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LOS HOMBRES DEL PODER: El despertar de los jóvenes

LOS HOMBRES DEL PODER: El despertar de los jóvenes

May 26, 2012

Por Gabriel Ibarra Bourjac

CON LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN Y EL DESMORONAMIENTO DEL COMUNISMO, SE ACABARON LAS IDEOLOGÍAS, LAS BANDERAS Y EL MUNDO SE HIZO BIPOLAR. LA JUVENTUD CAYÓ EN UN LARGO LETARGO –DE 1989 A 2012– QUE HOY PARECE DESPERTAR. POR LO PRONTO SE REVELA CONTRA EL REGRESO DEL PRI Y CONTRA EL STATUS QUO.

Con el derrumbe del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 y el desmoronamiento del Imperio comunista, el mundo se convirtió en unipolar, se dijo en aquel entonces que era el triunfo del capitalismo y de la libertad.

Han transcurrido desde entonces cerca de 23 años. ¿Y habría de preguntarnos si el mundo es hoy más justo, equitativo, libre que en aquella era de la Guerra Fría y del mundo bipolar?

Después del derrumbe del llamado “muro de la ignominia”, el mundo festejó como un triunfo de la humanidad, de la libertad contra la dictadura. El fracaso del comunismo y de aquellos que enarbolaron la bandera de la igualdad, del materialismo y de un mundo sin Dios, en el que el Estado se convertía en el sustituto. No fue así y aquella utopía marxista que nació con la Revolución Bolchevique cuando aparecían las primeras luces del siglo XX, se extinguió producto de sus propias contradicciones, cuando abolió el derecho intrínseco del ser humano, el de ser libres.

¿Y qué pasó después? ¿Cómo ha sido el mundo en estos 23 años? ¿Qué hemos ganado? ¿Los mexicanos que nacimos y crecimos en gobiernos priístas, el gobierno del partido único, del autoritarismo o de “la dictadura perfecta”, como la denominó el escritor peruano-británico Mario Vargas Llosa, vivimos hoy mejor en los tiempos del gobierno panista y del nuevo salvador de la patria, como se erige Felipe Calderón?

Hay quienes nos formamos en el ideal, en la lucha por la libertad, para construir un sueño de un México mejor, un México grande. Sin embargo, murieron nuestros ideólogos y a sus herederos les ganó el amor al becerro de oro, el poseer riqueza, el placer de lo mundo y vivir el hedonismo.

De aquella formación que recibimos algo quedó. Querer a México y entender su problemática. Tener una visión crítica de los sucesos sociopolíticos que se viven. Y esto vale la pena subrayarlo, porque después de la caída del “muro de la vergüenza”, llegó también la desideologización, al imponerse el mercado. Se dijo que se acabaron las banderas, terminaron los ideales, la lucha por construir un mundo mejor.

Aquellas marchas de la izquierda que enarbolaban las banderas de “¡Proletarios del mundo unidos!”, de loas al Che Guevara, es hoy reminiscencia y el resultado de la utopía lo entierran las contradicciones que la vida misma te presenta con la dictadura cubana y sus últimos dinosaurios, Fidel y Raúl Castro, con una visión del mundo tan reducida como el gobierno opresor que controlan desde hace más de 40 años, sin elecciones libres y sin libertad de prensa.

EL DESPETAR JUVENIL 

El México de hoy, el México real –parafraseando al periodista de Televisa Joaquín López Dóriga– es el de la violencia cuya saña creíamos que existía únicamente en la mente diabólica de algunos guionistas para satisfacer el morbo de quienes gozan con ese tipo de escenas donde el odio y la destrucción son el elemento preponderante.

El México de hoy es el de la violencia, el de los cerca de 60 mil asesinados, el de loas decapitados y colgados en los puentes, el de los descabezados o el de los descuartizados. Dirá Felipe Calderón que estos son criminales y que es el costo para salvar a México; así lo dijo en su tiempo Santana, “El Chacal” Victoriano Huerta, iluminados y que se sienten que es la misión que La Providencia les marcó en su vida. 

En ese contexto aparecen la irrupción juvenil de la Ibero “Los 132”, que rechazan que Peña Nieto vaya a ser Presidente de México. Su principal bandera es por la libertad de expresión y en contra del control de las televisoras. La mayor parte se identifica con el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador.

Escribía Sergio Sarmiento que en sus proclamas estas decenas de miles de jóvenes que se manifiestan en todo el país rescatan banderas de revolucionarios jóvenes del pasado, como “seamos realistas, pidamos lo imposible”, la frase del mayo francés del 68. El movimiento lo seguimos con mucha atención, habrá que ver en el impacto que logra en las próximas semanas y meses.

Es muy positivo que empiezan los jóvenes a dejar el largo letargo producto de la derrota de las ideologías y pretenden darle un rumbo a su vida, vinculado con los temas públicos que afectan nuestra vida.

Es un movimiento de jóvenes que buscan identidad, de una juventud que deja la pasividad y busca involucrarse en la construcción del presente y futuro del país. Habrá que ver el rumbo que toma. Nace como una expresión contra Peña Nieto y el regreso del PRI, así como contra el status quo. ¿Trascenderá? Al tiempo.

 

Correo: gabriel.ibarrabourjac@gmail.com