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LOS “DIPUPATOS” LE TIRAN A LAS ESCOPETAS

LOS “DIPUPATOS” LE TIRAN A LAS ESCOPETAS

Ago 7, 2011

“Asesórese”, pidió el senador Francisco Arroyo a Javier Sicilia. Además de pedante, la recomendación es torpe, ya que el vicepresidente de la Cámara Alta asume que los ciudadanos no entienden que aprobar en lo general la Ley de Seguridad Nacional implica que los legisladores están de acuerdo –al menos en lo principal– con esa bazofia jurídica. Aunque Josefina Vázquez Mota lo niegue, este primer paso del Poder Legislativo es un engaño y una traición al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad: si fueron reservados todos los artículos para su revisión y discusión, ¿por qué aprobar en lo general la Ley de Seguridad Nacional? ¿Qué aprobaron los diputados? ¿El nombre de la norma? ¿El número de artículos? ¿O querían darle atole con el dedo a Sicilia y el poeta les estrelló su menjunje en la cara? Los que tendrían que leer –y asesorarse– son los legisladores, ya que existen otras vías para analizar el contenido de una iniciativa sin caer en el mecanismo tramposo que urdieron, aunque los panistas José González Morfín y Felipe González se llamen a sorprendidos.

El tema es si en verdad se necesitan las reformas fiscal, política y de seguridad que insistentemente impulsan el presidente Calderón y sus panistas. La respuesta es un no rotundo, las reformas pretendidas son, a lo mucho, cómodas para Calderón y los grupos de interés que lo respaldan. Para los mexicanos comunes son perniciosas.

La demagogia impulsa las llamadas candidaturas ciudadanas –en realidad son independientes o sin partido–, con lo que se abre la puerta a que pseudoiluminados, mandarines del poder económico o “juanitos” al mayoreo terminen de enlodar la ya muy envilecida vía político-electoral mexicana. Las reformas propuestas se parecen a las ventas en paquete –donde ofrecen un buen producto y 15 porquerías, pero se deben comprar juntas–. No hay duda de que se necesita un Senado más delgado –sin distorsiones de primera minoría ni representación proporcional–, que la representación proporcional en la Cámara de Diputados ya no tiene razón de ser y que nos cuestan demasiado dinero los partidos enanos. Sin embargo, nada garantiza que esos temas –los buenos– se incluyan en la reforma y sí es bastante probable que incluyan las 15 porquerías para beneficio de los políticos de siempre.

Lo mismo puede decirse de la reforma laboral y fiscal. Los políticos ofrecen libertad sindical –la mercancía buena– pero de contrabando meten suciedades como limitar salarios caídos –cuando es una huizachada común alargar los juicios laborales para reventar a los empleados despedidos injustificadamente–, así como los despidos exprés sin indemnización, la institucionalización de los perversos contratos trimestrales cuando subsiste la fuente de trabajo y otras lindezas dignas de la más abusiva época porfirista. Se entiende que desde el PAN busquen beneficiar a los grupos que los han acomodado en el poder, pero es absurdo que el PRI apoye estas iniciativas cuando su reserva de votos se encuentra en los empleados y pobres a los que perjudican estas “ideotas” legislativas.

Vicios semejantes se encuentran en los temas de seguridad y procuración de justicia. Tuvo que venir la Corte Suprema a confirmar lo que dice la Constitución en materia de fuero militar, ello demuestra que no hay falta de marco normativo, sino de ganas de aplicar la ley de forma igual para todos. Al igual que sus cófrades estadounidenses –los del Partido Republicano– con la Ley Patriota, en el PAN buscan que la Ley de Seguridad Nacional venga a paliar –con la supresión de libertades– las deficiencias provocadas por la corrupción y desmonte que los panistas ejecutaron contra los sistemas de inteligencia, seguridad nacional y procuración de justicia durante estos doce años. Ahora lloran como cobardes lo que no supieron defender como estadistas, con el agravante de que pretenden sustituir con fuerza bruta lo que perdieron en agudeza e inteligencia.

Así como Calderón inspira su política en la de George W. Bush, este sainete de las “reformas urgentes” evidencia que ahora los dipupatos le tiran a las escopetas ciudadanas y replican el discurso represivo y autoritario del Poder Ejecutivo: y así quieren que voten por ellos en 2012…

 

E-mail: oscarconstantino@gmail.com