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EPICENTRO INFORMATIVO: La casa nunca pierde

EPICENTRO INFORMATIVO: La casa nunca pierde

Jun 17, 2012

Por Leonardo Schwebel *

Quien gane, gubernatura y presidencia, tendrá que sortear tres obstáculos inminentes: un Congreso (local y federal) dividido, rencor de los triunfadores y vencidos, así como una expectativa mayor de la sociedad.

El resultado de esas combinaciones hoy presagia, nuevamente, desilusión y frustración.

Nada se resuelve con dádivas ni regalos, porque se estos se acaban entre los archivos y la corrupción.

Los presupuestos (que a final de cuentas es lo que manejan los encargados del Poder Ejecutivo) son cajas chicas repartidas donde cada quien hace sus propias cuentas. Nada de lo que se haga, como regalar útiles o arbolitos, se hace gratis, aunque parezca que sí.

Esto es como el hipódromo (o casino) y la fórmula siempre ha funcionado así: la Casa nunca pierde y el dinero repartido al los ganadores viene de los perdedores.

Es como los regalos del Día del Padre, que en realidad uno acaba por pagarlos.

Los recursos con los que se cuenta para ejercer un evento cualquiera generalmente están ya etiquetados, comprometidos y la gran parte se va en la mano de obra.

Es decir, la gran tajada del dinero con que cuentan los niveles de gobiernos es para nóminas y personal.

Aunque se consigan árboles o útiles, la simple repartidera implica un gasto operativo que alguien tiene que pagar.

El crecimiento de un país o una zona depende que lo que se gaste sea menor a lo que se obtiene.

En ese sentido, el último sexenio alcanzará de promedio, siendo muy optimistas, una cifra cercana a 3 por ciento.

La cantidad no es suficiente para cumplir el cúmulo de promesas.

En la vida cotidiana alejada de las campañas, uno lo que quiere es tener un mejor desarrollo, sin que necesariamente eso signifique un cambio brusco. Alguien que tiene un auto 2006 aspiraría a un 2009, no a un Ferrari 2013. Un empleado que se lleva seis mil al mes, con dos o tres mil más le significa un avance sustancial.

Aumentar el nivel de crecimiento 1 punto porcentual representaría crear 200 mil empleos.

Ni por decreto Presidencial alguien va a pagar más nada más porque sí.

Como en el Hipódromo, si quieres ganar más, tienes que apostar más, con el riesgo que puedes perder más.

A lo largo de los últimos años lo que ha fallado es el Sistema para generar recursos.

Hace tiempo era ser un país maquilador, pero resulta que nuestra mano de obra barata es más barata en otros países; y no sólo eso, en otros lugares del mundo es menos complicado poner una empresa.

De esa táctica pasamos a la de los tantos Tratados Comerciales, que al paso de tiempo tampoco fueron fuente de empleo doméstico.

Esas política neoliberales lo único que crearon fueron empleos…. en otro país.

De maquilar objeto, pasamos a maquilar humanos.

La fuerza laboral que tiene campos fértiles en California, es producto de migrantes, indocumentados, que dan recursos a otros países.

Pero en esta Rueda de la Fortuna, decíamos, la Casa nunca pierde.

Si alguien tiene una empresa, le paga al Gobierno. Si alguien trabaja, le paga al Gobierno. Si alguien usa ese bien o servicio, le paga al Gobierno.

Pero resulta que esa vía, llamada impuestos, es en realidad el recurso principal que, bien utilizado, debe convertirse en obras.

Por eso resulta que los útiles escolares que se regalan, en realidad los estamos pagando todos.

Cuando vemos alguien que supera la media de crecimiento individual, de todos modos recibe su premio de otras manos.

Es muy simple la ecuación: si apuestas un peso o un millón, de todos modos alguien lo está pagando.

Los gobiernos han sido los que manejan esos casinos. Como sea, les toca una porción del pastel y se la reparten entre ellos mismos.

 

E-mail: leonardo@epicentroinformativo.com