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Las comparaciones son odiosas

Las comparaciones son odiosas

Mar 12, 2011

No hay nada que choque más a nuestras amadas autoridades que nos anden comparando, para eso no necesitamos bules para nadar, en cuanto nuestro Gobierno, en todos sus niveles y dependencias, da una buena noticia siempre hay algún infame extranjero, aunque a veces también es nacional quien da una valoración contraria y eso no se vale, tanto que se esfuerzan nuestros impolutos líderes en mejorar la percepción que han lanzado una andanada de anuncios publicitando nuestros éxitos.

En lo que yo creo que si podemos reclamar, que tenemos el primer mundial en anuncios en los medios, esta percepción no es mía, me la hizo ver un catedrático español que todo el tiempo viaja por todo el mundo y ha venido muchas veces a nuestro país y vive azorado de la cantidad de anuncios gubernamentales, de todos los colores y niveles, que abruman al público. Por mencionar uno al azar, el anuncio de la inversión “histórica” en carreteras, hasta donde recuerdo en el tiempo de Fox vimos la inversión histórica en carreteras, Zedillo anunció inversión histórica en carreteras y Salinas también, de manera que yo las busco porque de seguro no le tocaron a Jalisco. No soy muy viajero pero el otro día fui a Almost Watch Castle (Casimiro Castillo para los que no entiendan a Shakespeare), carretera que hace cuando menos cinco años están anunciando su terminación y mi viaje fue un desastre por la carretera, a menos que la estén destruyendo primero para después construirla, si es así van muy bien. Mi siguiente viaje, para el 2013 si es que ya la repararon.

Otra característica nuestra es que a los mexicanos si no nos gusta el resultado de algún estudio, inmediatamente sacamos el nuestro con el que seguramente lograremos mejores resultados, así en el informe anual de la OCDE tradicionalmente nos califican en último lugar en materia educativa entre los países miembros de la citada organización, sólo porque parecen tener razón nos aguantamos varios años, pero ya fue mucho, por eso a alguien se le ocurrió la brillante idea de sacar una prueba nuestra: La prueba Enlace (desde luego con la lógica ganancia) en la que obviamente no vamos a salir bien –entre otras cosas porque nadie la creería– pero así salimos mejorcito, lo que tampoco es creíble, pero alguien goza los contratos y damos al tlatoani mejores noticias, noticias que le alegran la vida sobre todo cuando tiene tan pocas noticias buenas que por cierto no las cree, porque bien sabe que no son ciertas.

Pero los perversos extranjeros continúan haciendo sus malignos estudios (por eso nuestro amado señor presidente fue a chimolearle a Obama que el tal Carlos Pascual dijo esto que Pascual hizo lo otro, que anda de mitotero con Assange; desde luego que el senador de Illinois no lo peló y le dijo que esto, que lo otro, que fue y que vino, pero el embajador se queda), pues una entidad denominada World Justice Project (worldjusticeproyect.org) dedicado a meterse en los asuntos ajenos hace cada año un estudio de la justicia en el mundo con varios parámetros, primero separa cuatro grupos, dependiendo del nivel económico y aunque nuestro incombustible dirigente en las luchas contra la perversidad dijo esta semana que estamos requetebién de lana (¿estamos Kemo Sabe?) estos malévolos estudiosos no nos pusieron entre el grupo de los ricos, pero no nos fue tan mal nos pusieron entre el grupo alto de ingreso medio –con lo que Cordero podría tener razón, aunque también tenemos que decir que para efectos estadísticos el ingreso de Slim se divide entre todos, lo que de cierto sirve pata mejorar– nos compararon en nueve temas con Polonia, Turquía, Sudáfrica, Croacia, Bulgaria y Argentina, los que según el discurso oficial no nos parecen competencia, pero vista nuestra realidad económica son los tocan.

No sacamos ningún primer lugar en las nueve materias, quedamos de segundo lugar en dos materias, en leyes claras –lo que no comparto– y en transparencia cosa que sí comparto ya que yo sostengo que somos el país más transparente del mundo, nos enteramos de todas las transas, lo que sucede es que sabiéndolas no pasa nada, nada más nos quedamos con el arguende. Obtuvimos un tercer lugar en que se encuentran legalmente limitados los poderes del Estado, bella teoría.

Tenemos dos sextos lugares, en orden y seguridad y en derechos fundamentales, lo que es más que cuestionable y cuatro séptimos lugares de entre los siete países examinados obtuvimos dichos éxitos en corrupción, en reglas efectivas y administración, acceso a la justicia civil y efectividad de justicia criminal y eso que no alcanzaron a ver “Presunto Culpable”. Por tanto me permito sugerir que la Secretaría de la Función Pública, que es más inútil que un abrigo en el trópico haga una prueba en estos temas, siempre con el ánimo de mejorar.