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LA TRAGEDIA GRIEGA

LA TRAGEDIA GRIEGA

Jun 19, 2011

Origen del Estado y de la Sociedad:

“Todo Estado está conformado por una asociación de familias que tienden a un bien común, y éste bien es el objeto más importante de esta asociación de tipo política, ya que, como en todas las asociaciones que forma el hombre, sólo hacen lo que les parece bueno. En las familias las bases de las asociaciones se dan, entre el señor y el esclavo, y entre el esposo y la mujer, siendo estas, asociaciones de tipo natural, puesto que la naturaleza ha creado seres para mandar y otros para obedecer, donde el que está dotado de razón y previsión sea el dueño, y el que por sus facultades corporales sea capaz de obedecer y cumplir las órdenes, obedezca como esclavo.”

 

La anterior premisa, plasmada en el tratado La Política escrito por el sabio griego Aristóteles en el siglo IV a.C., define lo que el Estado debe ser y la naturaleza del mismo; entendiendo Estado como: “Conjunto de los órganos de gobierno de un país soberano” (Real Academia Española de la lengua, 22ª.edición)

 

De acuerdo a la definición aristotélica del Estado, los individuos asociados que lo conforman deben de buscar y procurar el bien común para la sociedad a la que representan y cuyos intereses administran, ya que en primer lugar de ésta emanan, lógica tácita por la cual quienes lo hacen serán los más aptos de la sociedad para llevar a cabo tales funciones, apelando siempre a su sentido común y sabiduría, que les permita, primordialmente, distinguir lo bueno de lo malo y así actuar en consecuencia.

 

Señala Aristóteles también que la base de las asociaciones (conformación de una sociedad) es la naturaleza misma, como la conformación de la familia. En la sociedad –nos dice– hay quienes nacen para mandar y otros para obedecer, privilegiándose de ejercer el mandato quienes estén dotados no sólo de un cuerpo sino de la razón, el conocimiento y la visión para hacerse obedecer, siempre velando por la salvedad de a quienes rige, ya que de ellos mismos emana su poder y bienestar.

 

Aristóteles, nacido en Estagira, Macedonia (384 a. C.–322 a. C.), fue uno de los más influyentes filósofos de la antigüedad, de la historia de la filosofía occidental y considerado por muchos como el autor enciclopédico más portentoso en la historia de la humanidad.

 

Fue el creador de la lógica formal, la ciencia política, la economía, astronomía, precursor de la anatomía, la biología, padre creador de la taxonomía (es considerado el padre de la zoología y la botánica) y la lógica. Escribió más de 200 tratados sobre una enorme variedad de temas como metafísica, filosofía de la ciencia, ética, filosofía política, estética, retórica, física; está considerado Aristóteles (junto a Platón) como el determinante de gran parte del corpus de creencias del Pensamiento Occidental del hombre corriente (aquello que hoy denominamos “sentido común” del hombre occidental).

 

Pues bien, ese portentoso sabio griego que nos heredó gran parte de su conocimiento que rige cotidianamente nuestras vidas, si viviera, estaría de luto. La gran obra trágica que ahora vive la grandiosa Grecia implica riesgos funestos que se ciernen sobre esa nación y que re-direccionarán su futuro, muy alejado de la fantasía literaria que la mayoría desearíamos fuera el presente griego.

 

La actual situación económico-político-social de Grecia tiene auténticos visos trágicos; el gobierno del primer ministro Giorgios Papandreu está a punto de colapsar ante la amenaza de la declaración de insolvencia y bancarrota de la nación mediterránea en boca de los organismos financieros internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE) ante las bajas expectativas de recuperación económica según la agencia calificadora estadounidense Standard & Poor’s, quienes comunicaron sobre el crecimiento del riesgo de incumplimiento en el pago de la deuda externa de Grecia, lo que conllevaría a embargos económicos –para empezar– comprometiendo el futuro de las nuevas generaciones del país helénico.

 

La actual situación económico-político-social de Grecia tiene auténticos visos trágicos; el gobierno del primer ministro Giorgios Papandreu está a punto de colapsar ante la amenaza de la declaración de insolvencia y bancarrota de la nación mediterránea.

 

Como antecedente, el domingo 2 de mayo del 2010 el FMI y los países de la Eurozona anunciaron el desembolso de 110 mil millones de euros para los siguientes tres años para salvar a esa nación de la bancarrota, de los cuales, 30 mil millones serían aportados por el organismo internacional.

 

A cambio de la ayuda, Grecia se comprometía a implementar un radical programa de austeridad en su gobierno y sus finanzas, elevando sus impuestos, entre ellos el Impuesto al Valor Agregado (IVA) al 21 por ciento, así como el incremento en el precio de productos de lujo, combustibles, alcohol, tabaco; obviamente dentro del marco de austeridad, los recortes presupuestales del Gobierno en rubros como el gasto social y obras públicas no podían faltar. Esto con el fin de intentar sanear el déficit gubernamental manifiesto.

 

Las expectativas de Papandreu fueron que la sociedad entera apoyaría su decisión pensando en el bien común (¿?). Este apoyo nunca llegó, como se vio inmediatamente después del anuncio de tales medidas con el inicio de masivas manifestaciones en contra del gobierno de Papandreu y su sometimiento a los designios de los organismos financieros acreedores.

 

Las medidas adoptadas por el Gobierno griego posiblemente hubieran sido suficientes en un contexto internacional económicamente estable, pero desafortunadamente las cosas han ido de mal en peor sin excepción de país alguno (ya se analizaba el caso de España en la anterior semana en este espacio).

 

Ante el deterioro de la situación reinante, el pasado miércoles 15 de junio, Giorgios Papandreu ofrecía públicamente su renuncia para facilitar la conformación de un gobierno de unidad nacional con la condición de que quien quedara en su lugar apoye los acuerdos del rescate financiero, negociado con el FMI y la Unión Europea.

 

“Si yo soy el problema, no estoy atado a mi silla”, declaraba el premier Papandreu. “Puedo discutir todo, incluso un gobierno de unidad nacional”, dijo al líder opositor Antonis Samaras, quien había pedido su dimisión al frente del gobierno. Esto se daba en el marco de protestas ciudadanas en las calles, en las que más de 25 mil manifestantes se pronunciaron en contra de las medidas precautorias del Gobierno, necesarias para evitar la quiebra y continuar recibiendo la ayuda del exterior. Ese día también se vivía la tercera huelga general en lo que va del año.

 

El saldo de los enfrentamientos entre manifestantes enardecidos y las autoridades ha sido de decenas de heridos y una creciente ira que aumenta conforme los días se suceden sin haber soluciones reales en beneficio de las mayorías… algo de lo que el Estado tiene como deber, según La Política de Aristóteles.

 

El ritmo de aumento en el déficit fiscal de Grecia: 127.1 por ciento en 2009, 142.8 en 2010, 157.7 por ciento en 2011 y la proyección de 166 por ciento para el 201 (fuente: Banco Central Europeo) es acorde al incremento en miles de la cantidad de personas que protestan en las calles y plazas públicas en las principales ciudades griegas durante los últimos días y van en aumento. En los últimos días se han ido sumando más de 100 mil individuos de diferentes ideologías, profesiones, edades, empleados y desempleados que exigen cambios radicales en su gobierno y sobre sus situaciones de vida.

 

La plaza Sytagma, en Atenas, ubicada frente al Parlamento, así como los alrededores de la Torre Blanca, en Tesalónica, son los escenarios donde ahora se está re-escribiendo el futuro griego en manos de miles de autores que proclaman, tal vez sin saberlo, lo que su famoso antepasado plasmó en sus tratados sobre política, sociedad y Gobierno, donde escribió de las formas puras de gobierno, siempre pensando en el beneficio común y de su contraparte, las formas impuras como la tiranía, la oligarquía y la demagogia tan diseminadas y vigentes a lo largo y ancho de Occidente hoy en día, enquistadas como tumor maligno que amenaza mortalmente la a la humanidad entera.

 

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com