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EPICENTRO INFORMATIVO: CABALLADA ANORÉXICA

EPICENTRO INFORMATIVO: CABALLADA ANORÉXICA

Ene 21, 2012

El precio que cada quien le pone a la dignidad va en relación directa con el valor de su propia ignominia.

Entiendo que cada hambre tiene su manera de saciarse y he aprendido que no seré yo quien juzgue lo que otros hacen.

En ese tránsito se cruzan acusaciones y traiciones, sin que eso melle conciencias. Con tal de ser de la nómina, cualquier método vale.

El clásico “fin que justifica los medios” del teólogo jesuita, Hermann Busenbaum (1645).

Que los políticos recurran a ello no es novedad ni siquiera que lo protagonicen sus lacayos. Pero no porque se haga significa que deba permitirse.

El tema viene a cuento por el poder factico que escenifican los voceros del padillismo en Jalisco.

Cuando hace unos meses despotricaban contra Alfaro y lo ubicaban en el escenario de la indiferencia (no “hablo con el perro, sino con el dueño” diría el propio Raúl Padilla) hoy lo elevan como paladín de la democracia.

El matrimonio por conveniencia es entendible y hasta necesario. Se odiarán hasta la muerte pero mientras se amaran por la vida.

Sin embargo, en estas próximas elecciones de Jalisco, el padillismo empieza perder fuerza. Ya no es aquella mano que mece la cuna donde sólo se mueven los ungidos.

Para los días que vienen, esencialmente en el PRI, deberá verse que tan cargados están los dados. La pretendida unidad se desmorona en el cuento ilusorio de repartir el pastel, con todo y migajas, antes de ponerlo al horno.

Ese error triunfalista dejó en el camino a Arana y Zamora, y parece que no han aprendido la lección.

La apariencia es que desde ahí ese padillismo perdió terreno aunque tenga de premio de consolación la candidatura de Guadalajara.

Por lo que se refiere al PAN, con tanta revoltura de aspirantes, ya se conoce el guión: llevará la batuta el popular por encima de las facultades. No ganaría el mejor sino el que se ve mejor; fórmula que tampoco ha sido exitosa.

Para el PRD el reloj cuenta las últimas horas. Si bien ganaron peones y uno que otro alfil, perdieron las otras piezas más importantes.

No se ha entendido que el México de hoy requiere de otros impulsos por el bien de la seguridad nacional.

Las caballadas no están flacas sino anoréxicas y eso es un síndrome de que no pueden continuar las viejas costumbres.

Para mal, México –y en este caso, Jalisco– han cambiado y estamos cerca de tocar fondo.

El síntoma es inestabilidad y no se ve la cura.

Por eso entiendo –sin justificar– a aquellos que con tal de seguir en la nómina, han rebajado su naturaleza de dignidad.

Caer en el más bajo simplemente es una muestra de lo que siempre han sido: arribistas.

Prever que eso terminará pronto es jugar a la magia y en esa ilusión aún quedarán muchos trucos.

Simplemente apunto que estamos ante un escenario que no podrá aguantar más inconsistencias.

El próximo gobernador de Jalisco –quien sea, del equipo que sea– deberá desmarcarse de esas facciones del poder en Jalisco que lo han llevado a la ruina política.

No es cuestión de ideologías o de mascaradas, simplemente se ha convertido en una necesidad de sobrevivencia.

En otras regiones del país ya hay un acto teatral –cuyo desenlace no conocemos– donde de ciudadaniza a los políticos.

Ese próximo gobernador debe macar una pauta: sacarse lacras estilo Godoy o el Consejo Estatal de la Familia, y poner en algún acto el IEPC, la Comisión de Derechos Humanos y de Transparencia. Su sobrevivencia depende de ello.

Pronosticar el fin del padillismo hoy suena muy prematuro, pero quienes han vendido su dignidad por mantenerlo, van derecho al abismo.

Por caer en lo más bajo se están llevando a ellos mismos.

 

E-mail: leonardo@epicentroinformativo.com