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EPICENTRO INFORMATIVO: Mandela al olvido

EPICENTRO INFORMATIVO: Mandela al olvido

Dic 7, 2013

Por Leonardo Schwebel —-

Un líder es el que sabe a dónde va y te convence a seguirlo.
El caso es que esa persona cumpla con las expectativas y dé resultados.
Si el camino está lleno de baches, no importa, siempre y cuando sepa uno que, tarde o temprano, va a llegar.
Es como cuando el niño le pregunta al papá “¿ya llegamos?” y él contesta que todavía no, pero que ya casi, hasta que por fin se cumple el trayecto.
La muerte de Mandela remite al concepto del liderazgo. Su historia se resume en cuatro etapas: Un niño bien con educación y dinero; un luchador social que estuvo 27 años en la cárcel; un presidente de un país como Sudáfrica completamente disgregado; y, por último, la etapa de leyenda y trascendencia.
En 2012, el Índice de Desarrollo Humano de Sudáfrica, lo ubicó en el lugar 121 de 186 países (México en el sitio 61) lo que significa que pese al legado de Mandela, la región tiene muchos pendientes.
La brecha de ricos y pobres es aún muy amplia y los habitantes de raza negra carecen de las mismas oportunidades.
Sin embargo, Mandela entró a la inmortalidad, es un ícono de los derechos humanos y su funeral será uno de los más simbólicos de la historia.
Todo el mundo a los pies de este gran hombre.
Su liderazgo no necesariamente significó el fin de los problemas, sino el trazado de un camino. Que los sudafricanos lo sigan andando, será la otra parte de la historia.
Son pocos los estadistas-líderes y toda la bola de políticos mexicanos que se apropiaron del lamento global, deberían de aprender de sus lecciones.
No hacerlo es prepotencia, pragmatismo y sobre todo cinismo.
Es también un momento para reflexionar si lo que se hace es suficiente. Países como el nuestro o Sudáfrica, parecen estar condenados a quedarse en el subdesarrollo y el anacronismo.
Al analfabetismo conocido hay que sumar el tecnológico y las zonas que han caído en las redes de las reformas estructurales, no han alcanzado el éxito social.
México es considerado como un país de desarrollo humano “alto”, sin embargo, el bienestar no beneficia a toda su población, pues la desigualdad frena el desarrollo de sus habitantes, consideró la Organización de las Naciones Unidas.
México, único de América Latina donde aumentó la pobreza en 2012: Según la Cepal
La pobreza se incrementó de 36.3 por ciento en 2011 a 37.1 por ciento en 2012, mientras que se redujo en Venezuela, Ecuador y Brasil.
La tasa de crecimiento no crece y la violencia se mantiene y aumenta.
Datos oficiales nacionales cifran el número de homicidios dolosos en casi 17 mil, del 1 de diciembre de 2012 al 31 de octubre de 2013, el periodo de Peña Nieto.
La promesa de que las reformas revertirán los resultados la vengo escuchando desde el famoso TLC, hoy NAFTA, que el próximo 1 de enero cumple 20 años de vigencia.
En este periodo somos más pobres, con más desplazados, más cárteles, más desaparecidos, más indocumentados, más migración externa, menos prestaciones, menos clase media, y en contraste más ultra millonarios.
Si Mandela, pese a sus numerosos atributos y virtudes, no pudo, no veo cómo aquí sí, dado que nuestros líderes carecen de lo elemental para enmarcarlos en la grandeza humana.
La muerte de Mandela nos disminuye a todos. La humanidad no es la misma.
La ruta de Mandela ahí está. Tal vez pasen siglos para que se llegue a la meta, pero ahí está.
Nuestra ruta carece de rumbo y no se ve la meta. Al contrario. En lugar de ir adelante, retrocedemos.
No es cuestión de discursos o buena imagen; tampoco de leyes o normas; mucho menos con reformas mochadas.
Para ser un líder hay que tener estampa. Mandela siempre la tuvo.
Aquí, no hay quien nos lleve y corremos el riesgo de seguir al equivocado.

E-mail: leonardo@epicentroinformativo.com