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Las generaciones actuales cada vez se sienten mejor en Internet

Internet es la Red planetaria por excelencia, capaz de conectar a todos sus moradores, en igualdad de condiciones. Su tendencia a mundializar y su poder de movilización, por ejemplo puesto a prueba en las revueltas del Mundo Musulmán, están transformando a la sociedad del siglo XXI.

Paradójicamente, podría estar dando a luz a otro perfil de individuos autosuficientes, encerrados en sí mismos, pegados a sus múltiples pantallas (laptops, celular, tabletas y PC) desde donde se relacionan socialmente, se informan, compran, realizan gestiones o se divierten. Sin salir de su habitación, estos nuevos ermitaños digitales tienen a su disposición una oferta de ocio casi infinita, desde películas a música y videojuegos. Y todo lo hacen gratis o casi gratis.

En ese nuevo ecosistema sociolaboral salido de la recesión del 2009 y con señales de que va a quedarse durante mucho tiempo, Internet está demostrando ser mucho más flexible. Su oferta no sólo es más variada y accesible que la del mundo físico sino muchísimo más asequible. Legal o ilegalmente, lo cierto es que desde el mundo virtual se está creando un creciente catálogo gratuito (o a precios muy bajos) de mercancías y servicios. Un mercado de bajo costo más adecuado a las nuevas economías de las generaciones X, Ninis, desempleados y jubilados, quienes para ser sinceros tienen (tenemos, para qué lo niego) escaso poder adquisitivo y pocas esperanzas de mejorarlo a medio plazo.

La relación entre el uso de Internet y los movimientos macroeconómicos, como el desempleo o la evolución del PIB de una nación o del mundo aún no se han estudiado, pero lo cierto es que la recesión del 2008 y 2009 no pasó factura a la actividad en la Red, sino todo lo contrario. El volumen del comercio electrónico bate récords y aumenta cada año en todo el planeta.

En países como México el consumo de contenidos de la Web o el uso de redes sociales se ha disparado. Sería arriesgado decir que Internet y, en particular, las redes sociales son un refugio frente a la crisis, pero parece que se ha convertido en un asidero para al menos sentirse, integrados, enganchados aunque sea virtualmente a la sociedad que los desplaza laboralmente, socialmente, culturalmente. Es una tablita de salvación de la que no disponían anteriores generaciones.

Tenemos tiempo solo para cinco o seis amigos cercanos y esas son las personas con las que seguimos socializándonos en persona. Pero cuando atravesamos una crisis personal o profesional es mejor que todo el mundo se encuentre al tanto a través de Facebook o Twitter y pueda ofrecer apoyo. Frente a este optimismo, otros piensan que la irrupción de las redes sociales restringe la sociabilidad natural. Más evidente que las disquisiciones antropológicas es la realidad de la Red como un mercado de servicios y mercancías más igualitario; la Web permite democratizar la información, existe un mejor acceso a ofertas y un gran conocimiento de lo que se está comprando. Sin lugar a dudas, es una forma de optimizar los presupuestos y contar con ventajas que antes no se tenían. Internet hace que la sociedad sea más igualitaria gracias a que se pone al mismo nivel de información a todo el mundo.

Sitio permite insultos anónimos contra cualquier miembro de Facebook

“(Fulanita) es muy mala madre. Lo siento por su hijo”. Alguien anónimo dejó este comentario, enlazado directamente con el perfil en Facebook de (Fulanita) en la página AboutEveryone.com. No se sabe quién opina, ni si es verdad ni mentira. Sólo se sabe quién es Trish, porque este comentario sale debajo de un enlace a su perfil en la red social.

Si Facebook ya era un radiopasillo para chismes, etiquetar fotos o visualizar contactos de otros contactos, ahora AboutEveryone pone las cosas peor, mucho peor. Esta Web permite hacer comentarios sobre personas, grupos o empresas que estén dadas de alta en esta la red social.

Basta con introducir el enlace directo a cualquier perfil para que AboutEveryone brinde la oportunidad a los internautas de declarar su amor u odio hacia quien sea, alabarlo, criticarlo o directamente insultarlo, sin que la víctima sepa de dónde vienen los tiros ni pueda esquivarlos de ninguna manera. La página no requiere registrarse para empezar a hablar de terceros sin dar la cara. De hecho, quien entra en AboutEveryone puede ver en vivo y en directo todo este batidillo de “opiniones”. Hasta el momento, la mayoría de comentarios son despectivos hacia terceros, aunque también hay comentarios de “prueba” de curiosos usuarios que aún no pueden creer que exista esa nueva arma, y de manera tan sencilla.

Algunos ya se han dado cuenta del peligroso juego de esta Web y prefieren advertir a futuros comentaristas. El sitio preserva el anonimato de quien lo usa y ellos mismos para registrar el dominio en Internet, han acudido a una empresa que oculta la identidad del titular y aparece ella en su lugar en los directorios públicos de los citados registros.

En el sitio introduce una consideración preventiva: son simples operadores de un servicio y no editores de los contenidos, y no son responsables legales de lo que introduzcan terceros. ¿Tendrá una respuesta Facebook?

E-mail: barrosromo@gmail.com