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Logra Alfaro último reintegro en Canaco

Hasta ahora que Miguel Alfaro Aranguren concluía su segundo año de dirigir los destinos de la Cámara de Comercio de Guadalajara, muchos de sus adversarios comprenden que las condiciones financieras de la institución, reclamaban con indispensable urgencia a un presidente de su talla y competencia, por lo que no dudaron en refrendar por última vez su permanencia al frente de dicho organismo, que concluirá en marzo del año de 2012.

Evidentemente, en la más que centenaria Cámara de Comercio pedían a gritos a un contador público, a efectos de que gozando de la confianza de sus correligionarios, pudiera emprender los cambios y ajustes que resultaban necesarios, más allá de requerir a un presidente empresario o a un presidente “socialito”, que todavía algunos demandan.

Cambios que implicaron incluso la salida del director José Cárdenas Díaz, que ni remotamente se le parecía a su antecesor, don Enrique Varela (a quien quiso imitar nada más en su permanencia en el cargo), además de la salida de otros funcionarios y empleados que no precisamente aportaban mucho, aunque tales circunstancias también provocaron al mismo tiempo injusticias y desatenciones (como reducir salarios y prestaciones, u omitir el pago de comisiones y compensaciones) con buena parte del personal eficiente y con la camiseta puesta de la instancia gremial, que sin duda sigue siendo todavía considerada, “la bisabuela de los tapatíos”.

Incluso se llegaron a cometer abusos y excesos, sobre todo en la contratación de nuevos funcionarios con muy altos salarios y pocos resultados, eso sí, con abolengo empresarial, pero ilusos e incompetentes, que ofendieron sobre manera a quienes han entregado su vida y efectivos dividendos a la institución.

Hoy en día Miguel Alfaro puede salir con la cara en alto para rendir un saldo positivo a la organización que representa, a pesar de las dificultades y complicaciones que se le han presentado para llevar orden a la institución que sin duda alguna seguirá representando hasta el 2012; pero también aceptando con humildad las equivocaciones y tropiezos que han cometido, sobre todo algunos de sus cercanos subordinados que desconocen los valores y mística de servicio en el organismo empresarial con mayor raigambre y respeto en el Occidente del país.

Servir en la más que centenaria Canaco tapatía es no tan sólo servir a los comerciantes tapatíos, sino también servir a los ciudadanos que habitan su ciudad, mantener el orden y el respeto entre sus semejantes, guardar la cordura y la sensatez, preservar las buenas costumbres y sanas tradiciones de sus habitantes, así como reconocer a quienes han engrandecido a Guadalajara y honrado su ciudadanía.

Afortunadamente, con la prudencia y sabia intervención de Miguel Alfaro, los problemas están quedando atrás y se están enmendando los errores y tropiezos, naturales en todo quehacer humano; hoy en día su indispensable presidente trabaja en la conciliación de las diferencias y se apresta a emprender en esta última parte de su gestión como líder comercial, a catapultar a su alma mater empresarial y reiterar la fortaleza que la distingue como la más representativa en el sector privado.

Cierto es que muchas veces el ejercicio de la representación gremial, al igual que en la política, sus acciones son incomprendidas; pero al paso del tiempo, se advierten con justa dimensión, sobre todo si en el camino se enmiendan los errores…

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