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¿Juai?

¿Juai?

Feb 19, 2011

Calderón vuelve a quejarse de Los Medios, cuando en realidad debe darles las gracias que rara vez se le cuestiona su accionar. Debe estar feliz porque se le dedica más tiempo a Anthony Hopkins que al conflicto Oaxaca. Y debe ser el más feliz del mundo que haya una Laura y una Niurka que nunca cuestionan la veldá de su guerra.

En esta semana me han preguntado varias veces sobre López Dóriga, ahora El Tícher, y el regresó de Aristegui después de su argüende.

Y luego veo a Calderón que se queja del tratamiento informativo a la violencia registrada al contener un exceso de detalles.

Tirarle o lo que él mismo provocó, sin estrategia ni orden no planeación, es hacerle el caldo gordo a su inconsistencia. Después de eso, verdaderamente hay que creer que algo le sucede o que no controla lo que consume.

Por costumbre, cuando se enjuicia a Los Medios, lo primero que se nos viene es el duopolio televisivo, que no sólo tiene mayor alcance, sino mayor presupuesto, que los demás medios juntos (radio-prensa-otras TV’s-Internet). Por ello, debe dar gracias a que en Los Medios le dedican más atención a una falla arbitral que a la política de seguridad fracasada en Ciudad Juárez, por ejemplo.

Si con la misma pasión se enfrascara un debate por el empleo prometido, tal vez otra cosa estaría sucediendo en el territorio que compartimos. No soy quién para cuestionar el criterio editorial y mucho menos permitiría que el asunto tan asqueado de la libertad de expresión pasara por las cámaras. Opto siempre por la libertad de equivocarse que por el rigor de los tecnisismos.

Sin embargo, el que Calderón regrese a ese debate vuelve a poner en riesgo que se promueva una Ley que someta esa Libertad. Sin embargo esto también refleja la necesidad de que cada medio se haga responsable de sus contenidos y formas. En Jalisco la situación es semejante. Los Medios (que aquí sería El Medio y medio) no discuten el por qué, de repente, Emilio González y Raúl Padilla aparecen juntitos en una obra que anteriormente se le clasificó como ejemplo de esos gastos que se hacen sin transparencia.

Por eso hay que voltear a ver lo que se presenta en otras opciones (la mima TV-radio-prensa-Internet) y sobre todo poner en la mesa el tema de la responsabilidad social. Clasificado en orden horizontal como el Cuarto Poder, convive con una ciudadanía que ha encontrado sus propias fórmulas para expresarse.

Sobre todo en las redes, ese quinto poder horizontal, el de la sociedad civil, ha encontrado cómo agendar temas de seguridad, injusticia, corrupción y otros más. Hoy, los muros del féis (como diría cierto periodista) y los cuadritos del tuiter cuestionan lo que hay detrás de los permisos del Hotel Riu o el crimen organizado de “particulares” o las licitaciones de medicamentos o las deudas por pavimentar o la prioridad por los jueguitos.

El fin de la historia en el inicio: ¿Calderón tiene problemas en su forma de beber? Ni Noroña, ni Aristegui, ni Presidencia, ni MVS, han demostrado que no o que sí. La misma teoría podría aplicarse en mucho de lo que sucede en el entorno.

El debate nacional no está en Los Medios. Está afuera, en Medios alternos e independientes como éste. En uno que otro esfuerzo individual y en las voluntades de unos cuantos. Pasemos entonces al terreno de la responsabilidad social, de estar cerca de la gente, de marchar con la ciudadanía que decreta la paz, de alentar la ciencia y creación, que promueve cultura y bienestar. Más bien la queja debería ser de nosotros a un sistema que privilegia la cifra de muertos. Por eso la pregunta debería ser de aquí para allá ¿juai?