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Latin America’s American Dream

El Promotional Tour (visita promocional) del Latin American’s American DreamNightmare, instead- de Barack Obama a tres países latinoamericanos (Brasil, Chile y El Salvador) ha tenido un rotundo éxito… claro que no para él ni para los intereses que representa tan dignamente. Como prólogo a su arribo a los países que lo recibieron como buenos anfitriones –a pesar de saber que abrían la puerta al “Lobo Feroz”– estuvieron apostados miles de manifestantes repudiando su presencia en Latinoamérica.

 

Por más que trató en sus discursos públicos –como parte de sus estratagemas militares– de generar simpatías y buscar el aplauso espontáneo, no lo logró. Sus palabras sonaron huecas, anacrónicas, incluso hasta insultantes a la inteligencia por la historia de horrores, desolación, violencia y muerte legada por el “espíritu libertario” estadounidense a nuestra América Latina principalmente en las décadas de los setentas y ochentas, cuando más ocupados estuvieron en la imposición de la “democracia” –en la acepción imperialista gringa– en el hemisferio hispanoparlante.

 

En Río de Janeiro, Obama habló del “extraordinario ascenso de Brasil” que como lo sabemos, ha alcanzado un lugar privilegiado en el nuevo orden geopolítico no sólo de América, sino mundial –recordando que Brasil, junto con Rusia, India y China (BRIC) conforman un bloque de importante contrapeso que cada vez se consolida más fuertemente en una alianza estratégica tanto en lo económico como político y militar en oposición al anglosajón–. Sin embargo –y a pesar de descoserse en elogios hacia su emergente imagen de modernidad latinoamericana– Obama tuvo que escuchar el reclamo que la novicia Presidenta, Dilma Rouseff, hizo respecto a las medidas proteccionistas que Estados Unidos aplica a Brasil, a través de tarifas y subsidios que han constituido un fuerte obstáculo a la economía de ese país. (¡..!)

 

El escritor argentino Atilio Boron afirma que a Obama: “…lo que […] más le interesa en su calidad de administrador del imperio es avanzar en el control de la Amazonía. Requisito principal de este proyecto es entorpecer, ya que no puede detener, la creciente coordinación e integración política y económica en curso en la región y que tan importante han sido para hacer naufragar el ALCA en 2005 y frustrar la conspiración secesionista y golpista en Bolivia (2008) y Ecuador (2010). También debe tratar de sembrar la discordia entre los gobiernos más radicales de la región (Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador) y los gobiernos ‘progresistas’ -principalmente Brasil, Argentina y Uruguay…”

“Para los más osados estrategas estadounidenses la cuenca amazónica, al igual que la Antártida, es un área de libre acceso en donde no se reconocen soberanías nacionales…”. (Trataremos el tema de la estrategia de la militarización estadounidense de la Amazonia próximamente, aquí en Visor Internacional…)

 

En Chile, las cosas no fueron muy distintas, sólo que encontró a una sociedad civil más fuerte, organizada para manifestarse en contra de Obama y su promotional tour con objetivos específicos, entre ellos: 1. Buscar la entrada por la vía legislativa-institucional chilena del titán Monsanto con sus funestos productos transgénicos, que buscan promover –implantar– en todo el mundo para continuar la construcción del andamiaje propicio para las políticas eugenénicas del Nuevo Orden Mundial, neutralizando el desarrollo autosuficiente y sustentable de los pueblos, y modificando la estructura misma de nuestro ADN; 2.Asegurar los Derechos de Autores contra la piratería –a fin de salvaguardar el sistema económico neoliberal vigente–. 3. Regulación al comercio de los medicamentos (aumento de precios); 4. Promover la energía nuclear –construcción de plantas generadoras, entre otras cosas– acompañado de sus principales lobbyists (cabilderos) en el tema de la venta de tecnología y capacitación de este tipo.

 

Hay que reconocer no sé si su valentía o su gran desfachatez al plantarse en Santiago –capital de la República Chilena– a emitir discursos –peroratas, mejor dicho– sobre la democracia y libertad, así como la unión del continente americano y la cercanía del Gobierno estadounidense con éste país del Cono Sur, al haber sido el Gobierno de Washington –en la dirigencia de Richard Nixon– cuando en 1973 concretaron el golpe de estado liderado por el general Augusto Pinochet –apoyándolo con armas, mercenarios y dinero proveniente de la capital estadounidense– al demócrata y popular Gobierno del heroico presidente Salvador Allende –primer mandatario socialista en el mundo que accedió democráticamente al poder– pero que firmó su propia sentencia de muerte –asesinato– al emprender grandes acciones de transformación para el pueblo chileno, entre ellas la nacionalización del cobre, explotado en ese momento –y como continuó después– por las afiladas garras del imperialismo anglosajón –recordando que Chile es el primer productor de cobre en el mundo–.

 

El actual presidente de Chile, Sebastián Piñera, economista y multimillonario empresario –catalogado en el lugar 488 entre los hombres más ricos del mundo, con un capital estimado en 2,400 millones de dólares, según la revista Forbes– perteneciente al partido político de derecha Renovación Nacional, representa una puerta abierta para los intereses neoliberales principalmente anglosajones. Con gran astucia y excelente estrategia, ha sabido venderse al pueblo chileno y a la opinión pública mundial utilizando tácticas populistas, como el mundialmente conocido rescate de los 33 mineros de San José de Copiapó, atrapados a 700 metros de profundidad. Ese evento le vino como anillo caído al dedo en su primer año de mandato presidencial. ¿Qué coincidencias tan afortunadas para él y sus intereses, no es cierto?

 

Ya en El Salvador, Barack Obama tuvo la representación más simbólica dentro de su Latin America’s American Dream: Promotional Tour 2011, al visitar el mausoleo de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, asesinado en marzo de 1980 mientras oficiaba misa. Arnulfo Romero era un feroz crítico de las prácticas represivas del ejército salvadoreño durante el gobierno del General Carlos Humberto Guerrero –apoyado por el de Washington–. A su muerte se convirtió en un símbolo internacional de la lucha por la democracia y los derechos humanos. La agenda bilateral en San Salvador se centró en la seguridad y lucha contra las drogas, dada la “creciente influencia que tienen los grupos narcotraficantes de México y América del Sur” en el llamado “triángulo norte” (Honduras, El Salvador y Guatemala).

 

“Es un problema que nos ataca como región, y por eso estamos desarrollando una estrategia regional”, dijo el presidente Mauricio Funes (emanado del FMLN), quien enfatizó que “la mejor manera de reducir la delincuencia en la región es mediante la inversión en políticas sociales”.

 

El Salvador continúa siendo uno de los países más violentos del mundo, con una tasa de homicidios de 52 por cada 100 mil personas, cinco veces el promedio mundial, según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El miércoles 23 en San Salvador –capital de la nación centroamericana– Obama anunció la creación de una “Alianza para la Seguridad Ciudadana en América Central” con un fondo de 200 millones de dólares que aportarán Estados Unidos y otros países europeos y latinoamericanos. “Dedicaremos 200 millones de dólares para apoyar los esfuerzos en la región, incluido el atajar las fuerzas económicas y sociales que encaminan a los jóvenes hacia la delincuencia”, dijo Obama. A esta agenda estadounidense en su gira por los tres países latinoamericanos, debemos darle la adecuada lectura; no la que los mass media nos ofrecen o quieren imponernos, sino la real.

 

Los tres países representan puntos neurálgicos en la geopolítica americana, además de ser lugares de estratégicos recursos naturales, tales como metales, minerales, maderas, grandes yacimientos de agua dulce, petróleo, gas natural, la mayor biodiversidad del planeta, inmensas regiones de cultivos para biocombustibles –como el etanol– y producción de alimentos, etcétera, etcétera. Si observamos un mapa de América latina, podremos observar cómo se comienza a esbozar una red anglosajona de contención comenzando desde México –en medio de una pinza– para evitar el avance democrático real de los pueblos latinoamericanos.

 

La recién prometida “ayuda” de 200 millones de dólares (¿?) por Obama para la región centroamericana, no es otra cosa que pan con lo mismo… como nosotros aquí en México con la Iniciativa Mérida, cuyo fondo es el posicionamiento militar de los halcones del imperio, buscando crear nidos estratégicos para, llegado el momento, atacar en una táctica envolvente a los neonatos cóndores y aguiluchos en América Latina.

De nuestra visión y contra-estrategia dependerá que esto se dé o no.

(Y mientras esto sucede… las bombas siguen cayendo sobre el inocente pueblo libio…)

 

E-mail: albertogomez.consultor@gmail.com