Portal informativo de análisis político y social

Entre faldas y geles

México está preparado “para tener una mujer como presidenta”, es una frase que hemos escuchado reiteradamente en los últimos años, ya sea como afirmación o suspicaz interrogación. Ahora que comenzó la carrera rumbo a Los Pinos, esa idea cobra mayor valor, en especial con un padrón electoral mayoritario de féminas y jóvenes, así que por lo pronto tenemos dos opciones redituables para elegir entre faldas y geles.

No es que México esté preparado para ser gobernado por una mujer o por un galán metrosexual al que le fascine el gel para pelo, lo que sucede es que para ganar las elecciones, los Partidos políticos requieren conquistar a ambos sectores, de lo contrario ya perdieron el proceso del 2012. ¡Ahí está el detalle!, como dijera Cantinflas. Por un lado tenemos a dos varones de atractivo rostro y con un impecable peinado: el priísta, Enrique Peña Nieto, y el panista, Alonso Lujambio; ambos comenzaron a trotar por la pista desde hace buen rato y lucen sus movimientos cada que les es posible.

Por ahí les sigue el rastro un político que retrata bien en las fotografías con una sonrisa envidiable (bendito photoshop), el panista Emilio González. Todos ellos tienen sus “peros” algunos por su comportamiento, su gusto por las cámaras o porque el encanto termina cuando hablan. Ya tendrá usted su opinión personal. Lo cierto es que el bigote, sombrero y botas ya no conquistan, ahora se prefiere a metrosexuales que extremadamente cuidan su imagen.

Y, desde otra perspectiva, tenemos a las féminas que intentan con movimientos precisos y sensuales, ganar territorio; para eso también se requiere inteligencia. Los suspirantes de ambos géneros desean conquistar al electorado. El gobernador, Emilio González, y la coordinadora de los diputados federales blanquiazules, Josefina Vázquez Mota, aunque ambos quieren la candidatura panista, recientemente se mostraron condescendientes y elogiaron mutuamente; no era necesario, todo sonó a falsedad. Al menos, el colmillo de Josefina se percibió cuando se reportó con el cardenal Juan Sandoval.

Aunque aquí debemos rescatar la esencia: “¿Qué pediría usted a una mujer para darle su voto?”. Sin lugar a dudas, lo mismo que a un varón: carácter, honestidad, sensibilidad, talento, y capacidad estratégica y política. No queremos a mujeres ocupando espacios gubernamentales tan sólo por llenar una cuota de género, no queremos a esas féminas manipulables que sirven sólo para ganar una elección y posteriormente ceder su espacio al varón.

Qué más quisiéramos que la primera dama gobernante diera muestras de su capacidad, inteligencia, elocuente discurso, fortaleza; que se plante con seguridad igual en una efervescente reunión de grillos o dinosaurios, y que los haga topar con pared sacando acuerdos, que plantee su ideología o hasta ejerza su autoridad al vislumbrar lo que es mejor para todos.

Al pensar en qué mujer llena esos requisitos, definitivamente la que viene a mi mente es Beatriz Paredes Rangel. Estoy consciente que para negociar con políticos grillos –de todas las ideologías partidistas– es indispensable conocer su “dialecto”; ella no se deja endulzar el oído con el canto “de las sirenas”, al contrario, tiene una sensibilidad para distinguir a grillos y hasta para utilizarlos.

En Beatriz he observado coherencia, nunca ha intentado aparentar o esconder sus orígenes; no necesita vestir prendas hechas por diseñadores internacionales, está orgullosa de vestir con gallardía el traje típico mexicano. No requiere de tratamientos de belleza e impecable maquillaje en su rostro, capta la atención de la mayoría en cuanto ingresa a un auditorio.

Advierto que no soy priísta, simplemente como mujer, me gustaría que la primera fémina a quien se le colocara la banda tricolor en el pecho, rompa paradigmas y sea un orgullo para sus congéneres. Desearía que mi hija, al ver la foto de la presidenta de México, se convenciera de que su valía radica en sí misma, sus raíces, su esfuerzo y capacidad. Al final esa mujer es quien aparecerá en los libros de Historia por lo que deseo sea alguien que valga la pena, no una que se deja manipular por machistas o se concentre en su belleza exterior.

No es necesario que una mujer en la Presidencia de la República luzca minifaldas, escotes o prendas pegadas al cuerpo, lo que sí exijo es que la cabeza del país tenga oficio político, honradez, valentía, inteligencia y estrategias para enfrentar los inmensos retos de la nación.

* Es periodista multimedia
E-mail: analisis@notiemp.com