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Herrera es “totalmente Palacio”

Esa misma “ceguera” social que evidencian algunos de los dirigentes empresariales de Jalisco, que mostrándose a capa y espada como “totalmente Palacio”, es decir, siguiendo a pie juntillas las instrucciones vertidas desde el Palacio de Gobierno, con respecto a la crisis de la construcción de las Villas Panamericanas, precisamente es lo que tiene al mundo (incluyendo a nuestro país y por consecuencia también la entidad) al borde del colapso ambiental, con funestas implicaciones también a sus necesidades productivas.

Es el caso del coordinador del Consejo de Cámaras Industriales, Manuel Herrera Vega, quien al tiempo de lamentar el incremento en los precios de combustibles y las recientes afectaciones al sector de alimentos por las fuertes heladas e incluso severas altas temperaturas (efectos del cambio climático), sin comprender que las obras de construcción de las polémicas Villas Panamericanas en la zona denominada El Bajío de Zapopan, dañarán irreversiblemente a tres de los principales vasos acuíferos del área metropolitana (lo descubrirá apenas con las cercanas lluvias, sin duda), llegó a atreverse con señalar con índice de fuego a algunos vecinos del fraccionamiento Rancho Contento y al magistrado del Tribunal Administrativo, Armando García Estrada, como boicoteadores de los próximos Juegos Panamericanos, a efectuarse en Zapopan, que no en Guadalajara.

Peor aún, junto con el recientemente electo como presidente del Comce Occidente, Salvador Cuevas Acuña, casi rogando que se violente la Constitución y las leyes que de ella emanan, en aras de “cumplir con el compromiso” internacional que el País, junto con Jalisco, asumieron para organizar tal jornada deportiva (operada por cierto por una empresa privada), llegaron al extremo de justificar la violación a una resolución judicial que exigía detener las obras de construcción, puesto que quintuplicaba la densidad poblacional en una zona que le pertenecía al Bosque de la Primavera.

Lejos de cuidar su reputación gremial, seguramente por su joven edad, Manuel Herrera, o quizás por la edad adulta de Salvador Cuevas, ninguno de estos representantes industriales tienen idea de que la protección de los derechos ambientales ahora son tutelados a nivel mundial, tratándose de los llamados derechos humanos “de tercera generación” (¿a cuál generación pertenecerán ellos?), en donde pésele a quien le pese, el bien mayor resguardado es en favor de la comunidad en general (recarga de mantos acuíferos y respeto a las áreas de resguardo ambiental de los bosques), para el resto de su existencia, no para un evento privado circunstancial, ni tampoco para el aprovechamiento de terceros para hacer negocios a costa del erario y del patrimonio nacional.

Para empezar, ni el Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco, ni sus mismas cámaras y organizaciones afiliadas, representan a la totalidad del sector industrial en esta entidad, como para considerar que sus opiniones tengan validez y justificación plena, sea en el tema de que se trate, puesto que agrupan a menos de 15 por ciento de los empresarios de ese ámbito productivo, y muy seguramente la posición que manifestaron en una reciente rueda de prensa, con seguridad a ninguno de sus afiliados le consultaron semejantes pronunciamientos.

Muy diferente discurso y más considerable resultaría escuchar del coordinador “totalmente Palacio”, Manuel Herrera, que la suspensión de tales juegos deportivos, representarían severas pérdidas a algunos de sus afiliados, a quienes de manera no muy clara ni transparente, por cierto, les otorgaron las concesiones para producir implementos diversos y souvenirs de la justa.

Por consecuencia, el reclamo tendría que dirigirse hacia los gobernantes estatales y municipales que jamás planearon responsablemente la construcción de las Villas, que violentaron normas, reglamentos y leyes diversas para resolver sus incompetencias y que con su ejemplo, invitan plena y abiertamente a la población a violentar el Estado de Derecho que todos reclaman en marchas y manifestaciones, no contra unos vecinos (por muchos o pocos que sean) legítimamente afectados y mucho menos contra una autoridad judicial, que simplemente cumple con el trabajo que los ciudadanos le hemos encomendado.

Aunque por la necedad y obstinación de tales personajes empresariales, seguramente no comprenderán el alcance de sus actos, hasta que a sus respectivas llaves no llegue agua potable o sus empleados caprichudamente les estallen una huelga en sus empresas, total, que la ley se haga, “en los bueyes de mi compadre”.

 

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