para que sus compatriotas regresen a su país, que será grande otra vez, con esos esfuerzos?

Y no, estimado lector, este no es un discurso chovinista, solo es un señalamiento de algunos de los beneficios que Estados Unidos obtiene de la amplísima cooperación que México le brinda. José López Portillo tuvo un trato casi majadero con el presidente Carter (un hombre esencialmente bueno), pero un patán como Trump necesita que le den ese protocolo: el de un país que, ante las afrentas históricas de Polk y sus secuaces, plantaba cara orgullosa y valiente, no se ponía de hinojos para rogar clemencia por existir.

El mensaje es claro: Estados Unidos es muy importante, pero no esencial. México puede sobrevivir con Japón, Corea del Sur, Israel, China, India y la Unión Europea. Le toca a Trump entender que el riesgo de agredir a su vecino es que se busque otros aliados: ojalá el ocupante de la Casa Blanca leyera algo de Kissinger…

E-mail: oscarconstantino@gmail.com