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LOS HOMBRES DEL PODER: FRANCISCO RAMÍREZ ACUÑA

LOS HOMBRES DEL PODER: FRANCISCO RAMÍREZ ACUÑA

Abr 21, 2012

 

PACO RAMÍREZ ES DE ESOS POLÍTICOS TAN NECESARIOS EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA GOBERNABILIDAD. NO SERÁ SENADOR, PERO CUANDO MENOS SU BIOGRAFÍA POLÍTICA QUEDARÁ MARCADO HABER SIDO EMBAJADOR DE MÉXICO EN ESPAÑA. ESE PODRÍA SER EL COLOFÓN DE SU CARRERA PÚBLICA QUE LA HA IDO CONSTRUYENDO CON SU CARÁCTER, AUDACIA E INTELIGENCIA.

 

 

“En la política no hay muertos, hay apestado”, me decía mi gran director Don José Luis García Montoya. Y en efecto. Podría ser el caso de Francisco Ramírez Acuña, ex alcalde de Guadalajara y ex gobernador de Jalisco, efímero primer secretario de Gobernación de Felipe Calderón –lleva cinco en el sexenio, dos muertos en accidentes aéreos–; líder de la fracción legislativa del PAN en San Lázaro y muy pronto flamante embajador de México en España.

 

 

Conocí a Francisco Ramírez Acuña allá por 1979, cuando me iniciaba en el mundo del periodismo y él por segunda ocasión le tocaba ser diputado local. Ya en 1973 había tenido la oportunidad de debutar como parlamentario al convertirse en el legislador más joven en la historia de Jalisco.

 

 

Un legislador combativo, muy bueno para el debate, fue lo que se expresó como uno de los nuevos valores políticos de Acción Nacional en Jalisco y que pintaba para mucho más, como cuadro político sobresaliente. Por aquellos tiempos el presidente del PAN era el doctor Adolfo Martín del Campo, con quien Ramírez Acuña no hacía química.

 

 

Tiempos de nostalgia. Los tres mosqueteros del panismo en el Congreso del Estado como parte de la XLVIII Legislatura, lo integraban junto con Héctor Pérez Plazola y Sergio Rueda Montoya, este último, se nos fue muy temprano a la otra vida, al morir en un accidente automovilístico. El coordinador lo era el priísta José Luis Leal Sanabria. La camaradería era un elemento de aquellos tiempos.

 

 

Después Ramírez Acuña pretendió ser presidente municipal de Zapopan. Resultado electoral adverso y fue regidor panista en el cabildo presidido por el ingeniero Alberto Mora López. Luego vendría la campaña presidencial con Pablo Emilio Madero de candidato y Abel Viscencio Tovar de dirigente de Acción Nacional. De repente desaparece Paco Ramírez del escenario político. Se separa del PAN por diferencias con Viscencio, se dijo.

 

 

Al abogado Ramírez Acuña se le veía litigando en los juzgados con su portafolio bajo el brazo, fuera de la política, ganándose el sustento día a día, con mucho trabajo y sudor, alejado de su amor y pasión, la política. “Ya no regreso”, me comentó un día que me lo encontré. Era un desperdicio.

 

 

Pero nada, como los grandes amores, a Paco el mosquito de la política lo había picado fatalmente. Tendría que volver. Y volvió, cuando Alberto Cárdenas Jiménez se convierte en gobernador de Jalisco. Sus amigos los doctrinarios panistas lo postularon para enfrentarse a César Coll Carabias por la candidatura presidencial de Guadalajara. El de Jamay perdió. Pero esa derrota permitió que regresara al campo de la política y trabajó en un puesto de segundo nivel: director del Sistema de Servicios y Transportes.

 

 

La capacidad política de Ramírez Acuña era muy superior a la de Coll. Pero así pasa a veces en la vida. Estás fuera de forma y sin condición, entras a una competencia sin ejercitarte, fuera de ritmo y hasta el churrero te puede dar una exhibida. Pronto volvería por la revancha. Tres años después hace el segundo intento y gana la presidencia municipal de Guadalajara.

 

 

SU AUDACIA

 

El político jalisciense originario de Jamay sin duda constituye uno de los grandes liderazgos políticos no sólo de Acción Nacional sino que trasciende el ámbito nacional, más allá de los colores partidistas. Dicen que audacia es el juego y la definición con el apostar fuerte es lo que ha marcado la vida de este hombre del poder ya sexagenario que empujó hace seis años a Felipe Calderón a lanzarse por la candidatura presidencial, rebasando por la derecha e irritando al Presidente Vicente Fox, que a la postre terminaría con la salida del llamado “hijo desobediente” del gabinete federal, para irse por la libre y convertirse en Presidente de México.

 

 

A los personajes notables del poder siempre los perseguirá la controversia (la madriza que le puso la Policía de Jalisco a los globalifóbicos y el encarcelamiento de algunos de ellos, que no le pueden perdonar sus detractores), que es el caso de este jalisciense, quien bien podría ser marcado también como el anticarismático, un elemento que no puede faltar, si se quiere trascender en el mundo político, pero que el de Jamay lo compensa con su talento, carácter e inteligencia.

 

 

Ramírez Acuña pronto se convertirá en embajador de México en España. ¿Premio, castigo, político incómodo para Calderón? No lo sabemos, pero es un nombramiento de clase alta, al nivel de este zoon politikon, que entiende el ejercicio del poder y que son muy necesarios para construir acuerdos para la gobernabilidad. Sin duda, Francisco Ramírez Acuña un político trascendente, de esos que le hacen falta a la política y al país.

 

 

Correo electrónico: gabriel.ibarrabourjac@gmail.com