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Gobernar con ocurrencias

Seguido los actores políticos acusan a sus antagonistas gobernar con ocurrencias, es como una especie de ofensa que continuamente se lanzan, es algo así como decir que tal o cual persona está loca. Por ejemplo, escuchamos decir que Emilio “gobierna con ocurrencias” cuando hablan del proyecto de la Vía Express. O que Héctor Vielma “gobierna con ocurrencias” cuando propone instalar un tranvía como alternativa de transporte o bien que el túnel que iría debajo de la Minerva “es una ocurrencia”.

 

En este contexto, la palabra “ocurrencia” toma una nueva acepción: dícese de una forma errática de gobernar; presentar proyectos sin sustento técnico de obras que no son necesariamente las más urgentes. Bueno pues las “ocurrencias” parece ser que no se circunscriben a las obras públicas, sino también se dan en las estrategias de campaña política, pre campaña y ante, pre campaña como la que viven los partidos políticos actualmente.

 

El enfrentamiento entre el PRI y el PAN que nos hemos “chutado” los ciudadanos a raíz de las declaraciones del ex gobernador de Nuevo León, en el sentido de que los gobernantes del PRI controlaban las rutas del narcotráfico, ha sido el mejor y más clásico ejemplo de las ocurrencias políticas modernas. Aquí la palabra tiene una nueva acepción que tiene más que ver con otra palabra “verborrea”.

 

Es decir diarrea de estupideces que se les viene a la mente para defender una posición o atacar otra. Y tuvo su peor momento esta serie de ocurrencias cuando Héctor Vielma, alcalde de Zapopan terminó diciendo que Emilio González y su partido “pactaron con el narco para dejar salir al “Chapo Guzmán”… Emilio es panista y el “Chapo” se escapó en una Administración panista, entonces es comparable decir que Emilio González y el PAN soltaron al “Chapo Guzmán”.

 

El alcalde de Zapopan perdió toda noción de la fecha en que escapó el Chapo y bajo el gobierno de quién. Pero eso es lo de menos, sólo vino a contribuir a bajar más en nivel que previamente el gobernador Emilio González había bajado, achacándole al retraso de la aprobación de las reformas en seguridad en el Congreso del Estado a “tratos con el narcotráfico” de parte de los diputados del PRI, lo que a su vez desató un nueva cascada de ocurrencias, descalificadoras, tales como “andaba borracho, y eso es lo que dice cuando anda en ese estado”.

 

Los actores políticos de Jalisco no sólo utilizan las ocurrencias como método de política. Viven en las ocurrencias, son parte de su vida y su esencia. Aquí lo que cabe es preguntarnos como ciudadanos si es ese el nivel que merecemos como ciudadanos, y Ellos preguntarse si realmente merecen los votos que les damos, cuando se los damos. Vienen los tiempos en que volverán a tocar a nuestras puertas a pedir el voto, depende de Usted si se lo vuelve a entregar a otro “ocurrente”.

 

E-mail: alfonso_@hotmail.com