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VIDA URBANA: LA INEXISTENTE CULTURA DEL AGUA

VIDA URBANA: LA INEXISTENTE CULTURA DEL AGUA

Mar 17, 2012

La mayor aberración jurídica en materia de derechos humanos ha tenido lugar en la clausura de la Cumbre Mundial del Agua, habida en Marsella, Francia, al abrirse a la inversión privada en la garantía de acceso al agua y la falta del reconocimiento explícito de dicho derecho humano.

 

Naciones Unidas reconoció, en 2010, el derecho humano al acceso al agua y al saneamiento, y México está comprometido en ello; sin embargo, el Foro de Marsella, organizado por la propia ONU y con la participación de México, caminó por senderos diferentes y divergentes.

 

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en la próximas tres décadas, la demanda de agua potable en todo el mundo se incrementará 55%, lo que ocasionará pérdidas de ecosistemas y podrían darse las previstas guerras por el agua. Cuatro mil 500 millones de personas, para 2050, no contarán ni con acceso al agua limpia ni con servicios de saneamiento… pregunto, ¿qué se sanearía si ni agua habría?

 

En México las cosas no andan bien. En los años de los gobiernos de la alternancia, de acuerdo con la OCDE, se incrementó la extracción de agua en 10 mil millones de metros cúbicos de agua, al pasar de 70 mil millones a 80 mil millones de metros cúbicos, pero sólo el 23% llega a plantas de tratamiento para su manejo.

 

En Guadalajara, de 1997 a la fecha, se incrementó en un 35% el consumo del agua, al pasar de 180 litros de agua por habitante, a 280 litros. Mucho, pero mucho más que los países con una efectiva cultura del agua. En contraste, las 167 colonias que en 2006 carecía de servicio de agua, continúan con la misma condición. Aquí hay que recordar el desvío que se dio en el SIAPA sobre fondos internacionales para solventar tal condición, sin que a la fecha haya solución ni castigo… y ni vergüenza se tuvo.

 

Diversos estudios en Psicología Ambiental Verde, al medir actitudes, valores, creencias, conocimientos, etc., demuestran que en México no existe una efectiva y bien sustentada Cultura del Agua. Así, gente sin problemas de suministro de agua en sus casas, negocios y empresas, siente que no hay tal escasez pues con abrir el grifo siempre tienen agua; y cuando se enteran de sequías en otras regiones de México o el mundo, lo miran como un problema que les es ajeno o que cualquier ahorro de agua en sus casas, en nada los beneficiará. En comunidades indígenas, si bien saben de la estrecha relación entre bienestar y el agua, creen que las malas prácticas están en otros y no en ellos. Estudiantes normalistas no tienen claro lo que significa sustentabilidad, ni del cuidado, uso racional y responsable del agua… Al revisar las acciones gubernamentales en materia de Cultura del Agua, queda en evidencia su carencia de sustento científico y la laxitud de las decisiones. Durante la época de lluvias reciente, un mensaje del SIAPA recomendaba limpiar de basura las azoteas de las casas para que “no se mojaran con la lluvia”; absurdo, con el barrido o no, las azoteas se mojarían con la lluvia… así, no se avanza.

 

Debemos provocar una real Cultura del Agua expresada en conductas sociales e individuales pro-ambientales: Intencionales, dirigidas y efectivas, sustentadas en el conocimiento científico que expliquen y provean predicciones. Es importante reformular actitudes, valores y prácticas en relación con nuestra responsabilidad con el entorno, a través de un proceso con diferentes niveles de sensibilización, concientización, capacitación y formación.

 

Resulta incomprensible que, siendo Guadalajara ciudad hermana de Portland, la ciudad más verde de Estados Unidos, y de Kioto, sede la una Cumbre Mundial del Agua, no tengamos siquiera el interés efectivo de aprender de ellos. No estamos ante un problema menor, y sí ante un futuro sombrío. Ojalá haya interés en cambiar esta aberrante condición.

 

E-mail:  bmora@metropolisdemexico.com