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HABLEMOS DE TOROS | Pepe Ortiz, «El orfebre tapatío»

HABLEMOS DE TOROS | Pepe Ortiz, «El orfebre  tapatío»

Mar 12, 2016

El domingo pasado se llevó a cabo la penúltima tarde de toros del serial 2015–2016 en la plaza de toros «Nuevo Progreso» de Guadalajara. La ganadería de «Bernaldo de Quirós» envió un ganado deslucido, sin trapío, que a la postre fue quien le dio al traste al festejo. También un sobrero de regalo de la ganadería de «Celia Barbabosa» resultó manso y con poca presencia.

Sin embargo, como en todas las corridas, los toreros en turno han salido a rajarse el alma con tal de agradar a los asistentes al coso de la colonia Independencia y el domingo pasado no fue la excepción. Vimos a un Arturo Macías que a pesar de los toros que le tocaron en su lote nos regaló una férrea voluntad mostrando su indudable valor como torero.

De Daniel Luque podemos mencionar que de todas las actuaciones que ha tenido en la «Nuevo Progreso» ésta ha sido la más olvidable también por los toros que en suerte le correspondieron. Sin duda su profesionalismo le hizo salir avante. Nos regaló unas bellas Verónicas con profundidad y sabor. Con la muleta se le vio empeñado en verdad en agradar. ¡Qué empaque de estocada nos ha regalado el español! Con soberbia estocada en un auténtico volapié dejó ir sobre el morrillo de animal entregándose a la suerte suprema. El burel salió más que muerto del encuentro con la espada del diestro Luque. Débil petición de oreja que es negada por la autoridad. Sale al tercio a agradecer las palmas.

Y qué grato es volver a confirmar qué gran torero es este matador de toros tlaxcalteca Sergio Flores, en los dos toros que en suerte le correspondieron ha creado con la muleta unos pases fenomenales, tanto con la diestra como con la de cobrar. Metiendo al toro casi a fuerza llevando cocido el hocico del animal con la muleta. Los oles en los tendidos no se dejaban de escuchar. Desgraciadamente falla con el acero.

Pepe Ortiz, «El Orfebre Tapatío»

Hablar de toreros tapatíos sería obsoleto si no se hablase de uno de los más grandes toreros que ha dado esta tierra.

José Ortiz nació en Guadalajara el 13 de diciembre de 1902, años después la familia se traslada a la ciudad de México, donde José, junto a sus dos hermanos, (Manuel y Francisco), estudiarían en el Seminario Conciliar de la capital.

Un día Pepe Ortiz, (Quien era aficionado del canto) se presentó como patiquín, luciendo un traje de luces, observándolo Don Arturo Doblado le preguntó si no tenía afición por el arte taurino. Un día lo lleva a la ahora desaparecida plaza de toros de Tlalnepantla, actuaban los maestros Luis Freg y Juan Silveti; Pepe, después de la corrida le comentó a Arturo Doblado que no le gustaban las corridas de toros y que prefería el cine.

Arturo Doblado no hizo caso del pequeño Pepe y de nuevo lo invita a otra corrida de toros. Esa tarde vio torear al diestro Ernesto Pastor y Pepe salió de la plaza decidido a hacerse figura del toreo. La primera vez que enfrenta un par de pitones es en Santa Clara, Estado de México, en el año de 1922. Su éxito llegó pronto, fue el triunfador en la temporada de 1924. Toma la alternativa un dos de noviembre de 1925 de manos de Manuel Jiménez «Chicuelo», en «El Toreo de México», con el toro «Garboso» de la ganadería de «Atenco».

Toma la alternativa en España de manos de Juan Belmonte, en la plaza de Barcelona el 20 de junio de 1926. Confirmándola en Madrid el 10 de julio de 1927, siendo su padrino José Roger «Valencia», con ganado de «Peñalver». El día dos de noviembre de 1927 nacen para la posteridad sus lances que se bautizarían como «Tapatías», esa tarde toreaba mano a mano con Fermín Espinosa «Armillita», en «El Toreo» en la Ciudad de México. En esa misma plaza toreando con Manuel Jiménez «Chicuelo», inventó, con el toro «Artillero» de «San Diego de los Padres» las «Orticinas». En una corrida, mano a mano con el matador de toros Joaquín Rodríguez «Cagancho», a un toro de nombre «Duquecito» de «La Laguna» dio a conocer «el quite por las afueras». El 13 de diciembre de 1930, en la Corrida Guadalupana, creó las «guadalupanas». En la temporada 1933- 1934, en la corrida de la Oreja de Oro, se inmortalizó «El quite de Oro» con ese bello toreo de capa que nadie logró igualar, y al decir nadie, es nadie, al final se alzó como el triunfador de esa tarde. Pepe Ortiz se despide de la afición tapatía en la Plaza de Toros «El Progreso», que se encontraba enclavada en el barrio de San Juan de Dios el primero de marzo de 1942, la corrida era un mano a mano con Lorenzo Garza «El ave de las tempestades» y toros del Rancho Seco. Su despedida de los ruedos fue en «El Toreo» el 14 de marzo de 1943, también alternando con Lorenzo Garza, lidiando toros de «La Laguna», el toro del adiós se llamó «Espía».

Sin duda un gran torero qué recordar, Pepe Ortiz, «El Orfebre tapatío»

La fiesta brava es pasión y cultura.