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LIDERAZGOS CIUDADANOS AL PODER

LIDERAZGOS CIUDADANOS AL PODER

Ago 13, 2011

Porque los ciudadanos ya estamos hartos de tanta mugre, corrupción, simulaciones y omisiones en el quehacer gubernamental, rechazamos contundentemente a todos aquellos candidatos a puestos de elección popular que mientan a toda hora, en todo momento y en todo lugar, porque quien engaña en lo poco, más aún lo hace en lo mucho, por lo que socialmente repudiamos sus acciones a través de negarles el voto que nos están rogando a costillas de nuestros impuestos.

 

O peor aún, que caracterizándose por ser deshonestos y corruptos, hayan acumulado fortunas a espaldas de los contribuyentes, a través de prestanombres, sus familias, cuates, amigos o incondicionales, como se sigue haciendo hoy en día… y todavía se atreven a poner “su linda carita” de responsables y competentes, interesados en los problemas comunitarios, deseosos de servir a los ciudadanos (¿qué no era servirse?) y dueños de las respuestas que necesita la población, cuando son evidentemente todo lo contrario.

 

Hoy sin duda es el momento histórico de premiar a quienes efectivamente han cumplido con sus responsabilidades y compromisos públicos, de apoyar a quienes no se han enriquecido con el erario público, de impulsar a los que probadamente están dispuestos a entregarse a las causas sociales, pero también de castigar a los que mienten una y otra vez, a quienes roban a despoblado a la ciudadanía, a los que negocian con los malandrines y se aprovechan de los cargos públicos para promocionar sus criminales intenciones de seguir abusando de la generosidad y buena voluntad de los electores.

 

Los hechos están a la luz del escrutinio público de los ciudadanos, ya sabemos quién miente, quién roba, quién engaña, quién simula; evidentemente actuaremos en consecuencia a la hora de emitir nuestro voto el próximo 1 de julio del 2012… que si no queda opción alguna por cual decidir, entonces habrá de cruzarse la boleta de lado a lado o votar por algún personaje sin partido político alguno en el espacio específico que existe para ello, a fin de que ningún instituto político aproveche el abstencionismo para ganar solamente con sus votos incondicionales y se quede el registro histórico de amplia participación ciudadana, a la que sin advertir alternativas, optó por repudiar el proceso electoral, anulando completamente su boleta o votando por algún otro ciudadano que resulte sorprendido.

 

Imagínese usted que repentinamente resultara que la noche del 1 de julio, los ciudadanos descubriéramos la enorme y mayoritaria coincidencia de llevar al poder presidencial, estatal, municipal o legislativa a ciudadanos ejemplares y sin intereses políticos, a los que premiáramos por su trayectoria y sensibilidad social.

 

¿Verdad que resultaría interesante vivir la experiencia y esperanza de llevar a Los Pinos a gentes de la talla del premio Nobel, Mario Molina, el académico Juan Ramón de la Fuente o el primer astronauta mexicano, Rodolfo Neri, por sólo demostrar que para gobernar no se necesita andar tenebreando en los partidos políticos o pertenecer a una obscura camarilla?

 

¿A poco no le encantaría confiar la Gubernatura del Estado a personajes de la talla del empresario Guillermo Martínez Güitrón, o el ideólogo Efraín González Morfín o el periodista Jaime García Elías, probadamente honestos y visionarios? ¿O de exitosos liderazgos ampliamente aceptados por la comunidad como los casos de Trino Padilla, Juan José Frangié, Pedro Gómez Limón, Pablo Lemus, Luis David González, Mauro Garza, Juan Mejorada o Ricardo Villanueva?

 

¿Qué tal si votáramos por mujeres de la trascendencia de Lorena Ochoa o Ximena Navarrete, o los pantalones de Trinidad Terrazas Gastélum (La Tía Trini), María Guadalupe (Pupi) Ramírez Fruchier o Alma Valdés Salas para alcaldesas metropolitanas?

 

¿E incluso al mayor Trinidad López Rivas para senador o el empresario Ignacio Lapuente Rodarte para diputado federal o el analista Jorge Unzueta López para regidor, a la luz de su raigambre ciudadana y alto compromiso social? ¿Qué le parece?

 

Total, si a última instancia estos personajes de la sociedad mexicana ganan la elección, las autoridades electorales se verían obligadas a llamarlas al servicio público, ahora sí que por aclamación popular y estaríamos seguros de que velarían decididamente por el interés colectivo y no por el de grupúsculos o Partidos políticos. A menos que la ignorancia, conveniencia y complicidad se vuelvan mayoría y nos quiera confirmar con que en realidad tenemos el gobierno, los candidatos, los partidos políticos y hasta la sociedad que nos merecemos.

 

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