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ENTRE LA GRILLA Y LA FE RELIGIOSA

ENTRE LA GRILLA Y LA FE RELIGIOSA

Jul 31, 2011

Sin lugar a dudas entre los logros del cardenal tapatío, Juan Sandoval Íñiguez, es que toda entrevista con él se convertía en tema de interés nacional y hasta internacional; encendió la polémica con su ideología sobre los gays o el aborto; también al buscar a “pesudos” benefactores –empresarios y funcionarios– nacionales y extranjeros para la construcción del Santuario de los Mártires; al igual que por sus dichos, por regañar reporteros, por su estrecha relación con políticos, etcétera. Hay que ser justos, no cualquiera logra semejante atención.

Sin embargo, aunque estuve presente en varias de sus homilías y en muchas entrevistas, nunca le escuché citar un texto bíblico con capítulo y versículo, simplemente parafraseaba partes de alguna cita o pasaje de las Escrituras. También estuve en algunas comidas donde no se servía el plato a los demás, hasta que el prelado tuviera el suyo.

A sus 78 años ha disfrutado de una vida que ya la quisieran muchos: viaja bien, se alimenta mejor, se codea con gobernantes y gente de poder, juega golf, vive en una bonita residencia en Tlaquepaque, y ya dijo que el nuevo cardenal tendrá que buscarse otra casa.

Pero cuando lo observo, irremediablemente vienen a mi mente las palabras de Jesucristo: “Las zorras tienen cuevas, pero el hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza” (Mateo 8:20). Es un gran contraste, Cristo era sencillo, humilde, disfrutaba de la compañía de los niños y de la gente “iletrada y del vulgo”, como catalogaban a sus apóstoles, rehuía a ser vanagloriado, incluso huyó cuando los judíos intentaron hacerlo rey –dejando clara su neutralidad política–, condenaba la hipocresía religiosa. Esa es la base del cristianismo.

En cambio a los escribas y fariseos –los líderes religiosos– de su tiempo les encantaban los títulos ostentosos, el poder político, el prestigio y la honra popular. Hoy, ante el inminente relevo cardenalicio en la Arquidiócesis tapatía, la feligresía católica debería meditar sobre la influencia de la jerarquía religiosa en su vida, la pregunta es simple: ¿Por qué hoy más que nunca son evidentes la violencia, la pérdida de valores morales y las divisiones políticas, entre quienes profesan las mismas creencias?

El cardenal Juan Sandoval Íñiguez se despide tras 17 años de su encomienda en la Arquidiócesis tapatía y fiel a su costumbre, lo hará en medio de la polémica, ya sea por la versión difundida por WikiLeaks o por la decisión del Gobierno estatal de ofrecerle un homenaje como líder social que logró reconocimiento internacional, igual como se hace con cantantes y deportistas, fue el argumento. Por lo menos hace unos días, aún como purpurado, disfrutó como príncipe su despedida –anticipada– con buena música, comida y aplausos, tal como a él le gusta, ya no entraré en detalles sobre el origen de los recursos.

Sandoval se irá pero no se irá –como dijera el Papa Juan Pablo II–, su influencia seguirá vigente en los ámbitos del poder y seguramente también en la prensa con sus declaraciones, aunque ya no como prelado, lo hará como sacerdote emérito.

El nuevo arzobispo tendrá un enorme reto no sólo en materia religiosa sino también política y mediática, además deberá lidiar con la sombra de su antecesor. Sandoval también llegó en medio de la incertidumbre tras la muerte de Juan Jesús Posadas Ocampo y se distinguió por mantener una postura radical sobre los motivos del asesinato.

¿Cuál será la decisión del Vaticano? ¿Nombrará al relevo antes o después del proceso electoral? México está al umbral de un cambio presidencial y en circunstancias donde la violencia –tenga o no su origen en el narcotráfico– juega un papel protagónico. Además, la Arquidiócesis tapatía cuenta con alrededor de siete millones de feligreses.

Pero la cuestión más importante es: ¿Qué cualidades deberá tener el próximo jerarca y quién es el indicado para colocarse el capelo cardenalicio? Uno con el carisma de José Garibi Rivera, la discreción de José Salazar López, la disposición de Juan Jesús Posadas al tratar con la gente de poder, la personalidad polémica de Juan Sandoval o, ¿una mezcla de todas?

Ante el desencanto de algunos fieles, quizás opte por un clérigo con aptitudes más pastorales, porque Sandoval aquí andará entre la grilla y la fe. Si elige a un varón entrón, bocón y amante de los reflectores, sin duda llamaría a la pugna y el encono.

* Es periodista multimedia

Twitter @adrianalunacruz

E-mail: analisis@notiemp.com

2 comments

  1. GINA HALEY /

    Muy bien dicho Adriana!

  2. jose reyes /

    Muy buena tu nota te felicito espero que lean muchos y reflexionen

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