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FUERADEJUICIO | Crisis municipales

FUERADEJUICIO | Crisis municipales

Oct 3, 2015

Si los nuevos alcaldes fundan el cumplimiento de la promesa de reducir el aparato burocrático en mandar a los trabajadores a Recursos Humanos para que firmen un contrato por un mes para luego tratar de deshacerse de ellos, se equivocan.

Así lo quiso hacer Zapopan en la administración que encabezaba Héctor Robles, cuando vimos filas de trabajadores firmando cada mes sus nuevos contratos hasta que se dieron cuenta que los espacios eran insuficientes para colocar a los amigos y terminaron por engrosar, más, la burocracia.

La razón es muy sencilla, un servidor público adquiere derechos desde la firma del contrato y deja de ser numerario al momento de firmar el segundo. Si actualmente están bajo contrato, con la firma del primero de la nueva administración estarán en condiciones de ir al tribunal y ganar.

Muchos de los trabajadores ya saben la historia y se irán nada más los que quieran. La autoridad, a la vuelta de la esquina, se verá obligada a pagar laudos exorbitantes en un problema que se sumará a otros que ya conforman la crisis de los municipios: deudas a pensiones, al seguro social, a las concesiones de basura, al servicio de luz, a los bancos.

Y la solución es deshacerse de sus pasivos, los terrenos que algunos vez adquirieron para obras en busca del bien común, como en Zapopan, en Puerto Vallarta, llámese como se llame.

Como segundo paso de quienes prometieron reducir la burocracia vendrá una remesa para tratar de convencer a los más viejos de un retiro voluntario… también aquí se irán únicamente los que quieran, pero quedará como el engaño de que le dijeron que tendrán trabajo pero «las cosas se pusieron complicadísimas».

Y para deshacerse de los trabajadores de base en el marco legal deberán desaparecer el cargo que venían desempeñando, pero también ahí podrán los trabajadores recurrir a la evaluación de su trabajo, cómo medirlo y qué harán los sustitutos.

Y ni modo que desaparezcan áreas como Parques y Jardines, por ejemplo.

Por eso es tan fácil ganarle en los tribunales a los autoridades, a quienes les quedará como recurso criticar a quien aplica la justicia laboral.

Además, para los trabajadores que no quieran irse o quieran sacarle jugo extra a la nómina si en el camino se pueden encontrar con un amigo, regularmente en Recursos Humanos y el trámite será más sencillo porque se arregla con el derecho al tanto» (tanto para ti, tanto para mí), como ocurrió con buen número de trabajadores del Congreso.

La medida más pertinente, según pudo verse, fue la señal que manda Zapopan, en el sentido de que los trabajadores a avaluar se fueran a Parques y Jardines o a las corporaciones policiacas y de bomberos, que nunca desaparecerán porque son indispensables.

La moda del «funcionario garrapata» la puso el Partido Acción Nacional luego de la primera administración que encabezó César Coll Carabias, aquel que se aprovechó de su cargo para disparar los sueldos con el argumento de que «los otros» ganaban poco porque se corrompían mucho.

Pero a su salida demostró que varios de sus funcionarios recibieron sueldos estratosféricos, mantuvieron la corrupción, algunos incluso crearon empresas al amparo del poder y tampoco quisieron irse, por lo que la nómina comenzó a engordar.

Se le llamó reingeniería a ese procedimiento, igual que como se le llama ahora y se mantendrá en la medida que el jefe o director también se beneficia del funcionario garrapata.

Ellos los crearon, ellos que se los lleven.