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La disyuntiva del PAN

Momento importante es el que vive el Partido Acción Nacional a nivel nacional, y Jalisco no es la excepción: en semanas próximas dan inicio los procesos de elección interna, desde donde se elegirán en todos los municipios las propuestas al Consejo Estatal, órgano máximo de gobierno de dicho partido, que tendrá la pronta encomienda de llevar las riendas en el proceso electoral de 2012.

 

En los últimos 15 años, el Consejo panista ha estado en manos de dos grupos hegemónicos; el de los tradicionalistas, encabezado por el ex gobernador y ex secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña, y el grupo del gobernador, Emilio González Márquez, que tiene como principal operador al ingeniero Herbert Taylor Arthur; habrá que decir que estos grupos, en acuerdo o en contienda, han logrado erradicar a lo largo del tiempo a las demás y expresiones del panismo de su Consejo o de su Comité Estatal, como lo fue el grupo Zapopan, liderado por Fernando Garza Martínez, y algunas otras expresiones que al final se han incluido a la conformación de las dos confederaciones de pequeños grupos o liderazgos internos, que son relativamente volátiles, dependiendo de la coyuntura política del momento.

 

Sin embargo, Acción Nacional contaba hasta hace poco tiempo con una virtud que tiene que recuperar para ser competitivo; esa virtud es la de la institucionalidad, en donde, a pesar de lo enconado de los procesos internos en donde se vive una democracia práctica, como en ningún otro partido, al final del día se respetaba el resultado; el perdedor asumía su posición y fortalecía a su partido en las elecciones constitucionales, la división en los procesos externos era casi nula, lo cual le daba una franca ventaja para enfrentar los retos electorales.

 

Esa virtud es necesaria, y es indispensable recuperarla en aras de que el PAN sea un partido competitivo en lo que será la más complicada contienda que haya enfrentado; sin embargo, el escenario interno es inédito y puede romper el esquema de dominancia de los últimos tres lustros.

 

Empieza a configurarse un nuevo esquema encabezado por miembros de todas las corrientes, que abren un espacio de reflexión después de la derrota electoral del 2009; que están convencidos de que es necesario replantear las formas bajo las cuales se ha dirigido al PAN, y estos liderazgos se empiezan a aglutinar en torno a la figura de su actual presidente, Hernán Cortes Berumen.

 

Esta ala reformista, por llamarla de algún modo, conjuga virtudes a destacar por un lado de la experiencia de su líder como ex presidente municipal de Tlaquepaque, su juventud y su preparación académica, esquema que se repite en buena parte de los actores de ésta nueva expresión política.

 

De tal manera se puede predecir que el escenario en donde la elección interna para el Consejo no sea de dos actores; ahora será de tres, pero no sólo en dicho Consejo; esto se trasladará a la elección del candidato del PAN a Gobernador, en donde, hasta hoy, hay tres precandidatos reconocidos: Abraham González Uyeda, del grupo de Francisco Ramírez Acuña; Fernando Guzmán Pérez Peláez; y Alonso Ulloa, del grupo del Gobernador; pero se abre una interesante tercera opción con el propio Hernán Cortés, sí es que decide contender. Desde el particular punto de vista desde su servidor, ésta última opción es la que le da las mejores posibilidades al PAN para conservar el Gobierno del Estado y representa la oportunidad de renovar las desaseadas formas de cooptación política que tanto daño han hecho a este partido.

 

Bienvenida la competencia real en Acción Nacional, y la posibilidad de cambios en positivo, hace falta, no sólo por el bien del PAN, sino por el bien del Estado, por la urgencia, la de elevar el nivel del debate político.

 

E-mail: vicente_viveros@mexico.com