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FUERADEJUICIO | Juan Pirulero

FUERADEJUICIO | Juan Pirulero

Nov 28, 2015

Es temprano todavía para saber a dónde camina el nombramiento de Eugenio Ruiz Orozco como delegado regional del PRI en cuatro estados que incluyen a Jalisco, pero lo que sí advierte es que obligarán al gobernador Aristóteles Sandoval a hacer más política sin descuidar la administración, mientras que “los otros” tendrán todo el tiempo disponible.

Los avezados dicen que una vez pasada la elección en Colima las fuerzas se concentrarán en Jalisco, es decir, a principios del próximo año, y con esa intención fue nombrado con carácter de regional, cuando el gobernador se encontraba de gira y por mucho que se le califique como el primer priista de Jalisco, como en aquellos tiempos.

A final de cuentas se impuso el tema de la lucha generacional, por dos razones: los priistas que manejan el gobierno cuentan en promedio con 40 años, mientras que la llamada “generación perdida” a partir de la derrota de Ruiz Orozco en ese 1995 que parecía lejano pero que hoy se antoja más cercano que nunca, supera los sesenta años.

Por el tema de lucha generacional, debe entenderse una lucha de grupos que busca el poder con herramientas muy similares: el PRI y Enrique Alfaro.

Producto de las circunstancias, hoy se ve al gobernador del PRI más cerca de alcanzar acuerdos con el alcalde de Guadalajara, el expriista Enrique Alfaro, llegado al poder por las siglas del Partido Movimiento Ciudadano y con quien lo une una amistad de años desde sus épocas universitarias y quienes no han rehuido las fotos de sus reuniones para mandar los necesarios mensajes de cercanía política.

Entre ellos se hablan de tú y no deja de haber una mayor afinidad que con algunos actores de su propio partido político, así se han tejido las cosas.

Un síntoma de ello puede ser la limpieza de ambulantes en la calle Obregón, donde la policía estatal entró en apoyo de las autoridades tapatías cuando los comerciantes llevaron las cosas al grado de la hostilidad. Ahí se vio a Alejandro Solorio y a Eduardo Almaguer, el 02 y el 01 de la Fiscalía estatal, nada menos.

Otro hecho que debería leerse entre líneas es el acto conmemorativo por el 105 aniversario de la Revolución en el que se reconoció a cincuenta destacados priistas, donde estuvieron los de la vieja guardia pero faltaron otros destacados en la política nacional porque cenaron con el presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones: el propio Eugenio Ruiz Orozco, Arturo Zamora, Abel Salgado, Jesús Casillas, Leobardo Alcalá y Javier Michel, a pesar de las desesperadas llamadas del presidente estatal, Hugo Contreras.

En ese mismo acto, la vieja guardia se convirtió en la carne de cañón para vender la unidad y sean más tomados en cuenta en el gobierno estatal.

Por mucho que digan que la lucha generacional es un falso dilema y una muy desafortunada deducción porque no hay futuro sin pasado, el escenario se está llevando a la lucha por el poder.

Visto en sentido positivo, Jalisco se encuentra en la posibilidad de elevar el nivel de su política, la guerra de elogios así lo pone de manifiesto: Alfaro reconoce a Eugenio, Eugenio reconoce a Jorge, a Zamora y Enrique reconoce a Zamora, a Eugenio…

El problema es que, como dijera Eugenio, este es el juego de Juan Pirulero y pocos apuestan a la unidad de los priistas cuando se requiera.

josemapulido@hotmail.com