Portal informativo de análisis político y social

ENTRE SONES Y ZONZOS

ENTRE SONES Y ZONZOS

Ago 27, 2011

Ahora que el XVIII Encuentro Internacional del Mariachi y la Charrería, cumple su mayoría de edad, trascendiendo sus sones de “¡Ay, ay, ay, ay, ay viva el Mariachi!”, o “¡Cuando el Mariachi suena, el mundo canta!”, o “¡Ay, Jalisco no te rajes!”, paralelamente (literal) persisten los zonzos gobernantes (de todos los Partidos políticos) que cometen burrada y media, sin responder de manera alguna a las elementales demandas de los ciudadanos por más empleos y mayor seguridad.

 

Y es que a diferencia de esos políticos, los mariacheros de casa, encabezados por grandes directores como Pepe Martínez del Mariachi Vargas de Tecalitlán, o Nati Cano de Los Camperos, siguen enorgulleciéndonos entregando alma y cuerpo a fortalecer la permanencia de nuestra tradición musical al pasar la estafeta a los jóvenes de sus correspondientes agrupaciones, para que haya mariachi para rato y llegue a todos los rincones del mundo.

 

Recientemente estuve platicando con ellos al respecto, mientras ensayaban con la Orquesta Filarmónica de Jalisco, el programa musical que ofrecen dentro de las Galas: “Es admirable lo que hacen ellos pasar la estafeta son el ejemplo a seguir, llevar la música mexicana adelante y no perder la esencia que es la escuela del Mariachi Vargas. Es una gran responsabilidad, mucho amor, mucha disciplina, pero no hay que dejar morir esta tradición jamás, que la estafeta siga pasándose”, me decía convencido José Martínez Jr.

 

Su padre, don Pepe Martínez, lleva más de 37 años a la cabeza del Vargas, insistiendo en que “esto va a trascender muchos años, quizás siglos, muchas generaciones, el mariachi Vargas no va a desaparecer nunca”, reiteró; su enseñanza se percibe desde la forma en que los muchachos portan el traje mexicano, la gallardía con la que pisan el escenario, la calidad interpretativa y la disciplina profesional; no por nada se les ha catalogado como “el mejor mariachi de México y del mundo”.

 

Por otro lado, don Natividad Cano, hace 50 años abandonó la tierra que le vio nacer pero en territorio norteamericano se ha encargado de que resuenen los acordes de la música mexicana. Él dice haber aprendido que la música de mariachi “es arte, no es de cantina o de borrachera, hay que preservarla, conectar con la juventud ¿y qué pasa? El mariachi ya invadió el mundo, ya no está limitado a México, ojalá que dure la eternidad y que llegue al espacio, a marte, a la luna”.

 

Nati está presente en su cita anual con sus compañeros del mundo –aunque desoyendo instrucciones médicas– porque se ha convertido en su alimento entonar esas notas musicales, arrancando aplausos del público mientras canta alegremente. Cuán cierta es la proverbial composición: “Cuando el mariachi suena, el mundo canta”.

 

Estos grupos profesionales han presenciado las 18 ediciones del Encuentro Internacional, a pesar de accidentes, bajas, sacrificios, enfermedades, tristezas y alegrías; finalmente es la vida del artista, y a la gente hay que darle felicidad desde el escenario: “Nosotros podemos tener mil problemas, pero al público hay que darle lo mejor, ellos no tienen la culpa de lo que tú enfrentes, aquí hay que dar la mejor cara, simplemente la recompensa es un aplauso”, insistieron.

 

La música es lo que salva al mexicano de las tragedias y situaciones de violencia que enfrenta su fuente de escape –me confiaron los músicos–; reconocen que hay temor de la gente o de ellos mismos cuando acuden a pueblitos que son señalados como violentos, pero simplemente apelan al cariño del público, que dicen, los ha salvado de atentados o la delincuencia.

 

Al ver esa pasión por su profesión, el amor a la gente a pesar de sacrificios personales, quisiera que los políticos que suelen sentarse en primera fila para disfrutar sus conciertos y que incluso les aplauden de pie, se contagiaran del compromiso y el interés por dar lo mejor a la sociedad, a pesar de sus circunstancias, colores o intereses partidistas.

 

Qué triste es que mientras unos trabajan los sones por fortalecer nuestra identidad nacional y difundir la trascendencia cultural de México al exterior, otros identificados plenamente como zonzos, se encarguen de hacer precisamente todo lo contrario: boicotearse programas de Gobierno, robarse el patrimonio nacional y disputarse ceremonias inaugurales, engañar reiteradamente a la ciudadanía y mentir sobre sus resultados… lo peor es que existe quien los consiente y tolera sus tracalerías en las elecciones… en fin, el surrealismo por igual refleja maravillas y absurdos.

 

* Es periodista multimedia

Twitter @adrianalunacruz

E-mail: analisis@notiemp.com