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LOS HOMBRES DEL PODER | Elecciones y partidos: ¿financiamiento público o privado?

LOS HOMBRES DEL PODER | Elecciones y partidos: ¿financiamiento público o privado?

Sep 12, 2015

¿ESTÁ EN CHINO SE ACABE EL FINANCIAMIENTO PÚBLICO A PARTIDOS? NO HAY NADA IMPOSIBLE. EL CAMINO BIEN PUEDE SER UNA INICIATIVA POPULAR QUE REQUIERE SE JUNTEN 1 MILLÓN 300 MIL FIRMAS QUE ES EL .13% DEL LISTADO ELECTORAL Y QUE PUEDE INICIAR UNA LEY QUE EL CONGRESO DE LA UNIÓN ESTARÍA OBLIGADO A VOTAR, UN MECANISMO DE DEMOCRACIA SEMIDIRECTA, ES POSIBLE QUE LA RECHACEN, PERO LA TENDRÍAN QUÉ VOTAR. SE HACE CAMINO AL ANDAR.

Hay quienes están convencidos que la democracia mexicana «es la más cara del mundo», lo cual no lo podría afirmar porque no tengo los elementos que me den ese sustento, pero lo que sí podría sustentar es que sus resultados no corresponden a la inversión.

Me explico: existe manifiesto y ruidoso malestar ciudadano hacia el principal producto de la democracia que es la calidad de los gobiernos que han parido, cuando se recrimina el gandallismo de políticos-gobernantes, la alta corrupción e impunidad, los malos gobiernos y sus reprobados resultados, así como la violencia tan cruda que se vive en estos tiempos con la irrupción del narcotráfico y todo lo que representa.

¿Para qué demonios sirve entonces la democracia? Cuando no hay alumbramiento de mejores gobiernos y que pueda impactar la calidad de vida de los ciudadanos y sus familias. Y más aún, cuando el Estado cuya razón de ser es brindarnos seguridad y paz, no lo hace ante el gran poder alcanzado por el crimen organizado, que en los últimos diez años ha desaparecido a decenas de miles de personas y asesinado a más de cien mil mexicanos.

A ello le añadimos la impunidad, cuando el que la hace no la paga y queda en entredicho el Estado de Derecho con una justicia sólo en el papel.

Ese sistema político-electoral y los gobiernos que han parido no han sido capaces de redistribuir la riqueza, al reconocerse a más de 50 millones de pobres, pero tenemos también al hombre más rico del mundo, como es Carlos Slim, cuyos empleados, como las meseras de Sanborn’s, ganan el salario mínimo.

Esos gobiernos débiles y desacreditados por sus resultados, lleva a que el ciudadano exija que a los diputados y senadores, gobernantes en general, se les baje el sueldo, fin a viáticos, gastos de representación, bonos, celular, etcétera.   

Y en esa lógica en forma recurrente se ha debatido que se debe poner fin al financiamiento público a los partidos políticos que durante la década de los 1990 se decidió que éste fuera con recursos públicos, tratando de blindar de infiltración del crimen organizado o que el capital mandara en los partidos políticos.

El argumento esgrimido fue evitar que recursos del crimen organizado financiara a la política, partidos y candidatos, como llegó a suceder en Colombia con candidatos presidenciales, lo cual en México no se ha podido evitar, los ejemplos más frescos que tenemos son los casos de Guerrero y Michoacán, el primero con mayor costo político para México, por la desaparición de 43 estudiantes normalistas, que ha hecho cimbrar al propio gobierno federal, donde el elemento del narcotráfico es el detonador, desde la célula básica como es el municipio, donde el alcalde José Luis Abarca y su esposa, son acusados de formar parte de los grupos criminales.

¿Poner fin a financiamiento público?

Un análisis publicado por la Revista Forbes edición México elaborado por el académico Macario Schetino, indica que la democracia tiene un costo a nivel federal por año de 4 mil millones de pesos (el mayor porcentaje corresponde a financiamiento a partidos políticos) y 6 mil millones cuando hay elecciones y que representa el .15% y .25% del gasto del gobierno federal. De la misma forma, indica, de 1997 a 2015 (en 18 años) la democracia a nivel federal le ha costado al país 80 mil millones de pesos.

Pero, ¿con estos recursos del gobierno, hay blindaje para evitar dineros externos? ¿Qué tan efectiva es la fiscalización de recursos que hacen las fiscalías electorales? En ese artículo de Macario Schetino, se argumenta que no existe información cierta que determine cuánto realmente se gasta en una elección federal por candidato, partido y en conjunto. Hace una estimación y plantea que esos gastos podrían llegar a los 50 mil millones de pesos, esto es, por cada diez pesos que se gastan, de 9 pesos no se sabe su origen. Y allí entraría dinero de todos lados…de todos.

Una investigación publicada por el Portal Vértigo Político, establecía en el 2012 que el gasto en ese año alcanzaría los 27 mil millones de pesos, que incluía a gastos del IFE (en ese tiempo), los 32 institutos locales y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.         

Con la creación del INE y desaparición del IFE se dijo que desaparecerían los Institutos Electorales Locales y que en el 2012 se destinaron 9,675 millones de pesos, pero esto fue una mentira, como lo advertimos en Jalisco.

Sin duda este tema de financiamiento de partidos políticos es un rompecabezas. Hay mucho dinero público, pero también los sistemas de fiscalización son burlados en tiempos de elecciones. Es necesario revisar este tema de financiamiento público, aunque se ve muy complicado que éste pueda desaparecer y prevalezca el modelo de financiamiento privado, porque los partidos políticos y sus partidocracias dominantes lo toman ya como un modus vivendi y renunciar a ello está en chino.

Pero no hay nada imposible. El camino bien puede ser una iniciativa popular que requiere se junten 1 millón 300 mil firmas que es el .13 del listado electoral y que puede iniciar una ley que el Congreso de la Unión estaría obligado a votar, un mecanismo de democracia semidirecta, es posible que la rechacen, pero la tendrían qué votar. Se hace camino al andar.

Correo electrónico: gabriel.ibarrabourjac@gmail.com