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EU, ¿Cierre de su gobierno?

Para no variar, los medios informativos internacionales –mass media– con más alto índice de público consumidor de sus noticias (grupo PRISA, CNN, Bloomberg, CBS –aunque matizado–, etcétera) han querido pasar por alto u ocultar deliberadamente las importantes noticias surgidas hace tres semanas respecto al enorme déficit presupuestario del Gobierno Federal de los Estados Unidos que ha estado a poco de cerrar gran parte de su aparato gubernamental.

Al respecto, la calificadora financierista Standard & Poor’s1 calificaba el pasado día 18 de abril de “estable” a “negativo” su panorama para la deuda de Estados Unidos con el argumento relacional a otros países con la misma nota crediticia.

A esta notificación, el gobierno de Barack Obama respondió de inmediato a través de la asistente del secretario del Tesoro para los Mercados Financieros, Mary Miller, que el país estaba preparado para reducir ese déficit presupuestario tomando las medidas necesarias. Esto con el aval de los partidos Republicano y Demócrata.

Lo que no mencionó es que dichas medidas –preconcebidas de tiempo– tienen como primera directriz el recorte al gasto corriente en materia de desarrollo humano y social. Es así que en la mayor parte de los estados de la Unión Americana, ha comenzado ya una serie de lluvias de modificaciones legislativas para el supuesto “ahorro” de los gastos gubernamentales, con el argumento de sanear o al menos disminuir dichos déficits, que ahora resulta que no son sólo del orden federal, sino estatales y hasta municipales… ¿pues que los Estados Unidos no era la primera economía mundial?

Es confuso –y bastante– tratar de comprender el porqué de la opinión divergente entre las calificadoras y el Gobierno Federal –como Standard & Poor’s– sin intentar tener un panorama holístico de las cosas. Para tal efecto, será necesario el análisis conciso –por cuestión de espacio y tiempo– de varios factores “coincidentes” en la situación general de la vecina nación del norte.

La divergencia a la que hacemos mención tiene que ver: uno, con el déficit real que tiene el Gobierno de Estados Unidos –recordando que es el Estado nación con la mayor deuda del mundo, que asciende a más de 14 billones (millones de millones) de dólares y creciendo a un ritmo de mil 500 millones de dólares por día (según cálculos muy conservadores de analistas financieros) esto es, aproximadamente un millón de dólares por minuto–. Su deuda soberana equivale a la individual de 47 mil dólares por cada habitante de aquel país –sin deberla ni temerla, literalmente–.

Dos, este endeudamiento financiero estadounidense cuyo principal acreedor es China, propicia que ésta sea de facto la primera economía mundial. Gran parte del despliegue de recursos principalmente bélicos con el consabido gasto que ello implica –con la OTAN a la cabeza como hemos mencionado en anteriores publicaciones de Visor Internacional– en Asia menor, Medio Oriente y ahora en aguas del Lejano Oriente con el brete de la “ayuda” a Japón, obedece a la amenaza que representa el Dragón Asiático para los intereses bélico-financieristas anglosajones, claro, con los judío-sionistas como administradores de sus dineros, tanto en bancos comerciales como centrales de gran número de países occidentalizados –europeos y americanos–.

Tres, el gran número de frentes de guerra que la milicia estadounidense tiene que atender –y no descuidar por un momento– es el principal factor que acrecienta y acelera la gigantesca deuda del Estado Norteamericano. Actualmente tienen emplazadas (oficial y extraoficialmente) tropas en Irak, Afganistán, Pakistán, Somalia, Sudán, Libia, Egipto, Yemen, Bahrein, Arabia Saudita, Japón, Turquía, Túnez, Marruecos, Kuwait, Haití, República Dominicana, Colombia, Costa Rica, Perú, Cuba –Guantánamo–, etcétera (por mencionar algunos). Es decir, tienen presencia física en más de 40 países del mundo con más de 900 bases militares, y la cifra sigue en aumento –v. gr. la instalación de una nueva base militar ahora en Honduras, con la permisividad del presidente Porfirio Lobo, impuesto por los Estados Unidos a través del golpe de Estado del 2009–.

Cuatro, el apuntalamiento –ya casi insostenible– de la economía financierista norteamericana necesita de los capitales fugaces, especulativos o “golondrinos” –como prefiera llamarlos– (aquellos que van de país en país acorde a los mayores intereses ofrecidos por las bolsas mundiales) en sus mercados bursátiles (NASDAQ y NYSE, principalmente) para evitar La estruendosa caída final de su hegemonía. Debido a esto es el anuncio de las medidas restrictivas del gasto público corriente del Gobierno Federal hecho por el Departamento del Tesoro, para evitar que los bonos de la deuda de Estados Unidos no se vayan por los suelos y nadie quiera su tenencia; o séase que ya comienzan a sentir un gran movimiento de capitales –vulgo “pasos en la azotea”–. Este movimiento de migración (fuga) de inversiones multimillonarias comenzó inmediatamente después del devastador terremoto en Japón del 11 de marzo, cuando inversionistas japoneses que tenían colocados sus capitales en mercados bursátiles como el estadounidense, retornaron dichas inversiones a su país para fortalecerlo después de la tragedia y evitar que el índice Nikkei (mercado bursátil japonés) se fuera a pique.

Cinco, la calificadora Standard & Poor’s está jugando un papel de doble agente –tipo contraespionaje– ya que por un lado, está rebajando el panorama de “estable a negativa” la deuda soberana estadounidense –aunque por el momento continúa teniendo la calificación más alta, AAA– lo que ha provocado un deterioro inmediato en el rendimiento de sus bonos –y con ello un estremecimiento importante en los mercados de valores mundiales– y la depreciación del dólar como divisa –incluso de inversión– (aunque esto, a simple vista podría ser benéfico para las exportaciones, sobre todo en categorías como la automovilística y armamentista, por ejemplo); y por el otro lado, habrá que recordar que además de ser de origen estadounidense dicha calificadora, tiene un par de inmensas deudas no escritas, tanto la moral como la millonaria -a costa de los contribuyentes– con el Gobierno Federal. Por referir sólo un dato que sustenta lo anterior, Standard & Poor’s fue una de las calificadoras que tenía como AAA a las billonariamente fraudulentas inversiones de derivados financieros a partir de los créditos de alto riesgo (subprime) que hicieron reventar la burbuja especulativa y desataron la profunda crisis económico-financiera mundial a partir del 2008. Ninguno de los ejecutivos responsables de dichas calificadoras y de la colocación de dichos instrumentos a la venta ha sido encarcelado hasta la fecha, es más, lejos de eso, muchos de estos altos ejecutivos de las instituciones financieras que provocaron la hecatombe iniciada en 2008 fueron premiados con multimillonarios bonos de compensación y algunos de ellos hasta son funcionarios y consejeros económicos y financieros de la administración de Barack Obama. ¿Alguien que no piense maliciosamente lo puede entender…?

Seis, ante el aviso de los recortes presupuestarios gubernamentales principalmente en los rubros de asistencia social, educación, cultura y migración, subyace el fortalecimiento financiero de la máquina de guerra. Lejos de haberse recortado los gastos del Pentágono –como lo había anunciado temerariamente el Presidente Barack Obama– para poder salir adelante con el presupuesto del 2011 –que casi obliga al Gobierno Federal a cerrar gran parte de su estructura operativa que hubiera generado con esto grandes conflictos internos sin precedentes– su partida presupuestal se incrementó en cinco mil millones de dólares para este año con respecto al 2010.

Lo anteriormente expuesto, sólo constituye una pequeña parte de la laberíntica situación en que el pueblo norteamericano está metido. Es relativamente fácil encontrar la salida de un laberinto si se tiene un punto alto de referencia y tener una perspectiva desde las alturas para divisar el camino correcto, sin embargo, el pueblo norteamericano sigue a falta de estas con Reality Shows y el Sports World en todo su apogeo.

Y así como los mexicanos… “las penas con pan son menos”

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com

 

1Standard & Poor’s es una agencia calificadora de riesgo, división de la empresa McGraw Hill, dedicada a la elaboración y publicación periódica de riesgos de acciones y bonos, que fija la posición de solvencia de los mismos. Otras agencias calificadoras son Moody’s y Fitch Group.