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FUERADEJUICIO: MALAS SEÑALES

FUERADEJUICIO: MALAS SEÑALES

Feb 4, 2012

A la elección interna del Partido Acción Nacional realizada este domingo se le pueden endilgar muchos adjetivos, menos el de ejemplar, como quieren hacerlo aparecer ahora sus ganadores y quienes en las primeras horas la calificaban como un desastre.

 

Y es que volvieron a aparecer frases como “urnas embarazadas”, “acarreo”, “padrón rasurado” y, sin decirlo pero bastante obvio, la para muchos desaparecida “operación tamal”, como prácticas inherentes, además del partido político, a la lucha por mantener el poder.

 

El Partido Acción Nacional se quejaba hace algunos años de que esas prácticas las realizaba el PRI para organizar contiendas inequitativas, pero el pasado domingo las vimos en todo su esplendor, sin esconderse, por parte del PAN.

 

¿Qué pasó? Que ahora el PAN está en el poder y hará todo lo posible para no dejarlo. Se trata de un muy mal aviso para el PRI, que pretende regresar a la gubernatura, porque lo visto al interior del Estado fue el uso del aparato gubernamental para conservar los votos. Algunos le llaman elección de Estado, y eso que se trataba de una contienda interna en la que la estructura, en este caso gubernamental, le ganó a la estructura partidista y a la popularidad.

 

Ni siquiera hubo necesidad de una segunda vuelta para que Fernando Guzmán ganara al obtener el 38 por ciento de los votos, contra el 32 de Hernán Cortés y el 29 de Alfonso Petersen Farah, quien todavía por la noche rechazaba que el proceso hubiera terminado porque tiene la elección impugnada, en una apuesta porque sea un candidato impuesto por la dirigencia nacional del PAN.

 

Debido a ello, al Partido Acción Nacional le faltará ahora utilizar la “operación cicatriz”, término también acuñado por los priístas, para tratar de salir lo menos desunidos posible, porque en su práctica han demostrad que son capaces de prenderle fuego a su casa, con tal de ver arder la ajena.

 

El ejemplo más claro de las luchas intestinas es el de Tarcisio Rodríguez, a quien dejaron perder en Zapopan en la elección del 2003, en un proceso donde el primer descartado fue precisamente Fernando Guzmán Pérez Peláez.

 

Un ejercicio de esta naturaleza mal llevado los puede conducir a la derrota, porque todavía faltan sus procesos para elegir a los candidatos a las alcaldías y a las diputaciones, entre tres grupos bien definidos que volverán a las prácticas utilizadas el domingo para alcanzar sus objetivos y el próximo escenario será Guadalajara, donde la estructura partidista volverá a competir contra la popularidad, pero apoyada por la estructura gubernamental mediante la oferta de empleo para más de un votante.

 

Así se van decantando las decisiones rumbo al primero de julio en Jalisco, donde la competencia estaría entre Aristóteles Sandoval, por el PRI; Fernando Guzmán Pérez Peláez, por el PAN, y Enrique Alfaro, por la alianza de las izquierdas, que este domingo también realizaron su consejo político estatal para ratificar los acuerdos a nivel nacional.

 

Faltaría sólo por ver, muy lejos en el escenario, al candidato del Partido Nueva Alianza. La elección interna del PAN y su ganador es también una mala señal para los ciudadanos, que deberán prepararse para ver una elección constitucional polarizada, de guerra sucia cuyos promotores califican como de contraste.

 

Así lo demuestran las primeras declaraciones del ganador para ofrecer la continuidad de un proyecto en el que pocos, muy pocos, se han beneficiado por ser los cercanos, motivo por el cual ya le contestaron desde enfrente, pues el candidato de las izquierdas, Enrique Alfaro ofrecerá todo lo contrario. El perfil de cada uno de ellos, bien definidos, da para ello.

 

E-mail: josemapulido@hotmail.com