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GADAFI, LA PÉRDIDA DE UN AUTÉNTICO LÍDER (PARTE II)

GADAFI, LA PÉRDIDA DE UN AUTÉNTICO LÍDER (PARTE II)

Oct 29, 2011

Tras una exhaustiva investigación de la justicia escocesa (el avión cayó en su jurisdicción) y auxiliada por distintos miembros de seguridad –CIA, MI5, etcétera– se determinó la culpabilidad de dos agentes libios y el Consejo de Seguridad de la ONU aplicó sanciones contra Libia. El costo para poner fin a las medidas punitivas impuestas por ese organismo internacional, fue de 2.7 mil millones de dólares, destinados a las familias de las víctimas así como la entrega de los dos agentes supuestamente culpables del atentado criminal. Uno de ellos finalmente fue absuelto de los cargos, mientras que el otro continúa en prisión alegando su inocencia.

En 2005, casi 20 años después del atentado del vuelo 103 de Pan Am, uno de los investigadores escoceses declaró que un agente de la CIA habría colocado la principal evidencia inculpatoria –el mecanismo temporizador auto-disparador de la bomba– en el lugar de la investigación, entre los restos de la tragedia. Poco después de esta declaración, el otro testigo clave en la acusación de los agentes libios –un vendedor maltés de ropa– admitió haber recibido el pago de dos millones de dólares por sus falsas declaraciones que inculpaban a los dos agentes libios.

Como el anterior ejemplo, la vida y entornos del líder libio Muammar Gadafi, estuvieron siempre en el huracán maligno de los mass media occidentales tratando de denostar y satanizar su figura. Se habló entre otras cosas, de una mítica enorme fortuna que poseía así como la fastuosa vida de disipación y privilegios que llevaba; eso, por supuesto también una gran mentira.

Afirman quienes conocieron al líder libio de cerca o tuvieron oportunidad de convivir alguna vez con él, que en la realidad llevaba una vida normal, sin ningún tipo de lujos ni ostentación. Todo esto a pesar de las inquisitivas búsquedas que han llevado a cabo los imperios invasores de la nación libia (Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña) para localizar las supuestas cuentas multimillonarias que el “guía” poseía, no habiendo encontrado alguna hasta el momento que no fuera propiedad del país. Obviamente, aun cuando esto se ha demostrado fehacientemente, muchas de estas cuentas en el extranjero –pertenecientes a los ciudadanos libios– han sido ya confiscadas como parte del botín de guerra invasiva.

El prestigiado periodista francés Thierry Meyssan, asegura que hasta el momento de la batalla de Trípoli, Gadafi negoció con los enviados de Tel Aviv (Israel), esperanzado de poder comprar su protección –son quienes se erigen como la máxima autoridad (¿?) en esa zona del mundo con sus tropas de la OTAN– sin embargo no pudieron llegar a un acuerdo, sobre todo dada la voracidad propia de estos.

A pesar de las fuertes críticas de Meyssan hacia algunas de las acciones llevadas a cabo por el gobierno de Gadafi –como el hecho de haber financiado campañas políticas en Francia, entre ellas la del actual presidente Nicolás Sarkozy y de Ségolène Royal su principal oponente político en las elecciones– se resistió a ayudar al gobierno francés para la detención ilegal del periodista. En una entrevista realizada por la cadena de televisión pública Euronews en marzo de este año a Saif Al-Islam Kadhafi, hijo del “guía” Gadafi, afirmaba la veracidad de lo anterior, y que publicaría las pruebas bancarias de dichos depósitos. De comprobarse la autenticidad de dichos financiamientos, se habría demostrado una infracción penada por las leyes francesas en materia electoral y justificaría la invalidación de la elección de Sarkozy como presidente de la República Francesa.

Los medios de comunicación occidentales y manipulados por la oligarquía sionista, nunca mencionan los hechos más sobresalientes del trabajo del “guía” Gadafi: el derrocamiento del rey Idris I, un monarca obediente y genuflexo ante las órdenes provenientes de los imperios occidentales; la nacionalización de los hidrocarburos y su industria; la construcción del más importante y ambicioso proyecto hídrico de irrigación en el mundo –gracias al cual se comenzaron a producir antes impensables cantidades de alimento para el pueblo libio– el Man Made River; la distribución de los beneficios de la explotación del petróleo entre la población, convirtiendo a uno de los más pobres pueblos de toda África en el más rico; la ayuda incondicional al pueblo palestino, cobijándolo con ayuda económica y dando asilo a los refugiados de la ocupación judía; la ayuda para el desarrollo de países del Tercer Mundo, mucho más valerosa que la que los países “ricos” dicen aportar; beneficios directos para toda la población libia, entre ellas préstamos para la compra de casas y automóviles sin cobrar un solo centavo de intereses; todos estos logros, y más, en contra de los intereses y rapacidad de las corporaciones petroleras y financieras de quienes se siguen creyendo los amos del mundo.

¿Por qué se lanzó esta guerra? El Gadafi al que se ha derrocado es el mismo viejo Gadafi que llegó a Roma hace un par de años con fotos de Omar al-Mujtar pendidas en su túnica mientras descendía del avión. Es el mismo Gadafi abrazado por Sarkozy en París y el que, según Saif al-Islam, subvencionó generosamente la campaña del francés en las elecciones. Es el mismo Gadafi al que el siempre sonriente Tony Blair (ex primer ministro inglés) abrazaba en Trípoli. Era el mismo Gadafi con quien Shell estaba muy contenta de hacer negocios. Hace años, era a los “perros callejeros” –los disidentes libios– a los que él quería perseguir. Este año, fue a las “ratas grasientas” a las que juró perseguir calle a calle –senga senga– y casa a casa. Eso fue lo que facilitó una justificación a Estados Unidos, Reino Unido y Francia para emprender acciones militares. Se suponía que tales acciones no perseguían un cambio de régimen, pero en eso es en lo que han acabado y, si acaso era algo que no estaba planeado desde el principio, era algo inevitable una vez que esas tres potencias intervinieron.

Cualquiera que sea lo que los libios piensen de Muammar Gadafi, no hay indicios de que la mayoría apoyara el levantamiento contra él. Como el mismo Gadafi se preguntaba el 6 de octubre: “¿Quién le dio legitimidad al Consejo Nacional Transitorio? ¿Cómo la obtuvo? ¿Les eligió el pueblo libio? ¿Les nombró el pueblo libio? Y si es que solo el poder de las bombas y la flota de la OTAN les concedieron tal legitimidad, entonces ya pueden empezar a prepararse todos los dirigentes del Tercer Mundo, porque les espera el mismo destino. A aquellos que están reconociendo como legítimo a ese Consejo, que tengan cuidado. Habrá consejos transitorios que se crearán por todas partes y se les impondrán, y uno a uno caerán”. (Jeremy Salt, Palestine Chronicle, 17/10/11).

La captura y vil asesinato del líder libio con la evidencia en video, ahora con millones de testigos a través de Internet, muestra la saña despiadada y siniestra con la que fue abatido, nada digno aun en el marco de un conflicto armado en el que se deben respetar la dignidad y derechos humanos mínimos. En las escenas vistas en todo el orbe por internautas, se ven los angustiosos momentos en que el convoy en el que viajaba Gadafi era interceptado por las tropas rebeldes y el “guía” era golpeado, sometido y vejado. La turba de adolescentes rebeldes sobajó a lo más ruin al jefe del Estado libio, torturándolo y sodomizándolo con un tubo de fierro hasta hacerlo sangrar en medio de gritos de terror y desesperación de quien fuera uno de los hombres más poderosos del continente africano. Absolutamente reprochables y deleznables las acciones llevadas a cabo para dar fin a la vida de tan controversial líder árabe, siendo cegada su vida con un disparo en la cabeza por un joven de escasos 18 años, en medio de una euforia maniática homicida.

Se ha mencionado que se está llevando a cabo una investigación ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya por el crimen cometido con Gadafi, violando los acuerdos internacionales de Ginebra de respeto a la vida de los prisioneros de guerra, esto, por supuesto, sólo quedará en meras declaraciones y papeleos, una simple pantalla de humo. El daño al pueblo libio está hecho y es irreparable.

En su temeraria declaración, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, al respecto de la captura y muerte del líder libio comentó: “esta semana tuvimos dos recordatorios poderosos de cuánto hemos renovado el liderazgo de Estados Unidos en el mundo”, refiriéndose a la muerte de Muammar Gadafi y el fin de la guerra de Estados Unidos en Irak y el regreso de las tropas norteamericanas –o su reubicación en otras latitudes, tal vez no muy lejanas de nosotros–; estas palabras tendrían que obligarnos a una profunda reflexión –con afanes preparativos y defensivos- que despertara en nosotros el dormido instinto de supervivencia, gracias al cual, la especie humana ha podido sobrevivir hasta nuestros días… ¿o estaremos en una cuenta regresiva con esa y otras declaraciones preventivas en el aire hechas cada vez con mayor frecuencia?

 

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com