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FUERADEJUICIO | Voto útil

FUERADEJUICIO | Voto útil

May 16, 2015

La expulsión de Emilio González Márquez del Partido Acción Nacional fue una decisión estratégicamente diseñada para beneficiar al de enfrente, con una sola secuela: su incidencia en la campaña del voto útil que preparaba para la penúltima semana del proceso el Partido Movimiento Ciudadano.

Independientemente de los estragos o beneficios que le pueda traer al PAN y su incidencia en los resultados, la decisión tiene un impacto directo únicamente ahí, en el voto útil, pero las cosas ya no podían contenerse.

La campaña del voto útil se deja regularmente para estas fechas, cuando se busque un triunfo más contundente en las urnas y se percibe que no les alcanza con sus votos duros o el de los indecisos y va principalmente dirigida a los apáticos o a quienes simpatizan ideológicamente pero militan en otros partidos políticos.

En estos últimos la ganancia es doble porque además de ganar un voto se logra quitar un voto al partido contendiente. Se trata, como en los enfrentamientos de futbol entre equipos del mismo grupo, de los llamados partidos de cuatro puntos.

Si bien es cierto que a estas alturas difícilmente los negativos de Emilio González Márquez se podrán cargar al PMC, lo es también que la campaña del voto útil difícilmente podrá ahora dirigirse a los panistas, por mucho que les gane su antipriismo.

Esa campaña de voto útil se preparaba ya en las oficinas del PMC, pero ahora, exhibidos, tendrán que replantearla.

Los panistas que voten por el PMC serán aquellos que ya se habían ido o que esperan beneficios directos, ya sean en la nómina o con el pago de favores, pero será muy complicado sacar los ideológicamente afines porque se identificarían con Emilio y ese PAN malo que nos mienta la madre, de acuerdo a los datos de sus propios estudios.

Del lado blanquiazul, tras la sacudida, el PAN tiene también pocos días para recomponerse, le queda muy poco tiempo, sobre todo porque se le apostó a una campaña mediáticamente mala.

En el corto plazo tiene qué apostarle a su estructura, fundamental en el día de la elección, a sus votos duros, sobre todo en el escenario previsto de que vengan más expulsiones o por lo menos más señalamientos porque la única diferencia de esta traición con la que fomentaron en el 2012 es que ahora fueron menos cuidadosos y más descarados.

Como ejemplo, llegaron al grado de posicionarse en el cuarto de guerra de candidato panista a la alcaldía de Zapopan, Guillermo Martínez Mora, a quien estuvieron conteniendo mientras el candidato pemecista, Pablo Lemus, lo rebasaba por la derecha. Y cuando se les exigía, preferían enfilar sus ataques contra el PRI en lugar de atacar a PMC.

En la lista de expulsiones pueden contarse hasta quince panistas que sin decirlo ya trabajaban en PMC pero que pueden diferenciarse de quienes desde el principio decidieron apoyar el proyecto de Enrique Alfaro, abiertamente, como es el caso de Iván Argüelles.

En la incidencia de los posibles resultados, un PAN en conflicto ayuda poco, tiene que cerrar pronto y sanar antes de la jornada electoral porque difícilmente jalará votos a favor del PRI, con la elección de tercios y un PAN de dígito le complica el triunfo a Enrique Alfaro.

Por eso la salida de Emilio era estratégica para cumplirle a Alfaro, porque los traidores prefirieron un pie en el PMC y el otro en la cartera del PAN para negociar la derrota blanquiazul con los ganadores, sean rojos o naranjas.