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GUADALAJARA: ZONA DE DESASTRE

GUADALAJARA: ZONA DE DESASTRE

Ago 27, 2011

Sería magnífico que las glorietas y calles fueran sólo para peatones, ciclistas y vehículos monoplazas. También sería genial que todos los autos y camiones circularan por vías subterráneas, para dejar de sufrir la contaminación auditiva y aérea que diariamente padecemos los habitantes de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

Sin embargo, la infraestructura de la ciudad no cuenta con esas muy deseables vialidades bajo tierra, por lo que convertir a la glorieta Minerva en zona peatonal de la tarde del sábado a la noche del domingo es un disparate que mantendrá las congestiones viales que ya han costado bastante dinero y tiempo a los habitantes de esta urbe.

Se dice que no hay dinero para construir vías subterráneas, ni siquiera para que las avenidas Vallarta, López Mateos y Washington vayan por debajo de la glorieta Minerva. Incluso no hay recursos para la apremiante apertura de más carriles en las calles existentes o la implementación de vías paralelas a las existentes. Esta situación hace más urgente que se transparenten las finanzas de los Juegos Panamericanos: no se sabe si costarán seis mil, ocho mil o nueve mil millones de pesos. Lo cierto es que con ese diferencial de dinero opaco se podría instalar concreto en un área de vialidades tres veces superior a la que ya implementó el Gobierno municipal de Guadalajara. También se podría empezar a construir el parque central que tanto le urge a la ciudad –en lugar de demagógicas vías recreactivas–, instalar la red ciclovías elevadas que tanto se necesitan en la urbe o comenzar la construcción de nuevas vías subterráneas. Pero no, ese dinero está en el limbo y seguramente terminará en la campaña de los grillos locales que pretenden prolongar su subsistencia a costa de los ciudadanos.

Sin embargo, la conducta dolosa del Poder Ejecutivo en este tema –gobernador y director de la Copag por delante–, también implica culpa del Gobierno municipal: no basta con que el alcalde Aristóteles reclame públicamente mayor transparencia en la Copag, también es necesario que tome las medidas jurídicas para que se rindan cuentas sobre esos dineros. Medios existen, desde una solicitud de información –que en caso de negativa podría revisar el ITEI– hasta solicitar que el Congreso federal conozca del caso –que también se puede, aunque algunos digan que no–.

Mientras se deciden los políticos a resolver este galimatías financiero, los ciudadanos debemos recetarnos una nueva dosis de congestionamiento vial. No hay razones para que Jorge Aristóteles le haga la tarea a Diego Monraz: para todo el que debe movilizarse en auto o transporte público, es un verdadero insulto la afirmación del Secretario de Vialidad de que “la Minerva debería ser peatonal porque las vías alternas habían funcionado muy bien para desahogar el tráfico de López Mateos y Vallarta”. ¿Cuánto han pagado los tapatíos por la duplicación de sus tiempos de traslado? Esas cuentas no las hace el Gobierno municipal al decretar un cierre de la Minerva dos días a la semana. El costo político lo pagará la administración aristotélica, mientras el secretario panista de los balizamientos ilegales, el Twitter fugitivo y los cascos de motociclista chafas se divierte a costillas del presidente municipal. Nadie piensa en que los automotores particulares, camioneros y personas que no gustan de las vías recreactivas también votan y que el suministro gubernamental de complicaciones viales ya va en sobredosis: sobre ese pulso ciudadano tampoco se han hecho cuentas por parte de la administración tapatía.

El tráfico de Guadalajara, la inseguridad, así como la insensibilidad de los gobernantes, han convertido a la ciudad en una zona de desastre: trabajar, hacer compras o simplemente salir de casa se ha vuelto una odisea espeluznante para los ciudadanos de esta metrópoli. Aristóteles puede corregir esta situación, si logra poner claridad en las cuentas de los excesivamente costosos Juegos Panamericanos y si se deslinda de las ideotas de aquellos que buscan cerrar calles por cualquier motivo. Todavía es tiempo de arreglar esta calamidad urbana, lo que sin duda incrementaría el capital político del alcalde tapatío y aspirante a la gubernatura.

 

E-mail: oscarconstantino@gmail.com