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FUERADEJUICIO | Jalisco, fuera

FUERADEJUICIO | Jalisco, fuera

Ago 29, 2015

Los cambios de mitad del camino que se dieron a conocer en el gabinete federal evidencian una realidad que desde hace tiempo ha sentado sus reales en el ejercicio de la política.

1.- Una vez más, los políticos jaliscienses pasan completamente desapercibidos en la esfera nacional, a pesar del potencial de votos que representa el estado, posicionado en el tercer sitio.

Que se recuerde, el gabinete con mayor participación de jaliscienses fue el de Felipe Calderón Hinojosa, administración en la que lo mismo se ocuparon primeros como segundos cargos. Pero parece que se trató de un sexenio de excepción, a juzgar por los hechos.

2.- Se quedaron los personajes que la mayoría de la población esperaba fueran relevados, en casos concretos como el Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray, como responsables de la seguridad, uno, y de la economía, el otro.

En cambio, hubo chivos expiatorios que pagaron los platos rotos como los casos de Monte Alejandro Rubido, donde evidentemente influyó la fuga de «El Chapo» Guzmán, o Rosario Robles, a quien se le puede acusar de fracasos en los programas sociales, con todo y que el encargado de las políticas de asistencia es la Secretaría de Hacienda (otra vez Videgaray) y ella sólo se encargue de su aplicación.

3.- Como consecuencia, la mayoría de los cambios dejan ver un divorcio con la sociedad, donde la clase política toma decisiones más con el sentido político y el amiguismo que con el social.

Ya del tamaño de los actores, que no de los enroques, bien puede dedicarse un amplio espacio pero baste mencionar el del nuevo secretario de Educación, Aurelio Nuño, quien antes se desempeñaba en la Oficina de la Presidencia y a pesar de que será el encargado de dar continuidad a la reforma educativa, resulta que no ha pisado escuela pública alguna.

Y otro caso es el del nuevo titular de Semarnat, Rafael Pacchiano, cuyos méritos son ser esposo de Alejandra Lagunes, titular de Estrategia Digital en Los Pinos y quien además era su suplente en el Congreso de la Unión, a donde su esposo llegó por las siglas del Partido Verde.

Por cierto que el PVEM le niega ahora su color cuando se les critica que fue parte del costo de la alianza con el PRI y prefiere decir que fue diputado a propuesta del presidente Peña Nieto, sin darse cuenta que esas declaraciones dejan a los verdes en calidad de Partido Satélite.

Ah, y para quien desconfía de los méritos de Pacchiano, en su currículum puede leerse que ocupó cargos como ejecutivo de una empresa automotriz, otra farmacéutica y de una consultora, como para dejar testimonio de que los cambios fueron por capacidad, no por amiguismo.

A pesar de ese escenario, los jaliscienses se quedaron, nuevamente lejos. El único que «es de aquí», como rezaba su propaganda en 1995, y que se integró a la política nacional es Ismael Orozco, como enlace legislativo con la decretaría de Economía.

Hace unos días, en una sobremesa con varios periodistas, y ante preguntas reiteradas, hubo quien dijo que los políticos de Jalisco padecen el Síndrome del «Jamaicón» Villegas, que más tardan en llegar a la ciudad de México que en querer regresarse y por eso vemos aquí los fines de semana a quienes ocupan cargos de elección popular.

Van y hacen su chamba, pero se regresan en cuanto pueden. No buscan ampliar sus horizontes y cuando hay oportunidad buscan los mismos cargos que otros jaliscienses en lugar de pelear por nuevos espacios.

En el tema había interés, pero no hubo réplica.

En alguna ocasión Gabriel Ibarra los definió como los «Cangrejeros de Jalisco».

josemapulido@gmail.com