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LA OPORTUNIDAD PERUANA

LA OPORTUNIDAD PERUANA

Jun 11, 2011

Las elecciones por la presidencia del Perú recién finalizadas –y definidas mediante la herramienta de la segunda vuelta electoral– tuvo ya un ganador: Ollanta Humala, el candidato contendiente por la opción de izquierda (un socialismo moderado). El 28 de julio la esperanza de un cambio real en el destino del Perú volverá a cundir, día en que tomará protesta el candidato ganador, Humala. Las políticas económicas neoliberales, a las que el virtual presidente del Perú ha manifestado reiteradamente su oposición se irán desvaneciendo –o cuando menos dejarán de sentirse tan abiertamente rapaces como hasta ahora– si es que cumple con todo lo prometido en campaña, aduciendo que es la principal razón de los altísimos índices de pobreza y desigualdad que su país vive desde que éstas comenzaron a implementarse.

Las inequidades abismales que se viven en casi toda la América Latina es un factor común a todos sus países, que han venido padeciendo de las políticas neoliberales creadas e implementadas a sangre y plomo con un costo social extraordinariamente alto, incluido el caso de México que está enfrentando un violento presente en el que a diferencia de otros países latinoamericanos, ellos ya lo vivieron en las décadas de los setentas y ochentas con la culminación de regímenes militares en el poder político, camino más que obvio por el que ahora México transita, claro que con otros elementos que producen un escenario más complicado dadas las circunstancias de la etapa globalizadora actual.

Perú, productor número uno de estaño a nivel mundial, así como otros importantes recursos naturales, también exporta una oferta turística muy importante, ejemplos como Macchu Picchu, ícono representativo de la milenaria y enigmática cultura inca son ahora objetivos internacionales no sólo del turismo de aventura, sino del llamado de la “nueva era” y “místico”, que seguramente seguirá incrementándose conforme se acerque la profética fecha de diciembre del 2012.

Las políticas neoliberales implementadas desde hace décadas en aquella nación sudamericana han repercutido en el crecimiento exponencial de los índices de pobreza, marginación y atraso de la mayor parte de la sociedad, donde en este momento más del 70 por ciento de la población son pobres y la gran riqueza generada en el país por el saqueo de sus recursos naturales –migajas que dejan las trasnacionales principalmente norteamericanas e inglesas– están en manos de unos cuantos afortunados que supieron granjearse las simpatías extranjeras logrando la desregulación (desapareciendo medidas restrictivas que regulaban y controlaban la explotación de sus recursos) y privatización de servicios públicos.

Ollanta Humala enfrenta un escenario nada fácil de conquistar; por un lado se ve un país dividido –obviamente– en el que su contrincante por la presidencia, Keiko Fujimori, hija del ex presidente Alberto Fujimori –ahora encarcelado por actos de corrupción, asesinato, secuestro, enriquecimiento ilícito (su fortuna se calcula en más de 600 millones de dólares acumulados en sus 10 años en la presidencia), allanamiento ilícito– ganó el voto mayoritario en las ciudades grandes, como Lima, donde están asentados los oligarcas beneficiarios –y prestanombres– de los intereses extranjeros y la clase media acomodada que no quieren cambios de fondo en sus políticas públicas, sino al contrario, son férreos defensores del neoliberalismo criminalmente rapaz.

A diferencia de Lima, Humala ganó enormes mayorías de votos en capitales provinciales como Arequipa y Trujillo donde la generación económica recae en las clases medias y bajas (jornaleros, trabajadores, pequeños propietarios). La estrategia política que deberá seguir es primero conciliatoria, ya que si bien fue la gran base popular la que lo llevó al triunfo en los comicios electorales, no puede chocar frontalmente con quienes tienen el poder económico que han sabido manipular a los anteriores gobiernos, incluido el actual, para que cuando menos en lo referente a su macroeconomía, Perú haya tenido un crecimiento positivo, claro que a costa del incremento en los porcentajes de pobreza y marginación.

Todo indica que a pesar de contar con el apoyo de presidentes como Chávez, de Venezuela, no podrá llevar a cabo grandes transformaciones de fondo como expropiaciones de grandes empresas. Lo que sí podrá observarse es el cambio en las medidas regulatorias que ahora deberán mirar hacia la defensa de sus recursos estratégicos, el aumento de impuestos a los que más ganan y canalización de mayores recursos hacia los pobres; o sea un mejor reparto de la riqueza y un más enérgico papel del Estado en el tema del cuidado y preservación ecológica de su territorio, en este momento sufriendo de graves daños en tierra y agua debido a la explotación desmedida y descuidada de sus principales recursos naturales. Deberá conciliar intereses nacionales –principalmente de las bases sociales– y grupos económico-financieros –de las cúpulas cercanas a los capitales– para lograr una sinergia que le permita llevar al país por la ruta del crecimiento sostenido, pero con el menor coste social posible.

El riesgo inminente es sin duda alguna, las acciones que tome Washington para contrarrestar el avance de la democracia latinoamericana, alejada de la estadounidense tanto en fondo como en forma y objetivos. El intento de imposición de las cúpulas económicas, a través de la Confiep (Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas) de personajes nefastos para el país pero fieles a las políticas de Washington en el gabinete de Humala, será un factor que determine la tónica en el diálogo a desarrollarse con el gobierno de Barack Obama y lo que conlleva. Para muestra, el lunes 5 de junio, al día siguiente de la segunda vuelta electoral en la que resultó vencedor Humala frente a Fujimori, la Bolsa de Valores peruana tuvo una significativa caída, una primera llamada.

En torno a la corrección de la política económica a implementar, el virtual presidente declaró en entrevista: “Las políticas sociales son fundamentales. Vamos a crear el programa Cuna Más (guarderías gratuitas para niños menores de tres años con alimentación y estimulación temprana) en los 600 distritos más pobres del país, a implementar gradualmente el programa Pensión 65 (una pensión de unos 90 dólares para los mayores de 65 años que no tienen una pensión), construiremos a través de organizaciones público-privadas un hospital en cada provincia del país. En materia tributaria vamos a cobrar el impuesto a las sobreganancias mineras.” Y respecto a su relación con el Mercosur:“Miramos con interés el Mercosur. Sabemos que los Tratados de Libre Comercio no facilitan que el Perú tenga mayor participación con el Mercosur. Nos interesa consolidar la Comunidad Andina de Naciones y participar en Unasur. Mi prioridad es Unasur.”

Con el triunfo de Ollanta Humala en Perú se observa cómo continúa consolidándose el nuevo paradigma estatal en Latinoamérica ante el fallido modelo económico neoliberal –para los que menos tienen– impuesto en la mayoría de los países occidentalizados y globalizados, donde no sólo se aumentó el número de pobres, sino que la desigualdad se hizo más grande y la afectación social evidenció grandes problemáticas en aspectos derivados del proceso globalizador, como los referentes a la multiculturalidad e interculturalidad nativa y mundializada.

En el reciente evento del Tercer Foro Internacional Multiculturalismo y Diálogo, celebrado en Guadalajara los días 9 y 10 de junio organizado por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y la Universidad del Valle de Atemajac, se trataron temas de vital importancia para los pueblos latinoamericanos en este momento coyuntural, en el que no sólo lo económico y político son determinantes para el futuro mediato y a largo plazo, sino que el tratamiento y determinación del factor social intercultural y multicultural propio de cada nación marcará la pauta para el verdadero desarrollo sostenido y sustentable para las naciones latinoamericanas que, finalmente, buscan reafirmar su milenaria identidad y crear las condiciones de mayor igualdad, justicia y fraternidad entre sus pueblos, liberándose poco a poco del yugo esclavizante del neoliberalismo sionista-anglosajón que ha sometido y vilipendiado a las culturas americanas nativas desde hace siglos.

 

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com

 

One comment

  1. Luis Zaragoza /

    iberándose poco a poco del yugo esclavizante del neoliberalismo sionista-anglosajón que ha sometido y vilipendiado a las culturas americanas nativas desde hace siglos-
    muy interesante y el cierre perfecto