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En la mira: Las encuestas de Calderón

En la mira: Las encuestas de Calderón

Feb 25, 2012

El tema no es si Josefina Vázquez Mota está más cerca de Peña Nieto (lo dudo) o si la panista se mantiene alejada en las preferencias electorales: el punto es que el Presidente de México se dedica al oficio de golpeador político cuando el país se le cae a pedazos. El problema de inseguridad pública se adereza con el económico: cada día el dinero compra menos bienes y servicios. La mayoría de los mexicanos sufren angustias permanentes: al dormirse, respecto a si estarán vivos en la mañana; al despertar, sobre si tendrán lo suficiente para sobrevivir.

 

No hay exageración en lo descrito, la incertidumbre es aguda y alcanza a casi todas las clases sociales. Resultan obvias las penurias de los pobres, pero las clases medias (e incluso las altas) se enfrentan a un escenario de desconfianza económica que afecta los ingresos: unos ya no pueden pagar la tarjeta platino, otros tiene que cerrar negocios porque ya no pueden pagarle al SAT. Entre los ricos y clasemedieros, el principal indicador es la cartera: cuando se vacía más rápido es que algo anda mal.

 

Con un entorno de violencia y crimen desatado, un desempeño económico deprimente (el PIB creció menos en 2011 que en 2010), así como un modelo de deterioro social creciente (los únicos que van al alza son los que protestan, escandalizan, generan conflictos y arman revueltas), el pequeño presidente no dedica su tiempo a buscar formas de sacar al país del atolladero en que se encuentra. No, la mente de Felipe Calderón está ocupada en cuestiones que considera más importantes, como ser promotor panista de la fricción entre partidos, en un franco homenaje a la conducta de Fernando González Noroña, aquel distinguido diputado petista cuyas finísimas participaciones son el deleite de la clase política de México.

 

Resulta claro que al Presidente no le importa un rábano la opinión de la mayoría de los mexicanos y que su principal objetivo es que el PAN siga gobernando (es un decir) el país, aunque en el proceso quede México en ruinas. Sin embargo, debería cuidar las formas: al jugar sucio en plena temporada de veda electoral, sólo acarrea las simpatías de los que de cualquier forma ya tenían previsto votar por el PAN, los switchers no aplauden las cochinadas electorales y es poco creíble el repunte que Calderón anuncia. Aunque quiera repetir la estrategia de 2006, una cosa es hacerle una guerra de difamaciones a un político de izquierda conflictivo y confrontante (como era López Obrador) y otra es quererle abollar la armadura a un priísta de corte conservador y buena aceptación mediática. La receta no tiene la efectividad de entonces, pero eso no la hace menos despreciable.

 

Además de distraerse de sus atribuciones constitucionales, Felipe Calderón comete un grave error al meterse en la contienda electoral, ya que él es el principal factor negativo que tiene el PAN: es el presidente del empleo, pero perdido; es el mandatario de la mano dura, pero con los ciudadanos; es el gobernante de los resultados, pero desagradables. En suma, Vázquez Mota necesita desmarcarse de Calderón, ya que la presencia felipista manda el mensaje de que la Pina es sólo más PAN con lo mismo.

 

Sería interesante saber si el encuestador de Calderón le ha hecho otros estudios de opinión, distintos de las preferencias electorales a favor de Vázquez Mota, por ejemplo sobre la aceptación del trabajo del Presidente y su imagen: no sorprendería que esas encuestas lo mostraran como altamente calificado, tolerante, eficaz, competente y hasta bien parecido. A final de cuentas, las encuestas reflejan los deseos de quien las paga…
Twitter: @oscarconstantin
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