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EN LA MIRA | Incongruencia e irreciprocidad

EN LA MIRA | Incongruencia e irreciprocidad

May 21, 2016

«Las instituciones pasan por tres períodos: el del servicio, el de los privilegios y el del abuso».
François-René de Chateaubriand.

Cuando Juárez enunció su famosa frase «_entre los individuos, como entre las_ _naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz_», el 15 de julio de 1867, de hecho razonó el principio de reciprocidad de las relaciones internacionales: los estados actúan con respuestas simétricas.

Así, la sencillez de la fórmula de Juárez explica la base del trato mundial: recibes lo que das, o sea, la paz radica en la congruencia y trato recíproco.

Esta receta resulta totalmente aplicable a la política doméstica, a los negocios, a las relaciones de pareja y a cualquier vínculo sustentado en la racionalidad. Sin embargo, parece que, en México, la congruencia es más rara que un Huevo de Fabergé en un anaquel de Walmart.

La doble moral en las relaciones personales, laborales, políticas y de gobierno solo confirman el axioma de Juárez: cuando no hay reciprocidad (o sea, cuando no se respeta el derecho ajeno) lo que sucede es la guerra (o la violencia).

Un ejemplo contundente de esa falta de congruencia y reciprocidad lo da el líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, cuando pontifica sobre la corrupción y «la mafia del poder», pero su protegido David Monreal Ávila (flamante candidato a la gubernatura de Zacatecas) presenta una declaración patrimonial con más de 27 millones de pesos, 11 vehículos, 13 terrenos, 3 casas y un local comercial, que suman 17 propiedades… producto de su actividad agrícola y ganadera.

La primera vez, en la época contemporánea, que un personaje alegó que su gran fortuna venía de la agricultura, lo hizo desde Almoloya: es el mismo individuo que escapó dos veces de penales de alta seguridad y que actualmente está en la penitenciaría de Ciudad Juárez. Pues bien, las explicaciones de Monreal, respecto a sus caudales, suenan tan creíbles como las que en su momento hizo «El Chapo» Guzmán en los años noventa.

No obstante la vista de pantomima de la justificación patrimonial de Monreal, su jefe López Obrador no toca el tema y opta por lo que mejor sabe realizar: hacerle al loco. Andrés Manuel dedica su cuenta de Twitter a denunciar una conspiración panista en su contra, a ofender al presidente Peña Nieto, realizar presión sobre la integración del constituyente de la Ciudad de México o lanzar felicitaciones por el día de las madres o del maestro. Sobre los dineros de Monreal, AMLO no dice pío (o, propiamente, no sisea).

Juárez manifestó su frase inmortal después de vencer al Segundo Imperio Mexicano y fusilar a Maximiliano de Habsburgo: ese fue el resultado de que las naciones no respetaran el derecho ajeno, el derecho de México. ¿Cuál será la consecuencia de la incongruencia e irreciprocidad de López Obrador y sus huestes? Como en el caso de la mayoría de los falsos profetas, su apostolado público sobre la moralidad ajena solo es la máscara de su oculta escabrosidad. Un electorado racional debería despreciar las falsedades del mesías tropical, pero no existen garantías de que el atolondramiento colectivo pueda superarse de forma efectiva.

Cuando François-René de Chateaubriand sostuvo que las instituciones transitan del servicio al privilegio y al abuso, fue precursor del pensamiento de Lord Acton: el poder absoluto tiende a corromper absolutamente (o, como posteriormente señaló Karl Loewenstein, la democracia implica que todo poder debe tener controles y límites). Partidos como Morena demuestran que las instituciones políticas se dedican a abusar, por la falta de controles efectivos. Resulta paradójico que AMLO invoque tanto a Juárez, cuando la carrera política del Peje es un monumento a la incongruencia…

oscarconstantino@gmail.com