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LOS HOMBRES DEL PODER | ¿A poco no podemos contra la violencia?

LOS HOMBRES DEL PODER | ¿A poco no podemos contra la violencia?

May 9, 2015

A propósito de la decisión del gobierno federal de orientar su fuerza en la llamada «Operación Jalisco» y desarticular al Cártel Jalisco Nueva Generación, mucha tinta se ha gastado en este tema y sus derivaciones, así como el gran poder que este grupo ha alcanzado durante los últimos cinco años y que se ha convertido en un peligro para el estado entendiendo éste como expresión de monopolio de la fuerza y la represión que la ley le faculta.

Se dice que el crecimiento de este grupo se dio en un contexto en el que las fuerzas federales estaban muy ocupadas enfrentando a otras organizaciones criminales que desestabilizaron a las instituciones de Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León, Michoacán y Guerrero, que serían las cinco entidades en las que el Estado mexicano desde el gobierno del presidente Felipe Calderón tuvo que hacer uso de su arsenal para rescatar la vigencia de la gobernanza.

 

Jalisco se asemeja más a Nuevo León

Monterrey

Monterrey

 

La situación de Jalisco se podría asemejar más a Nuevo León que a Michoacán, Guerrero, Tamaulipas y Chihuahua. Tengo la convicción que cuando el Estado como gobierno toma una decisión de enfrentar a un grupo del crimen organizado sea cual sea su origen, no existe poder que lo pueda frenar. La historia así nos lo demuestra. Se pueden tardar meses o años, pero tarde o temprano el grupo que se pasó de la raya con la pretensión de poner de rodillas al Gobierno-Sociedad tiende a ser derrotado.

Así sucedió en Ciudad Juárez y el Estado de Chihuahua asolada por los cárteles que llegaron a generar escenarios dantescos. Ciudad Juárez se convirtió la ciudad más violenta del mundo con una cifra de homicidios de 200 por cada 100 mil habitantes en el 2010.

Ciudad Juárez fue recuperada cuando el gobierno federal entró con toda su fuerza y poder con la participación de la ciudadanía y la instrumentación de programas sociales, al igual que las reformas aplicadas a la policía local y al sistema judicial. Cuando menos tres años duró el proceso de rescate.

 

La recuperación de Monterrey

Policia de Monterrey

Policia de Monterrey

En el 2011 la ciudad de Monterrey, la capital industrial de México, se convirtió en rehén de la criminalidad. Los 50 muertos en el ataque al Casino Royal fue la expresión máxima de la barbarie a la que llegó el crimen organizado y que se convirtió en el parteaguas de un antes y un después y que hoy, cinco años después, se puede hablar de una recuperación por parte del estado y la sociedad.

El periodo de recuperación fue corto pero para ello fue fundamental la participación del sector empresarial, que lideró el esfuerzo de la sociedad civil con un gran compromiso y un gran valor. La actitud de los iniciativos regios la deberían estudiar nuestros empresarios para que hicieran algo similar en el momento crítico que vive Jalisco, más allá del lamento y la crítica. Claro está que son dos grupos muy diferentes. La posición que ha asumido la IP de Jalisco ha sido timorata y lo que más han dicho es que «no le pongan Operativo Jalisco», pero sin un paso delante de compromiso y de valor.

 

Las marchas y el anhelo de paz

 


La tarde de este sábado se realizó una marcha en Guadalajara impulsada por la clase media alta donde destacan nombres de tapatíos distinguidos como la golfista Lorena Ochoa y su hermano Alejandro, así como el compositor-cantante Mario «Cejón» Sandoval y la actriz Jacqueline Bracamontes, el corredor de autos de Fórmula 1 Sergio «Checo» Pérez y el ídolo del futbol, el internacional Javier «Chicharito» Hernández, quienes a distancia han estimulado la marcha desde redes sociales. Se dice que la marcha es una exigencia por la paz de los jaliscienses, el convocar de salir a la calle de parte de estos ciudadanos que viven en el poniente de la ciudad se registra luego que un constructor, Nacho Ochoa, fue asesinado en la colonia Providencia. Bien que este sector reaccione y eleve la voz con el reclamo de paz.

Ojalá esa conciencia crezca y se pida en la marcha por los cientos o miles de desapariciones que han sufrido familias jaliscienses por quienes muy pocos se han atrevido a elevar la voz, como el caso del joven Omar Madrigal, hijo del doctor Madrigal, que ya tiene más de 60 días desaparecido sin que se tenga noticia si vive o no.

Que la voz de paz y justicia se eleve también por los más de 30 policías y militares que han perdido la vida por darnos seguridad, como los que murieron en las emboscadas de Ocotlán, San Sebastián del Oeste y del helicóptero derribado en Villa Purificación, suceso que ha dejado ya un saldo de pérdidas de la vida de 7 militares y un policía de élite federal, ellos tienen familia, hijos y esposas que se han quedado huérfanos y viudas. Esperemos que la marcha no haya olvidado su sacrificio.

En fin, ojalá estemos ante un verdadero despertar ciudadano que luche por su ciudad, por su gente y se involucre más en asuntos públicos, cerrando filas frente a la amenaza de la criminalidad. La gente y los empresarios de Nuevo León, Ciudad Juárez y otras ciudades nos han puesto el ejemplo. Parafraseando a ese eslogan del PAN: «¿A poco no podemos los jaliscienses? ¡Claro que podemos! ¡La palabra clave es decisión, valor, solidaridad y compromiso!

Los de Nuevo León pudieron, nosotros no nos podemos quedar atrás.

 

Correo electrónico: gabriel.ibarrabourjac@gmail.com