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EN LA MIRA | ¿Y qué opina Luis Carlos?

EN LA MIRA | ¿Y qué opina Luis Carlos?

Nov 7, 2015

Tiene razón Héctor Pizano al señalar su desacuerdo con las reformas propuestas al Tribunal Administrativo del Estado de Jalisco (TAE): en Twitter explicó que lo que debe modificarse es la suspensión judicial de los actos de autoridad, para armonizarla con el modelo federal.

También apuntó que la mayoría de las supuestas «anomalías» (que se le atribuyen al TAE) en realidad son omisiones o excesos de los municipios y remató con un dato contundente: más del 97% de las resoluciones del TAE son confirmadas por tribunales federales.

En suma, el inconveniente no se encuentra, principalmente, en el diseño del Tribunal Administrativo. Parafraseando al poeta maldito (para sus detractores) Ricardo Arjona, el problema no es la Ley, el problema es el magistrado.

La iniciativa de reforma del TAE es un síntoma más de la cultura regulatoria del gatopardismo: cambiar todo, para que todo quede igual. Si se quiere mejorar al TAE, lo que se necesita es crear una Sala Superior (integrada por magistrados distintos a los de las Salas) que resuelva los recursos interpuestos contra los actos de primera instancia (y así acabar con esa endogamia judicial, donde los mismos que sentencian «se hacen la pala»). ¿Queremos más mejoras? ¡Perfecto! Que todas las notificaciones sean electrónicas, que haya juicio en línea y se instaure el procedimiento oral concentrado (que ya existe en otros estados del país para los juicios administrativos).

Lo que no puede pasar es que en Jalisco estemos jugando a copiar instituciones españolas sin las más mínimas reflexiones comparativas. Sí, el Tribunal Supremo español tiene una sala administrativa, pero es un órgano judicial de legalidad de última instancia, no una corte de apelaciones grandota (que no grandiosa) como el muy largo Supremo Tribunal de Jalisco (STJ).

Ahí viene otro problema: el TAE es un órgano biinstancial, o sea, lleva el juicio de origen y sus recursos. Ninguna de las salas del STJ funciona como juzgador de origen (es decir, sólo llevan apelaciones). ¿Le vamos a crear juzgados administrativos de primera instancia a nuestro Poder Judicial o las nuevas salas administrativas del STJ van a ser las únicas (de ese órgano) con la doble y marciana función de hacer la primera y segunda instancia? En cualquiera de las dos opciones, ¡qué miedo!

Si bien la reforma del TAE es innecesaria (incluso ociosa), existen áreas de urgencia en el diseño judicial que no se resuelven (peor aún, pareciera que nuestros legisladores ni siquiera las tienen presentes). Ahí va un ejemplo sencillo: nuestro compañero columnista Modesto Barros nos compartió la semana pasada el drama de una madre, cuyo hijo (con necesidades especiales) no recibe alimentos ni manutención de su eminente padre, que es… ¡magistrado de la Octava Sala Civil del tres veces honorable Supremo Tribunal de Justicia de Jalisco!

Pregunta de primer año de Derecho: ¿puede existir un solo juzgado civil o familiar en Jalisco que no esté sujeto a la influencia de un magistrado, que necesariamente revisa las decisiones de esos jueces de primera instancia? Obvio que no, pero nuestra Constitución local, el Código de Procedimientos Civiles y la Ley Orgánica del Poder Judicial brillan por la ausencia de una disposición que resuelva este asunto: el de que un magistrado civil local sea procesado en un juzgado civil de Jalisco, ya que todos los jueces del Estado estarían impedidos. Esto, que es tan obvio (que los subordinados no pueden juzgar imparcialmente a su revisor de todos los días) estaría resuelto con una regla federal que estableciera la competencia de origen de los Juzgados de Distrito en estos asuntos. Pero no, tanto la ley federal como la local son deficientes en este aspecto: no queda más que esperar lo que resuelvan los tribunales de la Unión, con base en las Convenciones internacionales de Derechos Humanos que ha ratificado México.

En suma, habría qué preguntarle a don Luis Carlos Vega Pámanes, presidente del STJ, qué opina del diseño «_curioso_» con el que se quiere meter con calzador al TAE dentro de su Supremo Tribunal y de que a su compañero magistrado lo juzguen los mismos que, habitualmente, son revisados en apelación por ese funcionario: urgen otras reformas, no las que, con bombo y platillo, se anuncian para que todo siga igual…

oscarconstantino@gmail.com