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LA SOLUCIÓN ES AMPLIAR LAS CALLES

LA SOLUCIÓN ES AMPLIAR LAS CALLES

Sep 3, 2011

Uno de los problemas comunes de los políticos es que no dominan las matemáticas –peor aún: no saben hacer cuentas–. Por ello suelen hacer propuestas impertinentes para atender los problemas urbanos: a esa categoría de ocurrencias pertenecen los pares viales.

Mientras aumentar la velocidad máxima de circulación o sincronizar los semáforos permite aligerar ciertos problemas de tráfico, los pares viales sólo abonan al incremento del tránsito en vías secundarias, lo que implica mayor ruido e inseguridad para quienes decidieron construir o residir donde se ubican calles pequeñas. Además de la menor calidad de vida que involucra aguantar –por decreto– tráfico de avenida donde antes era una tranquila calle, para los automovilistas implica dar más vueltas para llegar a un mismo lugar: si los pares viales fueran tan geniales como argumentan sus promotores, no habría en el mundo vialidades de doble sentido.

Por ello, así como critiqué –y sigo con esa crítica– el cierre de la Minerva –parece que hasta Paco Navarrete entendió que es disparatado cerrar al tráfico el principal crucero de la ciudad–, también celebro que Jorge Aristóteles haya cancelado los pares viales que pretendían desquiciar las avenidas La Paz y Niños Héroes, así como Federalismo y Enrique Díaz de León. Si Aristóteles tomó esta decisión con el afán de no hacerle el caldo gordo a Monraz El Malo –el bueno preside el PAN– o por la falta de socialización del proyecto, por el costo de su implementación o porque Obama no tiene segura la reelección, lo cierto es que ya es benéfico que no se complique más la vialidad en Guadalajara.

A todos los que desean ciclopistas, glorietas peatonales y otras iniciativas que implican que las calles no las usen los coches, hay que recordarles que cada día hay más automóviles y, por el contrario, no hay más vialidades. Parafraseando a Carlos Salinas de Gortari: no se hagan bolas, la solución es ampliar las calles y así podrían tenerse carriles exclusivos para transporte público, ciclovías seguras, camellones enormes para que los peatones se muevan con tranquilidad y banquetas anchas para que el ruido del tráfico no llegue a edificios y casas. La ampliación de calles debería ser un objetivo urgente de todas las asociaciones pro ciclismo, pero esas entidades asumen que, por arte de magia, los autos se quedarán en sus cocheras para dar paso a las bicicletas. La realidad señala lo contrario: The Economist acaba de publicar un interesante artículo que, en pocas palabras, resume el estado de cosas: con muy pocas excepciones, Estados Unidos no es lugar para los ciclistas. Si en la muy desarrollada nación de los Yankees y las hamburguesas no es seguro andar en bicicleta, ¿qué se puede esperar en esta región 4, que parece región 17?

The Economist explica que tener un tráfico más calmado es apenas el inicio de las medidas de protección para los usuarios de bicicletas. Por ejemplo, en gran parte del norte de Europa los ciclistas viajan en carriles protegidos del tráfico de coches, resguardo que se obtiene mediante elementos separadores, como son las hileras de árboles. En ese mismo norte de Europa, en los cruces de caminos más densos, existen luces de tráfico que se activan por las bicicletas y que permiten a los ciclistas cruzar primero que los autos. Con todo, las ciudades estadounidenses que han seguido el catecismo europeo para hacer sus calles más seguras para el ciclismo, no pueden presumir de que la bicicleta sea una alternativa real al auto: Portland, Oregon, tiene la más alta proporción de viajeros en bicicleta de todo Estados Unidos… que sólo se acerca a seis por ciento de los que circulan por razones de trabajo. ¿Qué hacemos con el otro 94 por ciento de las personas que trabajan, que se mueven mayoritariamente en auto o camión? Para Guadalajara, la bicicleta es un medio más de transporte, no una solución a sus problemas de movilidad.

Por ello, para ciclistas, peatones y automovilistas, la medida más acertada para su sana coexistencia es que se vuelvan a ampliar calles, obra pública que desde hace 18 años poco se realiza en Jalisco. No extraña que los gobiernos panistas no amplíen vías ni construyan parques y camellones: el dinero que no se aplica en obra pública siempre puede usarse para los altos sueldos burocráticos, jugosos bonos y viáticos, así como en spots televisivos. En una ciudad donde se necesitan parques, calles amplias, camellones y banquetas anchas, ciclovías separadas del tráfico y espacios de convivencia, habrá Juegos Panamericanos: ampliar calles no permite promover candidaturas, los juegos deportivos sí. Nuevamente se confirma que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen.

 

E-mail: oscarconstantino@gmail.com