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LOS HOMBRES DEL PODER | Drogas y cambios de paradigmas

LOS HOMBRES DEL PODER | Drogas y cambios de paradigmas

Abr 23, 2016

Mucho camino por andar hay aún en el tema de las drogas, después de que presidentes de América Latina (Enrique Peña Nieto de México y Juan Manuel Santos de Colombia, apoyados con firmeza por su similar de Guatemala) se han manifestado en el Foro de la ONU a favor de cambiar el paradigma en el tratamiento a este flagelo que tanto derramamiento de sangre y dolor le ha provocado a nuestras naciones al plantear que más que criminal y de seguridad se le vea como un problema de salud pública.

Son ya cuarenta años de que se desató desde el gobierno de Estados Unidos la guerra contra el narcotráfico y las drogas, y a juzgar por los resultados, tan sólo México y Colombia han pagado un costo en vidas superior a los muertos dejados por las guerras por el petróleo de Irak y Afganistán (entre asesinatos y desaparecidos en los dos países es superior a los 250 mil. En México, durante el gobierno de Felipe Calderón, fueron 100 mil y en este periodo de Peña Nieto son ya decenas de miles).

Además de que las cárceles de México y de Colombia están sobrepobladas por delitos relacionados con las drogas, que las convierten en un polvorín y que de repente se salen de control y dejan decenas o cientos de muertos.

Hay que añadir el que el crimen organizado para que el negocio prohibido funcione, tiene que hacer uso del binomio corrupción-violencia y que ha puesto en jaque el llamado Contrato Social que es la razón de la existencia del Estado-Gobierno, cuando las mafias llegan a tener mayor poder que los gobiernos, al penetrarlos y hasta controlarlos en algunos casos, con esa gran capacidad corruptora.

De esta forma, el problema de corrupción «normal» que podrían enfrentar los países, se hace gigante con el dinero que fluye para que la cadena del negocio del narcotráfico exista (producción-tráfico-comercio-consumo) porque hay más recursos para comprar policías y funcionarios de gobierno.

 

El ejemplo de Estados Unidos

El primer país que aceptó el fracaso en la guerra de las drogas fue Estados Unidos. Desde finales del 2012 los estados de Colorado y Washington de la Unión Americana legalizaron el cultivo, venta y uso de droga de la marihuana (luego siguieron Alaska y Oregon). El resultado es que en estas entidades se reduce el campo de acción y negocio a los grupos del crimen organizado que se habían dedicado a proveer de la droga al mercado. Los expertos consideran que en forma paulatina se irán sumando otros estados a esta política de permitir el uso lúdico de la marihuana.

 

El cambio de paradigmas

En el cambio de postura que asumió el Presidente de México en el Foro de la ONU de dejar atrás la estrategia de penalización y persecución por una política de drogas de la prevención, salud pública y los derechos humanos, la verdad es que nos tomó fuera de base, ya que meses atrás Peña Nieto había dicho que estaba en contra.

Lo interesante es que ya existe consenso en cuando menos tres gobiernos de América Latina para cambiar el paradigma, y en el caso particular nuestro, la propuesta en dicho Foro sobre Drogas, fue acompañado al día siguiente del anuncio de que se presentará una iniciativa para reformar la Ley de Salud y el Código Penal Federal, al aumentar la dosis autorizada de 5 gramos a 28 gramos.

Pero el tema no se puede quedar en esta simple reforma a la Ley, tiene que ir mucho más allá y que deberá considerar el cultivo, venta y uso de droga. El presidente Peña Nieto ha presentado la nueva postura del gobierno mexicano que es preventiva, así como el uso médico y de investigación que se dé a la marihuana, ya que en la medida que el cultivo siga ilegal, el crimen organizado continuará con su negocio con el tráfico y venta, y esa cadena perversa de esa forma no se tocaría. Seguiría existiendo.

¿Y qué va a pasar con las otras drogas como la cocaína, heroína, anfetaminas? ¿Cómo impactaría al crimen organizado este cambio de paradigmas? ¿Cómo se manifestará el tema de adicciones? ¿Crecerá? ¿Los presupuestos destinados a seguridad, bajarán? A estas interrogantes no tenemos respuestas o ¿alguien las tiene?

Seguramente aumentará el presupuesto para prevención y rehabilitación que en este momento en México debe ser 97 u 98 por ciento a persecución del delito y entre el 1 y 2 por ciento a prevención y rehabilitación. Las políticas públicas tendrán que ser transformadas con la creación de nuevos programas para atender el problema desde el punto estratégico de seguridad pública.

Es obvio que el problema no se terminará, hay muchas cosas aún por hacer, por cambiar, porque se da un vuelco de 180 grados en el tema, lo bueno que advertimos, es que el problema se ve ya desde otra perspectiva, no sólo de la penalización al consumo, como fue durante muchos años, mientras el de la criminalidad (violencia y corrupción) crecía a grado tal que ha destruido gran parte de nuestro tejido social, con un daño incalculable, como son esas 150 mil vidas perdidas en los últimos nueve años en nuestro país.

Correo electrónico: gabriel.ibarrabourjac@gmail.com