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LA VENGANZA DE BIN LADEN (SEGUNDA PARTE)

LA VENGANZA DE BIN LADEN (SEGUNDA PARTE)

May 15, 2011

“Al Qaeda promete vengar la muerte de Osama Bin Laden”… palabras más palabras menos o leves cambios sintácticos, pero los titulares noticiosos alrededor del mundo informan prácticamente lo mismo desde hace días: la promesa de la organización terrorista Al Qaeda de realizar acciones en venganza a la eliminación de su líder por manos –plomo– estadounidenses el pasado día primero de mayo en la localidad de Abbottabad, Pakistán.

Parece que esta vez no aplicará al suceso el conocido refrán “muerto el perro se acabó la rabia”, y es que, lejos de ser esto lo que se buscaba con el espectacular anuncio de la eliminación del “peligroso terrorista”, lo que se ha desatado es –supuestamente– la desbandada de la red criminal terrorista Al Qaeda (cuya traducción al castellano es “la base”).

Ayman al Zawahiri, quien fuera el segundo de Bin Laden dentro de la organización terrorista, parece ser que actúa por su cuenta desde algún tiempo por el supuesto rompimiento de éste con su entonces líder, Bin Laden. Esto acorde a los informes proporcionados por fuentes oficiales paquistaníes y citada por The Wall Street Journal el pasado 6 de mayo. A esto habría que agregar la presunta información sobre la vida interna de la organización terrorista Al Qaeda en los materiales incautados en la residencia de Bin Laden en Abbottabad; sus miembros, sus planes, sus redes en distintos países y su futuro liderazgo. Con absoluta certeza de todo esto nos iremos enterando conforme pase el tiempo paralelamente a la observación del recrudecimiento de “extremas medidas de seguridad para el pueblo estadounidense” y la defensa de la “democracia” occidental en prácticamente todas partes del mundo –o séase más criminales ataques bélicos a países y personas inocentes– (v.gr. México).

“Su felicidad se convertirá en tristeza”, auguró Al Qaeda al respecto del inesperado júbilo de Estados Unidos generado por la muerte de su dirigente, Osama Bin Laden, en el operativo llevado a cabo por agentes militares de élite en Pakistán. Al tiempo, nuevos datos oficiales sobre el asalto a la residencia de Abbottabad parecen probar que el célebre terrorista tenía un seguimiento más directo de las acciones de su organización de lo que se presumía y estuvo personalmente implicado en la discusión de un atentado contra trenes norteamericanos coincidiendo con el décimo aniversario del 11-S (EL PAÍS; 6/5/2011).

Se ha sabido también que la CIA (Agencia Central de Inteligencia) vigiló la casa de Bin Laden –donde fue muerto– desde otra próxima durante meses. Agentes de esta central de inteligencia destacados en Abbottabad, observaron los movimientos de la casa de Bin Laden para asegurarse de su identidad e identificar posibles aliados y cómplices de Al Qaeda. Utilizando tecnología de gran sofisticación, aunada a la información de satélites y aviones espías, la CIA supo los pormenores del movimiento al interior y exterior de la casa, incluso las conversaciones que allí se llevaban a cabo. De esto podemos inferir la “certeza” de los informes sobre los supuestos planes de futuros ataques de la organización terrorista en suelo estadounidense y en otros países. Es algo parecido a los pretendidos informes que las agencias de seguridad y defensa del Gobierno Federal de Estados Unidos poseía antes de los ataques del 11 de septiembre del 2001, en los que estaban contenidos algunos pormenores de los actos criminales que se llevarían a cabo… cual guión cinematográfico.

AYMAN AL ZAWAHIRI, QUIEN FUERA EL SEGUNDO DE BIN LADEN DENTRO DE LA ORGANIZACIÓN TERRORISTA, PARECE SER QUE ACTÚA POR SU CUENTA DESDE ALGÚN TIEMPO POR EL SUPUESTO ROMPIMIENTO DE ÉSTE CON SU ENTONCES LÍDER, BIN LADEN

Sí, mucha inteligencia, sofisticación y eficiencia –que les cuestan a los contribuyentes miles de millones de dólares anuales– pero dónde están los resultados. ¿Todos esos billones gastados para atrapar a un solo hombre? Si ni siquiera impidieron actos terroristas que dizque Al Qaeda cometió.

A la par del tiempo en que estas impactantes noticias se siguen dando en todo el orbe, son de destacarse también –entre algunas otras– los supuestos fracasos de “protestas islamistas” (sic) aduciéndose en las notas periodísticas que sólo un insignificante número de pakistaníes han participado en tales manifestaciones contra los continuos actos de violación por el Ejército norteamericano a su soberanía territorial, ahora por el operativo con que se dio muerte a Bin Laden sin el permiso del Gobierno pakistaní de adentrarse en su territorio y llevarlo a cabo. Claro que además de ser difundido por todos los medios de comunicación este hecho (la falsa pobre convocatoria a manifestarse) –a interpretarse como que es un mínimo de pakistaníes los que están en contra de la presencia estadounidense, en un país de más de 170 millones de habitantes donde existe un generalizado sentimiento anti-yanqui– es algo digno de celebrarse y gritarlo a los cuatro vientos por quienes son los perpetradores de este e incontables crímenes impíos desde hace casi 10 años en la llamada “guerra contra el terror” –producto de los falconiformes en Washington durante la primera parte del período de “baby Bush” en la Casa Blanca– dejando nefastos resultados para aquel país, con innumerables muertes entre la población civil debido a los continuos bombardeos iniciados –aún no cesados– con la ocupación bélica estadounidense en búsqueda del “engendro maligno de Osama Bin Laden” a unas semanas de ocurrido el ataque a las torres gemelas del World Trade Center, siguiendo los informes de inteligencia de sus agencias de seguridad (¿?) que indicaban de su escondite por aquellas tierras islámico-asiáticas luego de su presunto paso por Afganistán, su pretexto usado por el Gobierno norteamericano para la invasión de otro país árabe islámico, cuya verdadera importancia estratégica es poco mencionada, mucho menos por los habituales mass media cuya propiedad o control está en manos de grupos anglo-sionistas.

Estos manipuladores mass media, el pasado viernes (13 de mayo) –día del cierre de edición de Conciencia Pública– fueron de los primeros en informar acerca de un atentado con bombas en Pakistán ocurrido esa mañana en un campo de entrenamiento paramilitar en el que murieron más de 80 personas y más de 150 resultaron heridas. Las bombas estallaron cuando los recién entrenados cadetes de la Frontier Constabulary, que controla las fronteras del país como una gendarmería, se dirigían a ómnibus y combis para unas vacaciones de 10 días en sus casas, al haber finalizado un curso de entrenamiento de nueve semanas. Estaban todos vestidos de civil, al igual que sus profesores.

Algunos de estos medios de información acusaban a Al Qaeda como perpetrador del deleznable acto todavía sin existir pronunciamiento alguno de su autoría. Varias de estas agencias noticiosas rectificaron después al señalar al régimen talibán como los culpables… “Esta es la primera revancha por el martirio de Osama. Esperen ataques más grandes en Pakistán y Afganistán”, dijo Ehsanullah Ehjsan, un vocero talibán, por teléfono satelital a la agencia AFP.

“Los paquistaníes y las fuerzas norteamericanas deben estar listos por más ataques”, dijo otro vocero talibán a la cadena CNN.

Esto como presunta respuesta a los hechos de muerte de Bin Laden por las tropas de élite yanquis –ya sea por vengar su muerte o por lo violatorio e invasivo del suceso mismo– comenzando así una nueva etapa de la “guerra del terrorismo” en la que veremos muchos más crímenes de lesa humanidad, ya sea a manos de supuestos –mejor dicho ficticios– grupos fundamentalistas islámicos o por nuevas facciones de Al Qaeda –algunas de ellas comandadas por su nuevo líder, el egipcio Ayman Al Zawahiri– siempre con el doble juego de Washington.

Lo que sí es digno de aplaudirse en este juego macabro (más nunca de premiarse) es la maestría en el diseño de la concatenación de los eventos mencionados y los que vendrán. El mismo viernes 13 los sondeos de opinión sobre la popularidad de Obama mostraron una caída importante con referencia a la anterior semana en la que se informó en este mismo espacio que su índice de aprobación era de menos ocho (-8), habiendo retrocedido esta semana a menos doce (-12) a pesar de sus populistas declaraciones a su paso por Texas en la frontera con México acerca de una reforma migratoria para los millones de indocumentados en Estados Unidos, buscando de manera por demás obvia, recobrar las simpatías con las minorías étnico-raciales, principalmente la latina (la más grande todas) con miras a las elecciones presidenciales del 2012 buscando reelegirse para un segundo período en la Casa Blanca.

Después de todo, la paciencia sí es una gran virtud. El haber esperado el momento justo para masificar la muerte de Bin Laden –ocurrida ya hace algunos años por razones de salud, según versiones cada vez más sonadas– ha producido y seguirá produciendo ricos dividendos para quienes continúan avanzando en el tétrico juego de la vida y la muerte en Oriente…

 

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com