Portal informativo de análisis político y social

LETRA ESCARLATA

LETRA ESCARLATA

Nov 5, 2011

El asesinato del presidente municipal de La Piedad, Michoacán, debe poner la alerta de las acciones narco políticas. Previo a las elecciones de Michoacán los ejecutores dan una lección que raya en la impunidad. En este país ya se mata a quien se quiere a pesar de que se sea un día “normal”, en una avenida principal, a una hora cotidiana y aunque se esté rodeado de otras personas. Es una muestra de poder que nos tiene que situar en la dimensión de que éste ya no es el lugar donde crecimos.

Jalisco no se exime de esa influencia, por muy lejos que se nos quiera aparentar.  Municipios vecinos de Michoacán y Zacatecas de un lado, Nayarit y Colima de otro, saben que prevalece la ley de la criminalidad.

Ahí en Michoacán, Calderón inició su guerra sangrienta hace casi años; Michoacán fue el escenario de aquel atentado en pleno grito, parteaguas de lo que actualmente somos testigos; Michoacán a unos días de las elecciones, con la hermana de Calderón al quite, es la muestra del fracaso de las acciones bélicas.

Como en este país no hay liderazgos que hagan contrapeso, y los partidos de oposición viven en el limbo de algún día regresar a comandar la nómina, hoy tenemos escenarios donde priva la anarquía.

Curiosamente, sitios donde el Ejército tiene una influenza, las fuerzas del mal no han sido vencidas; Michoacán y Chihuahua, son ejemplo de una falta total de estrategia. Ya es conocido el Plan Calderón de suspender las elecciones en esa entidad, que de por sí ha tenido que seguir con sufragios extraordinarios.

Michoacán es el estado fallido. Pero al margen de esas expresiones, en el otro punto de la balanza, está una economía que transita en la frontera de cristal de la crisis.

México no ha querido verse en el espejo del movimiento de los Indignados, que cada vez se acerca más a nuestras regiones.

El hecho en sí, el de los Indignados, ha estado encabezado –esencialmente– por supuestos grupos ciudadanos que compraron la promesa del liberalismo y se han visto en la realidad: los capitales que circulan el mundo y circundan el crecimiento, han caído en manos de las clases políticas.

Cuando es el Gobierno –en cualquiera de sus variantes– el promotor de la ilegalidad, entonces se envía un mensaje de la falta de equilibrio.

La famosa Caseta de Tonalá, por ejemplo, es un problema que no se ha resuelto, que refleja que hay ciertos poderes inamovibles y un sistema que tiene a los poderes juagando sus propias partidas. Pero no puede ser el propio Gobierno –como el de Jalisco– el que promueva la ilegalidad de pagos que salen de la manga de un presupuesto.

Toda esta mezcla asesinato de un presidente municipal una guerra sin ganancia-los Indignados-Tonalá, tiene el común denominador de la falta de un enfrentar los problemas desde la raíz. Se nos confunde en los Medios y se alienta la especulación de la certidumbre.

Calderón, volviendo a él, ha tenido la oportunidad de remediar, pero cae en su propia desgracia de no buscar la cohesión. Se pelea con los empresarios, con las víctimas, con los gobernadores, con los universitarios, y no entiende el mensaje que se escribe con sangre.

Solo que ésta no es la A, la letra escarlata, de Adulterio, de la novela de Nathaniel Hawthorne, sino de Asesinatos, Ausencia, Abismo.

El peor error de la clase política mexicana no el cúmulo de tranzas que se hacen a diestra y siniestra, sino que quieren hacernos creer que vivimos en el país de ensueño. Veintiocho presidentes municipales asesinados en un sexenio bañado en sangre, deberían ser suficiente para el juicio de la rendición de cuentas, pero eso aún no ocurre aquí.

 

E-mail: leonardo@epicentroinformativo.com