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Involucran en precampañas a organismos empresariales

Pese a intensos esfuerzos de liderazgos empresariales por evitar la partidización de las cúpulas del sector privado, y su correspondiente involucramiento en actos de precampaña o de promoción a favor de algún aspirante en particular, todo parece indicar que buena parte de esos organismos jaliscienses sucumbieron al canto de las sirenas para reinar en el mismo lugar que lo hacen “Los Dioses del Olimpo”.

Y es que no tan sólo el todavía presidente de la Coparmex, Pablo Lemus Navarro, amenazó con postularse a algún cargo popular hacia el próximo proceso electoral del 2012, circunstancia que obligadamente lo hará a través de alguno de los Partidos políticos que tanto crítico desde su papel como líder patronal, sino que trascienden informes de que muchos otros dirigentes empresariales, abiertamente se manifiestan a favor de algunos de los “suspirantes” del PRI y el PAN a la Gubernatura de Jalisco, a extremos tales de “mostrar la colorida camiseta” públicamente y sin mayor recato.

Es así como los tonos azules y colorados ahora permean en varias oficinas de los principales organismos de la iniciativa privada (uno que otro mantiene la excepcional honra), cuando antaño se guardaban las formas institucionales, superando en algunos de los casos, hasta las propias dependencias gubernamentales que claramente proyectan sus inclinaciones partidistas.

Estos descaros explican mucho el severo desplome en la renovación de membresías, que en lo que va del año se advierte a niveles cercanos a menos 40 por ciento de un año a otro, en varios organismos que agrupan a los empresarios y las empresarias de la entidad; ese crítico indicador pareciera no preocuparle mucho a los que aspiran más bien a involucrarse en el servicio público y sus correspondientes beneficio$, que servir a sus representados.

Y es que cada vez más esos ejemplos permean en los escenarios de las decisiones públicas, que al no advertirse figuras políticas suficientemente aceptadas por la ciudadanía, los Partidos optan por sumar a sus filas a liderazgos de los llamados organismos intermedios de la sociedad civil, para garantizar su supervivencia en el erario, cuando la mutación de los originales líderes empresariales a comunes políticos del montón (incompetentes, corruptos y tracaleros) pareciera inevitable con el paso de los años.

Lo más grave de esta situación es que se pone en juego la efectiva representatividad, o peor aún, cuestiona la credibilidad de las cúpulas del empresariado jalisciense involucradas, que hasta hace algunos años se mantenía intacta y con una aceptable independencia y autonomía de los Poderes y partidos políticos. Bien advertía don Adolfo Horn con insistencia sobre los riesgos que implicaba abrir la puerta de los organismos empresariales a los partidos, puesto que tarde o temprano los tomarían por asalto, como fueron los casos del Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco y la misma Coparmex, que por años fue controlado por panistas (varios secretarios de gabinete provenían de ese gremio, entre los que se identifica a Ramón Robledo, Abraham González y Guillermo Martínez), mientras que el PRI mantenía estrecho dominio en el Consejo Mexicano de Comercio Exterior (Enrique Michel y Mario Gutiérrez, entre otros), por sólo referir algunas muestras.

Graves ejemplos de ello se encuentran por supuesto también en otras entidades, en donde el entonces gobernador priísta de Veracruz, Fidel Herrera, públicamente tiñó de rojo cuanto edificio público o privado existía en esa entidad, o el mandatario panista de Guanajuato, Juan Manuel Oliva, hiciera lo propio en ese territorio, con el correspondiente repudio del cada vez menos agrupado empresariado. Esperemos que eso jamás ocurra en Guadalajara.

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