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LOS HOMBRES DEL PODER | El viejo modelo de taxis

LOS HOMBRES DEL PODER | El viejo modelo de taxis

Mar 12, 2016

La guerra de los taxistas amarillos contra los vehículos que prestan el mismo servicio por medio de las plataformas de Uber, Cabify y CityDrive, la tienen perdida, porque su modelo que les dio vida, es obsoleto, caro e ineficiente.

Se dio la manifestación de los grupos de taxistas la pasada semana como presión a los diputados del Congreso del Estado que analizan reformar la Ley de Movilidad del Estado que vendrá a regular las plataformas de transporte privado identificadas como de Uber (pero son varias empresas) colapsando la vialidad en el centro de Guadalajara.

Frente a la Plaza de la Tecnología se registró un zafarrancho, generado, según la versión oficial, por los llamados «coyotes» que hicieron la labor de provocadores y que terminó con la detención de 43 personas de las cuales a 17 se les comprobó participación a los cuales se les podría fincar cargos. A los organizadores de la manifestación se les salió de control y los propios taxistas cayeron en la provocación y revertírseles, quedando ante un buen sector de la opinión pública como lo violentos, lo que no fue así.

Los taxistas están en todo su derecho de manifestarse, de expresar su rechazo a la reforma, pero la realidad la tienen en su contra, cuando la aplicación de la bendita tecnología permite el mejorar la prestación de este servicio de transporte, ofreciéndolo con seguridad y mejor precio. Es un servicio competitivo. Y eso es lo que quiere el ciudadano.

El modelo tradicional de taxis ha sido desplazado por un servicio superior en todos los órdenes. Y el usuario opta por la calidad, pero que además le da otras ventajas y una muy importante es el precio, que llega a ser inferior hasta más de un 50 por ciento, como es el caso, por citar un ejemplo, el traslado al Aeropuerto Internacional de Guadalajara, lo que me consta, ya que he pagado 112 y 125 pesos, contra 230 y hasta 250 pesos.

De Uber se podrá decir muchas cosas, como el que sea una empresa transnacional, pero si al público le ofrece esos precios y un servicio de calidad con seguridad, es obvio, dónde estará la preferencia. Por eso no extraña que en esas manifestaciones de los taxistas tradicionales, la gente en coro gritara «Ubeeer, ubeeer, ubeeer», que muestra con quien están las preferencias mayoritarias.

 

Un sistema de control

taxis (1)

La otorgación de permisos de taxis los gobiernos priistas la utilizaron como una canonjía que se otorgaba cada determinado tiempo a los líderes de organizaciones, quienes en no pocos casos los ofertaban al mejor postor y en vez de entregarlos a los trabajadores del volante, éstos fueron a manos de particulares quienes los pagaron en cientos de miles de pesos y que en estos tiempos tienen un valor de 400 mil pesos —algunos hasta llegaron a tener cientos de permisos que seguramente compraron— pero el beneficio a los hombres del volante poco permeó, al darse la renta de las placas, lo que vino a encarecer el costo del servicio para el usuario, porque por un lado el dueño de las placas cobra una cuota diaria y el que conduce debe de cubrir el costo, además de obtener un ingreso que les permita el sustento de su familia, por lo cual se estaba imposibilitado de ofrecer un precio competitivo.

Además, fácilmente se burlaba el uso del taxímetro, porque el Estado que tiene la obligación de actualizar tarifas y verificar que los taxímetros estén ajustados, simplemente no asumía su responsabilidad.

Por esa razón y otras más, no es pertinente que el Estado, con su Secretaría de Movilidad, pretenda establecer un tope al número de autos prestando este servicio a través de las plataformas, porque sería dar al traste con la competencia que permite el libre mercado. Estoy de acuerdo de que debe existir un registro ante el gobierno de autos que prestan dicho servicio, pero no dejarle la potestad de que ellos regulen el número de unidades circulando, porque se corre el riesgo que se le dé al traste al nuevo modelo.

El reto para los taxis amarillos es mejorar su servicio, modernizándose y convertirse en competitivos. Hay un sitio en Las Águilas que ya adoptó la tecnología con una aplicación propia y le va muy bien. ¿Por qué los otros sitios no lo hacen?

 

La responsabilidad del legislador

cj

La pelota está en la cancha del Congreso del Estado al que se le ha criticado el que no saque la ley, lo que genera tensión e incertidumbre. La responsabilidad del legislador es elaborar una ley que incida en la prestación de un mejor servicio cuyo beneficio lo reciba el público que lo requiere, con las garantías de protección y seguridad que este tipo de transporte requiere en casos de que se suscite algún accidente.

Estamos pues frente a un modelo obsoleto que se resiste a morir y que tiene el reto de renovarse, modernizarse, frente a un nuevo modelo que es superior en todos los órdenes. La decisión es tan fácil o complicada como la quieran ver.

Correo electrónico: gabriel.ibarrabourjac@gmail.com