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LA JUSTICIA

LA JUSTICIA

Sep 17, 2011

Hace algunos días, el Presidente Felipe Calderón lanzó una crítica al Poder Judicial al afirmar que algunos jueces no hacen bien su trabajo y liberan a presuntos delincuentes con mucha facilidad; lo hizo cuando nos dimos cuenta de que a un ex funcionario de la CFE lo trataban muy bien unos proveedores gringos y le regalaban de cumpleaños y de navidad Ferraris y Yates, además de una sustanciosa cantidad de billetes verdes; pues bien, el mismo juzgado que emitió su orden de aprehensión le otorgó un amparo, por lo que apenas pisó la cárcel fue liberado por la módica cantidad de 10 mil pesos; ¿y qué cree?, ahora que lo quieren reaprender no lo encuentran por ningún lado. Chulada de caso, como para enmarcarlo en la sala de la casa.

Acto seguido, el vocero de la Judicatura Federal sale a desgarrase las vestiduras y nos dice que atacar al Poder Judicial es atentar en contra de la estabilidad del País, ¡plop! y recontra ¡plop!; ahora resulta que son el castillo de la pureza y que nadie puede decirles nada porque los muchachos se sienten ofendidos, agredidos, por ser quienes sostienen la estabilidad del País; en verdad dan ganas de reír o, pensándolo bien, de llorar.

Pero mire, el tema es de estadística básica; cada que agarran a un capo y el Gobierno Federal nos pasa cinco mil anuncios diciendo que han detenido a uno de los criminales más poderosos del País, y que con eso se desmembra a una de las bandas más nocivas y sanguinarias que existen, a los pocos días, o fueron amparados, o a los meses nos dicen que la averiguación no estaba bien integrada por los agentes del MP y al juzgador no le quedó otra más que liberarlo.

No es posible que la inmensa mayoría de las averiguaciones previas sean mal integradas; eso es una mentira, evidentemente existe una profunda y añeja corrupción en el Poder Judicial y el país no se desestabiliza por decirlo, por el contrario, las reacciones de la Judicatura sí desestabilizan a un país que se precia de ser democrático; la censura sólo se da en Estados totalitarios, la crítica y el intercambio de ideas, de manera civilizada, abonan a construir la democracia día a día; nos enriquecen, nos hace tolerantes y civilizados, cuestión que debería ser pilar en los valores del Poder Judicial.

Peor, lo más grave es que en efecto, en buena medida la estructura del Poder Judicial en el país hace que exista una combinación de incompetencia y de corrupción, desde el policía municipal, pasando por el estatal, el federal, por el juez municipal, del ámbito local o del federal, esa es la realidad; sin duda existen policías y juzgadores honestos y comprometidos, pero lamentablemente estos parecen ser cada vez más la excepción que la regla.

Los estudios no mienten; la impunidad ronda el 90 por ciento de los casos en México; entonces algo no cuadra, las cárceles llenas por un lado y la impunidad campante por el otro, lo cual lleva a una primera conclusión, las cárceles están llenas de pobres, de estultos o de desafortunados, porque quienes tienen recursos y un poco de suerte están destinados a vivir en la impunidad, en contrario, la película de “Presunto Culpable”, o el caso de un presunto violador que ya habiendo sido condenado, sus víctimas reconocieron al verdadero atracador, el cual afortunadamente ya está preso, pero no liberaban al condenado indebidamente hasta que se tuvo que recurrir al indulto presidencial para liberarlo, lo cual es increíble.

En fin, mientras no entendamos que para remediar un mal, lo primero que hay que hacer es reconocerlo, estamos condenados, y los buenos funcionarios públicos y los propios ciudadanos tienen cada vez menos incentivos para ser honestos; hay que aceptar la crítica y romper el círculo vicioso; es nuestro único camino dentro de la civilidad para salir del hoyo en el que estamos.

 

E-mail: vicente_viveros@mexico.com

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