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EPICENTRO INFORMATIVO: Síndrome “roqueseñal”

EPICENTRO INFORMATIVO:  Síndrome “roqueseñal”

Dic 14, 2013

Por Leonardo Schwebel —-

La fórmula es muy sencilla: Si haces siempre lo mismo, siempre tendrás los mismos resultados.

Los espectáculos bochornosos en las Cámaras, no pueden ser otros ya que son los mismos partidos quienes patrocinan a esa clase privilegiada.

Es la antidemocracia en su máxima expresión donde el autoritarismo y la intolerancia chocan inevitablemente de frente.

Es la historia de siempre, con los mismo resultados, sólo que otros nombres, con los mismos personajes.

Es lo que llamo el síndrome Roque Villanueva y su famosa “roqueseñal”, que sigue tan vigente como aquel 17 de marzo 1995. Es decir, abrocharse al pueblo a costa de un triunfo partidista.

Aquella derrota del PRI “postroqueseñal”, parece no importar en el imaginario colectivo.

De esas escenas y de otras, anteriores y posteriores, a la actualidad, no hay mucha diferencia.

Llámese devaluación 1976, estatización de la banca 1982, IVA, “roqueseñal” (IVA de 10 a 15 por ciento), TLC o NAFTA y ahora Pe-Mex por Pe-USA, la promesa siempre fue la creación de más empleos.

El 28 de febrero 2008, lo puse así: “Si no hay reforma en Constitución, no hay lana. Así de simple es la sentencia exterior. Esa es la promesa de Calderón a quienes hicieron posible que ganara (no me refiero a los votantes)”.

El 30 de junio 2008, quedó asentado: “(Pemex) Sus recursos han sido dilapidados en cortesías, canonjías, corrupción y en pago de cuotas partidistas.

Es muy sencillo hacer cuentas… México se vende al mundo a través de sus pozos”.

El 23 de octubre 2008, lo escribí así: “No es Reforma Energética, es sólo un trámite para permitir que un nuevo Consejo de Administración de la paraestatal, esté en manos firmes del Presidente”.

El 1 de mayo 2009, lo señale así: “Para que nos entendamos sin entrar a detalles técnicos, Pemex va en picada y los accionistas de esta empresa somos todos los mexicanos; al menos es lo que nos dicen”.

Es decir, cientos lo advertimos, pero obviamente el daño estaba perfectamente planeado.

A México le quedaban por vender dos cosas, Pemex y algo de la dignidad que le quedaba.

Como Aristegui le dijo una vez a Zedillo, ¿qué viene después, Baja California?

Para que quede claro, ni el PRI, PAN, PRD y demás partiditos van a cambiar.

Mucho menos esos políticos que forman parte de esa clase privilegiada.

Tampoco van a cambiar las presiones extranjeras para chuparse el petróleo y mal pagar la mano de obra de por sí barata.

No soy del bando patriotero nacionalista. Inversiones privadas en Teléfonos de México, Aeronaves de México e Imevisión, eran una porquería a manos del Estado y hoy Telmex, Aeroméxico y TV Azteca, son mejores. Como también lo son otras empresas que Salinas entregó a sus cuates.

Tampoco soy del bando privatizador por antonomasia. Antes de la nacionalización del petróleo, en 1938, México estaba más jodido.

Lo que sí sé es que no les creo a ninguno de los dos. Pemex, como está ahora, sin cambios, no iba a funcionar y el siguiente paso era comprar petróleo, como ya adquirimos 60 por ciento de nuestra gasolina.

No habrá mejores y más empleos. Habrá más cuates beneficiados y una que otra historia de éxito.

La solución ni es una mega manifestación, ni quemar el árbol de la Coca-Cola, ni desnudarse en la Cámara.

Ya va siendo hora que seamos nosotros quienes hagamos la “roqueseñal” a esa clase política que se la ha pasado violándonos.

Es hora que seamos nosotros quienes cambiemos, sino serán los mismos resultados de siempre.

Dentro de 20 años alguien repetirá que en 2013 se aprobó una Reforma Energética que sucumbió al país en el peor de sus fracasos.

Si nosotros, como sociedad, siempre hacemos lo mismo, tendremos los mismos resultados. Así de sencillo.

E-mail: leonardo@epicentroinformativo.com