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ENTRE FIESTAS Y TRAGEDIAS

ENTRE FIESTAS Y TRAGEDIAS

Oct 15, 2011

“El muerto al pozo, y el vivo al gozo”, el refrán es hoy más vigente que nunca en Jalisco. Mientras en la zona costera aún se llora la pérdida de vidas y patrimonios de años, que en tan sólo unas horas quedaron como un montón de basura, los vivos olvidamos la tragedia rápidamente y nos entregamos a la celebración, a la Fiesta de América.

 

Allá en la Costa Alegre lo menos que hay es alegría, ellos siguen asimilando su tragedia. Aquí, los tapatíos simplemente decimos: “¡Vaya susto! Por poquito “Jova” nos desnuda ante los invitados”. Y es que si en Guadalajara hubiésemos tenido precipitaciones pluviales más intensas, habríamos quedado expuestos internacionalmente, con la mesa servida para los invitados, pero padeciendo inundaciones por todos lados. Imagínese las Villas Panamericanas, el escenario de la inauguración o la pista de atletismo, anegados. ¡Uff! No quiero ni pensarlo.

 

Creo que ya es suficiente con la proliferación de baches en avenidas principales y Periférico ponchando llantas de vehículos o la arcilla suelta en avenida Hidalgo, ya con eso hemos quedado expuestos. Sin embargo, me sorprendió la rapidez con la que comenzaron nuestras autoridades a tapar los cráteres que se abrieron en el pavimento tras la lluvia ¡claro en las vías panamericanas solamente! Si así fuéramos de eficientes siempre y no sólo con invitados en casa, seríamos nación de primer mundo.

 

Pero en esta justa todos jugamos, así que una recomendación, si le es posible, disfrute de Guadalajara, camine con seguridad por sus calles, por el Centro Histórico con su familia… el blindaje policiaco y militar se lo permiten. Maravíllese con la ciudad cosmopolita que vivirá estos días, deléitese con la feria de colores, acentos y lenguajes de nuestros visitantes.

 

¡Sea parte de la fiesta, vívala! Es peor que todos celebren y haya aguafiestas con jetota, mejor grite y aplauda los triunfos de nuestros atletas, ellos se han sacrificado años con sólo un sueño que ondee la bandera tricolor, vez tras vez en los Panamericanos. Sí, disfrútela porque pasará como el viento de “Jova” y únicamente regresará cuando seamos sede del Mundial de Natación en el 2017 y ni usted, ni yo, tenemos la vida garantizada para contar con nuestro boleto.

 

Además, recuerde que sólo verá a los políticos sonrientes y eficientes hasta el año próximo cuando estemos en plena campaña rumbo a las elecciones del 2012, después volveremos a quedar expuestos. Entonces disfrútelo ahora.

 

En estos días, los atletas de todo el Continente Americano están buscando la perfección, pero ellos no son los únicos héroes. Tenemos decenas, pero no todos tendrán una presea dorada en el pecho. A los que me refiero son personas que también corren contra el cronómetro pero no por una medalla, sino por salvar una vida, a ellos sólo les enorgullece portar su uniforme de rescatistas, de guardianes del prójimo, se quedaron con la satisfacción de haber rescatado a centenares de vidas en la Costa Alegre, Jalisco.

 

Vaya un aplauso a los elementos de Protección Civil, Bomberos, Cruz Roja, miembros del Ejército y otros servidores públicos que estuvieron noche y día brindando apoyo a los damnificados en 13 municipios jaliscienses afectados por el fenómeno meteorológico. Ellos también llevan años preparándose para saber enfrentar con éxito estas emergencias y estos días dieron muestra de su capacidad.

 

Los militares, el mayor Trinidad López Rivas y su equipo –entre otros–, como es tradición se comportan como superhéroes en medio de la adversidad. Quizás en la imaginación infantil o en cómics pudiéramos verlos portando su uniforme y un escudo con las alas del ave Fénix en su pecho, venciendo el cansancio y a los monstruos meteorológicos, sólo con su pasión de brindar ayuda al necesitado, mientras con su doble personalidad, padecen y sufren como cualquier mortal.

 

En estos últimos días vimos la esencia de la vida: situaciones que nos dejan expuestos a la vulnerabilidad y que obligan a brindar nuestra mano al necesitado y en contraste, la abundancia, la fiesta y algarabía, el triunfo. Disfrutemos de ambas, aprendamos de ellas, valoremos el don de la vida, finalmente esas cualidades son las que hacen diferente a la raza humana.

 

* Es periodista multimedia

Twitter @adrianalunacruz

E-mail: analisis@notiemp.com