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LA ESPAÑA DESPIERTA Y GRITANDO

LA ESPAÑA DESPIERTA Y GRITANDO

Jun 5, 2011

Las múltiples y crecientes manifestaciones pacíficas en varios países y continentes, importantes tanto por su situación geopolítica estratégica como por su significado contextual pasado y futuro, comenzaron a vivir una nueva etapa: la de represión violenta –como era de esperarse– por quienes detentan aún el poder y no están dispuestos a dejarlo tan fácilmente.

La grave situación económica por la que atraviesan la mayoría de las economías mundiales, incluidas las de una buena parte de los países europeos (Irlanda, Gran Bretaña, Portugal, España, Grecia, Islandia, etcétera), sigue provocando movimientos de manifestaciones –pacíficas hasta el momento, eso sí– por parte de la población civil. El movimiento iniciado en Madrid, llamado el 15M (por la fecha en que inicio, 15 de mayo) ha generado réplicas en otras regiones españolas apoyando a los “acampados”, los miles de manifestantes que exigen un cambio de fondo y auténtico en el sistema político y social del país, que en realidad el origen es el económico-financiero que ha generado progresivamente el deterioro en la calidad de vida del pueblo español, analógicamente a lo que ocurre en la mayoría de los países en vías de desarrollo –si es que sigue existiendo una notable diferenciación entre ellos y nosotros–.

Este reguero de manifestaciones se ha propagado por el interior de aquél país ibérico logrando la simpatía creciente de los habitantes de las distintas regiones que lo conforman. Recobra en estos momentos una especial atención los movimientos separatistas españoles que han venido luchando por su reconocimiento como regiones autónomas con características y singularidades propias, tanto en su cultura como en su política y economía.

En España, el movimiento separatista presenta dos importantes manifestaciones: las de Cataluña y el País Vasco. El origen histórico concreto de los movimientos separatistas catalán y vasco tiene lugar, aunque sus antecedentes sean más remotos, a finales del siglo XIX y principios del XX. Sus fundadores fueron dos representantes de la burguesía: Enrique Prat de la Riba en Cataluña y Sabino Arana Goiri en Vasconia. Su fundamento ideológico es también claramente nacionalista. Ambos se basan en la constitución por Cataluña y las Vascongadas de dos verdaderas nacionalidades, a las que, en consecuencia, afirman que debe corresponder la autonomía política. Respecto a las provincias catalanas escribía Prat de la Riba: «Veíamos que Cataluña tenía lengua, derecho, arte propios, que tenía un espíritu nacional; Cataluña era, pues, una nación. Y el sentimiento de patria, vivo en todos los catalanes, nos hacía sentir que patria y nación eran una misma cosa y que Cataluña era nuestra nación al igual que nuestra patria». En cuanto al separatismo vasco se apoya igualmente en la defensa de la realidad de la nación vasca, derivada de la existencia de un país, una lengua, un derecho e incluso una raza vascos.

Por otra parte, ambos separatismos constituyen una clara manifestación del malestar producido por la palpable decadencia histórica española, el mal gobierno, el excesivo centralismo y los fracasos políticos, y son un reflejo de las guerras civiles, y las tensiones con otras regiones, especialmente Castilla. A partir de la terminación de la guerra civil de 1936, tanto el separatismo vasco como el catalán desaparecen como movimientos organizados y subsisten sólo en forma latente, o se radicalizan y adoptan formas extremistas, que utilizan medios más radicales y violentos (“terrorismo”) como arma de lucha política, cual es el caso de la ETA en el País Vasco, que propugna un separatismo radical. Es preciso advertir que el separatismo vasco y el catalán, no son, en toda su amplitud, movimientos netamente separatistas, según la definición expuesta, en cuanto teórica y prácticamente no propugnaron ni propugnan siempre una separación política total del resto de las regiones españolas, sino que muchos de sus representantes pretendieron el reconocimiento de sus peculiaridades nacionales y una amplia autonomía política, coronada por la unión federal con los demás pueblos ibéricos. Se podrían, pues, calificar como nacionalismos –apelativo usado corrientemente por estos movimientos– de tipo federalista y no separatista en sentido estricto, reservando la expresión separatista para sus posturas extremas. (Gran Enciclopedia Rialp, 1991).

Estos movimientos nacionalistas o separatistas tienen ahora una oportunidad dorada para lograr sus objetivos, sobre todo si logran, conciliatoriamente, acceder a espacios políticos importantes desde donde puedan no sólo elevar su voz con mayor sonoridad, sino ejercer acciones concretas por lo que propugnan desde hace muchas décadas.

Un hecho significativo que nos dice desde la perspectiva política cuál es la imagen actual del gobierno español de José Luis Rodríguez Zapatero, son los resultados en las recientes elecciones para la definición del cambio de gobierno español en el proceso electoral por la presidencia a realizarse en 2012, a las que el partido que ocupa la primera posición política de España, el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) llegará sumamente debilitado.

Una buena muestra de las futuras posiciones políticas en España lo dan los probables resultados del proceso de renovación de las Juntas Generales (Parlamentos provinciales) en las que, por ejemplo, las de Álava, Guipúzcoa, y Vizcaya, así como la alcaldía de San Sebastián en las que el Partido Socialista pasará a ser la tercera y cuarta fuerza política en el País Vasco.

Las malas decisiones de los gobiernos centrales –como en el caso de España– respecto a las políticas económicas e incluso con respecto a la manera de manejar las crecientes manifestaciones de inconformidad, reprimiéndolas por medios violentos como en el caso de la Plaza Cataluña en Barcelona donde los manifestantes fueron desalojados por las “fuerzas del orden” con lujo de violencia –dejando un saldo de cientos de personas heridas a manos de policías antimotines, mossos (policía de Cataluña) y miembros de la Guardia Urbana– no abonan nada positivo para los que están en el poder, dado el clima de manifestaciones civiles que se vive en muchas partes del mundo.

Parece ser que los gobiernos de los países en cuestión están cortados por la misma tijera; lejos de propiciar un diálogo pacífico y conciliador entre las partes, se alejan de ello mediante golpes y disparos. Las represiones violentas en contra de la ciudadanía se han incrementado conforme aumenta el tamaño de la ola social globalizada que exige cambios en los paradigmas políticos y económicos actuales que sólo reafirman las diferencias de las clases socioeconómicas e incrementan aceleradamente los índices de pobreza y desigualdad en el mundo.

Cada día se agregan más elementos de complejidad a los escenarios mundiales, sobre todo en estos en los que los movimientos sociales cobran mayor fuerza. La creación de nuevas fuerzas militares que tienen por objetivo mantener el status quo reinante con sus decrépitos gobernantes, manipulados por los oscuros intereses de los grandes corporativos militaro-financieristas –entre otros o como apariencia– amenaza la paz mundial, no sólo de regiones sino de continentes enteros.

El despliegue militar de las fuerzas de la OTAN es más extenso y letal día con día. El incremento de sus acciones bélicas no tiene parangón. Los continuos bombardeos sobre Libia, Afganistán y Pakistán siguen dejando millares de muertos, sólo que a diferencia de hace unos años, los escenarios hollywoodenses construidos como pretexto de su intervención son más escasos y al vapor. Cual producción de bajo presupuesto que no tiene las mismas posibilidades de éxito en taquilla que las grandes producciones minuciosamente diseñadas y detalladas, es la manera de actuar de estos poderes fácticos que actúan cotidianamente con mayor cinismo y descaro. Es probable que llegue el momento en que sus intenciones reales se vean tan claramente como muchos lo tienen ahora visualizado y nos demos cuenta que todos, probablemente, hemos caído en una emboscada que se venía planeando desde hace muchos años, cuyos objetivos si los supiéramos en este momento, seguramente nos quitarían el sueño indefinidamente.

 

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com